Necesitado de un buen resultado, de un partido redondo y goles que calmen los ánimos, regresa el Real Madrid a su casa. Lo hace con nuevo inquilino en el banquillo, Arbeloa, tan querido por la grada como lo ha sido hasta el último momento Xabi Alonso. Nadie silbó al técnico tolosarra en los malos momentos. La mirada crítica de la grada se dirigió a los jugadores.
Lo sabe Arbeloa, que recoge el testigo del mejor de sus amigos en el mundo del fútbol, y pide apoyo. Recurriendo a la figura icónica de Juanito en su discurso, a los valores más profundos del madridismo con un mensaje con profundidad que debe ahora lograr que se traslade al campo.
El Levante se presenta en el Santiago Bernabéu penúltimo de La Liga, a cuatro puntos de la permanencia, pero espoleado después de haber sumado una victoria y un empate en este arranque de 2026 y desde la llegada del nuevo entrenador, el portugués Luís Castro.