Juana Rivas antes de una comparecencia en sede judicial.

Juana Rivas antes de una comparecencia en sede judicial. EFE

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Juana Rivas, la gran manipuladora: la heroína fallida desenmascarada por la justicia italiana

Un tribunal acaba de entregar la custodia exclusiva de sus dos hijos a su expareja, Francesco Arcuri. Asegura que padece un "funcionamiento psíquico gravemente patológico asociado a una desorganización del pensamiento".

“Todo mi apoyo a Juana Rivas en su lucha para proteger a sus hijos. Los niños también son víctimas de la violencia machista”, decía en Twitter el 25 de julio de 2017 la todavía presidenta andaluza, Susana Díaz. Por aquel entonces, Juana Rivas había saltado a los medios de comunicación españoles como la madre que había emprendido una lucha heroica por mantener a sus dos hijos alejados de su padre, el italiano Francesco Arcuri, condenado a tres meses de prisión por maltrato hacia ella.

El por entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también se posicionó a su favor. “Hay que ponerse en el lugar de esta madre (...) A las personas conviene atenderlas, comprenderlas y luego viene todo lo demás”. Numerosos políticos, tertulianos y las organizaciones feministas sin excepción apoyaron a Rivas, que después fue acusada de sustraer a sus dos niños tras esconderlos durante un mes en Maracena (Granada).

Pero en los dos últimas semanas, esta española de origen granadino ha recibido dos reveses judiciales que desvirtúan su figura. Atrás parece quedar ya aquella frase de ‘Todos somos Juana Rivas’ que se escuchó en manifestaciones o se leyó en miles de estados de las redes sociales.

El pasado 14 de marzo, la Audiencia Provincial de Granada ratificó la condena de cinco años de cárcel para Juana Rivas por la sustracción de sus dos hijos. Sólo el Tribunal Supremo (TS) puede impedir ahora que entre en prisión.

En mayo de 2016, Rivas viajó con ellos desde Italia, donde residían, hasta España. Al no devolverlos al país transalpino con su padre, como habían acordado ambos progenitores, ella incumplió diversas órdenes judiciales. Juana Rivas desapareció durante un mes con los niños después de recibir un último requerimiento desde Italia en julio de 2017.

Ahora ha sido la Justicia italiana la que ha vuelto a quitarle la razón a la granadina. La Sección Civil Primera del Tribunal de Cagliari (Italia) ha concedido la custodia exclusiva de los hijos de Juana Rivas a su expareja, Francesco Arcuri, y le exige que se someta a cursos de tratamiento de apoyo a la maternidad.

Francesco Arcuri, expareja de Juana Rivas, llegando a un juzgado de España.

Francesco Arcuri, expareja de Juana Rivas, llegando a un juzgado de España. EFE

El tribunal, formado por tres jueces y presidido por el magistrado Ignazio Tamponi, sentencia que los dos niños, de 5 y 12 años, vivirán con su padre y que podrán pasar con Juana Rivas parte de las vacaciones de verano y un fin de semana cada 15 días siempre que ella resida en Italia, o uno de cada cinco en caso de que viva en España o en cualquier otro país.

El fallo, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, describe a una mujer “con gran capacidad manipuladora en la relación con los menores” y subraya que “la única solución” para los intereses de los niños es estar con su padre, al que se le perfila como “comprensivo”, “responsable” y con interés de permitir que sus hijos puedan seguir manteniendo relación con la mujer que los trajo al mundo.

En una isla al sur de Cerdeña

Juana Rivas devolvió a sus dos hijos a Arcuri en agosto de 2017. Desde entonces, los dos menores residen con su padre en Carloforte, una pequeña isla al sur de Cerdeña, donde Rivas tiene casa y hasta el momento los niños pasaban muchos fines de semana con ella. Ahora sólo lo podrá hacer según el régimen establecido por el tribunal de Cagliari.

La granadina explicó en 2016 que había huido hasta España porque su pareja le pegaba. En aquel momento interpuso una denuncia que no prosperó judicialmente. En la sentencia del Tribunal de Cagliari se cita, precisamente, el fallo de un tribunal de Granada de 2009 que condenaba a Arcuri a tres meses de prisión por maltrato “en el ámbito familiar”.

Sin embargo, en este último fallo no se tiene en consideración una denuncia posterior de Rivas hacia Arcuri que se encuentra parada en un juzgado italiano pendiente de diligencias.

En este nuevo fallo, la Justicia italiana basa su sentencia en “una pluralidad de conductas” de Juana Rivas Rivas. En concreto, cita la violación del derecho de custodia en 2016 y otra situación “similar” en octubre de 2018, cuando se quedó con los hijos un par de días más de los que marcaba el régimen de visitas.

En la sentencia, los tres jueces que han entregado la custodia a Arcuri realizan severas afirmaciones sobre Juana Rivas. Aseguran de ella que tiene “una gran capacidad manipuladora en la relación con los menores” y que “justifica” su propio comportamiento por ser víctima de violencia de género.

Francisca Granados, asesora de Juana Rivas y directora del Centro de la Mujer de Maracena (Granad).

Francisca Granados, asesora de Juana Rivas y directora del Centro de la Mujer de Maracena (Granad). EFE

"Comportamiento inconsciente"

También se recoge que esta madre granadina “ha demostrado con su comportamiento ser absolutamente inconsciente del daño que ha causado” a los niños al separarlos de su padre. “Muestra un funcionamiento psíquico gravemente patológico asociado a una desorganización del pensamiento”.

La abogada de Rivas, María Eugenia Álvarez, va a presentar un recurso a una sentencia que considera “absolutamente injusta” porque, según ella, está basada en los postulados de la defensa de Arcuri.

“No ha tenido en cuenta la vida pasada de esta familia y de todos los maltratos que han tenido la madre y los niños. Al menos hemos conseguido que Juana siga manteniendo la patria potestad sobre sus hijos y que puede llevárselos a España durante las vacaciones, lo que demuestra que se fía de ella. Pero hay que seguir luchando”.

El letrado en España de Francesco Arcuri, Enrique Zambrano, explica que su cliente “está satisfecho” con el fallo y considera “positivo” que su ex se someta a un programa de reaprendizaje de la maternidad.  Precisamente, en la resolución judicial del tribunal italiano se asegura que “la relación de [x] con la madre parecía patológica porque carecía de reciprocidad y se basaba en el control y el deseo del menor de complacerla”.

Una de las personas que nunca ha dejado de apoyar y de creer en Juana Rivas es Francisca Granados, directora del Centro de la Mujer de Maracena y en contacto permanente con ella. “Se han dicho salvajadas de ella en ese fallo. Pero estoy segura de que esto no va a quedar así y de que la figura de esa mujer, que sólo quiere el bien de sus hijos, no va a quedar manchada”.