Sede de los Juzgados de Palencia.

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El maltrato de una madre a sus hijas: "Ojalá encontréis un hombre que os joda la vida"

"Malas hijas, malas personas, asquerosas, hijas de puta, malos bichos". La mujer ha sido condenada a 3 años y medio de prisión.

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Una mujer de Palencia ha sido condenada a tres años y medio de prisión por maltrato en el ámbito familiar contra sus dos hijas, de 5 y 7 años. A ellas se dirigía con insultos y expresiones vejatorias de todo tipo: "Ojalá encontréis un hombre que os joda la vida", les decía.

El Juzgado de lo Penal 1 de Valencia la considera responsable de dos delitos de maltrato. 21 meses de prisión por cada uno de los delitos. Se le ha prohibido también el acercarse a menos de 500 metros de las niñas durante los próximos tres años. También tendrá que pagarles a cada una de ellas una indemnización de 1.000 euros por daños morales. 

"Malas hijas, malas personas, asquerosas, hijas de puta, malos bichos". "Me da asco oíros, es que no os considero ni mis hijas". Era todo así allí en aquella casa.

La resolución puede ser recurrida pero estas expresiones eran vertidas sobre las pequeña muchas veces en presencia también del padre de las dos niñas. Ha sido él quien ha ejercido como acusación particular. La sentencia ha sido adelantada por el diario Palentino.

Grabaciones

Hay grabaciones que recogen las expresiones de la mujer. Era el padre quien las realizaba para dejar constancia de las barbaridades emitidas por su mujer, de las vejaciones hacia sus hijas. La sentencia prueba que los hechos constituyen dos delitos de maltrato habitual en el ámbito familiar. 

Expresiones de tipo "la vida os va a devolver mierda cuando seáis mayores; ojalá que tengáis la peor vida que podáis tener; ojalá encontréis un hombre que os joda la vida; no os dais cuenta de que no quiero ir a ningún lado con vosotras". 

Durante la vista, la acusada reconoció los hechos, las expresiones proferidas dirigidas a sus hijas y que constan grabadas en el lápiz de memoria incorporado a los autos y aportado por el padre que las había grabado desde el verano de 2018 cuando llegaba de trabajar, en distintas horas y momentos del día "porque tenía mucho miedo de que no le creyera nadie", como sostuvo en el juicio.

"Grababa cuando llegaba por las tardes. Esto empezaba por lo que fuera. Porque sí. De cualquier modo. Empezaba una discusión entre ellas (madre-hija mayor). Cualquier comportamiento de la hija motivaba eso. Desde 2017 fue una escalada, una progresión de insultos", declaró el padre.

La sentencia considera "evidente que estas expresiones injuriosas, humillantes reiteradas en horas diferentes de un día y en días diferentes y sucesivos constituyen un ambiente y a una atmósfera familiar de tensión, hostil, humillación, dominación y, en definitiva, de anulación de la persona".