Imagen autorizada a publicar a EL ESPAÑOL por los padres de Julen, el niño de dos años que cayó a un pozo el pasado domingo en Totalán (Málaga).

Imagen autorizada a publicar a EL ESPAÑOL por los padres de Julen, el niño de dos años que cayó a un pozo el pasado domingo en Totalán (Málaga). E.E.

Reportajes

Julen, encontrado muerto por los mineros en el tapón del pozo tras 13 días desde su desaparición

El delegado de Gobierno confirma que se está realizando la autopsia del menor desde las 8.00 am y se podrán conocer datos a lo largo de este sábado.

Andros Lozano Enrique Recio

Trece días después, la montaña ha permitido que una brigada de ocho mineros asturianos localice dentro sus fauces el cuerpo sin vida del niño de dos años que cayó dentro de un pozo ilegal de 23 centímetros de diámetro en una finca agrícola de Totalán (Málaga). El cadáver estaba por debajo de la cota de 71 metros. El delegado de Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez, ha confirmado que se está realizando la autopsia del menor desde las 8.00 am y a lo largo del sábado podrían conocerse resultados. 

A la 1.25 horas de esta madrugada los equipos de rescate han accedido al punto del pozo donde se buscaba a Julen y han localizado el cuerpo sin vida del pequeño.  El delegado de Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez, ha informado en rueda de prensa en la mañana de este sábado, que ya se está realizando la autopsia del menor, y a lo largo del día podrían conocerse algunos resultados. A partir de ahora, ha explicado, la comisión judicial se encargará de determinar las causas de la muerte y las responsabilidades de lo ocurrido.

La última noche de trabajo en el escenario del rescate de Julen ha acabado con un final triste. Tras rescatar el cuerpo sin vida del menor, el furgón funerario abandonó el lugar pasadas las 04.00 de esta madrugada. Casi simultáneamente, los equipos que han participado en el rescate también abandonaban la zona de los trabajos, entre ellos los ocho mineros que durante más de 30 horas han buscado a Julen y que han partido en un coche de la Guardia Civil.

La desolación ha cundido entre los mineros, los bomberos y los guardias civiles, que se han fundido en abrazos tras finalizar el rescate de Julen. La situación ha sido de "alivio al haberlo encontrado porque era el objetivo y el mazazo de encontrarlo muerto", añadía el responsable del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga.

Entre ellos, en la zona también se encontraba el ingeniero de Caminos y Canales Angel García, coordinador de la gran obra de ingeniería civil humanitaria realizada en estos más de 13 días hasta llegar a Julen.

García ha descrito las escenas emocionantes y de tristeza entre los efectivos por las ilusiones que habían puestas respecto a la posibilidad de encontrar con vida al pequeño. "Nos hemos consolado unos con otros", subrayaba el ingeniero.

Con los rescatadores han estado también autoridades de las distintas administraciones que han tenido que ver con el operativo: Gobierno Central, Junta de Andalucía y Diputación Provincial, además de mandos de la Guardia Civil. 

El rescate más complejo de la historia

El menor, Julen Roselló, ha permanecido dentro de la cavidad desde el 13 de enero. Aquel día, domingo, sus padres, José y Victoria, lo perdieron de vista unos segundos mientras preparaban una paella en compañía de otra pareja y de su hija -así lo contaron ante la Guardia Civil-. Sucedió unos minutos antes de las dos de la tarde. El chico se introdujo de pie y con los brazos estirados por el estrecho orificio. Una senderista que pasaba por la zona escuchó el griterío y llamó a Emergencias 112 a las 13.57 horas.

Ha sido la operación de rescate más compleja de la Historia de España. Un dispositivo de 300 personas, algunas sin dormir durante días y trabajando las 24 horas, se ha dedicado en cuerpo y alma a encontrar a Julen durante estas casi dos semanas. Empresas privadas, instituciones públicas y operarios voluntarios han obrado una gesta que en condiciones normales hubiera llevado meses: rescatar en tiempo récord a un niño que se ha convertido en el hijo de todo el país. 

Los mineros, durante los trabajos nocturnos

Los mineros, durante los trabajos nocturnos MARCOS MORENO

Para la localización del niño ha sido necesario que una perforadora de 105 toneladas de peso abriera un pozo de 60 metros de profundidad paralelo al que cayó el menor. Ambas cavidades estaban separadas por 3,8 metros. Los mineros han cubierto esa distancia abriendo una galería perpendicular al tramo en el que las autoridades pensaban que se encontraba Julen.

Los trabajos de los mineros, que han usado martillos neumáticos de aire comprimido para horadar la roca y hachos para apuntalar con maderas, comenzó a las 17.33 horas del jueves. Para conectar con el pozo de Julen han requerido en varias ocasiones la ayuda de los especialistas en explosivos de la Guardia Civil, los Tedax.

La perforación del pozo al que cayó Julen se hizo a mediados de diciembre. La obra, que carecía de permisos, la llevó a cabo la empresa Triben, de Antonio Sánchez. El pocero explicó a este periódico que él selló la cavidad después de no encontrar agua al llegar a una profundidad de unos 107 metros de profundidad.

Cronología de un rescate casi imposible

El infierno de Julen comenzó el pasado domingo 13 de enero. A mediodía, el niño de dos años cayó en un pozo en Totalán (Málaga) y el 112 avisaba de ello. Hasta ahí se trasladaron los bomberos, así como la Guardia Civil y Policía Nacional y equipos especializados en rescates, que ya alertaban la complejidad técnica de las operaciones. 

Imagen del pozo al que cayó Julen.

Imagen del pozo al que cayó Julen. Europa Press

Al día siguiente, el lunes 14, se encontró, a 73 metros de profundidad, el primer rastro de que el niño había caído ahí: Una bolsa de gusanitos sobre un tapón de tierra debajo del cual se encontraba Julen. EL ESPAÑOL pudo hablar con el autor del pozo que aseguraba que alguien había retirado la piedra con la que lo tapó. Más tarde se supo que carecía de permiso de obra. Las autoridades, por su parte, apostaron por construir un túnel lateral y otro horizontal con tal de llegar hasta donde estaba Julen, desatando así una obra de ingeniería casi imposible

El miércoles 16 entró en juego el equipo de rescate formado por mineros asturianos. Ya tratados como héroes, serían los responsables de bajar por el túnel para rescatar a Julen. Las pistas se hicieron más evidentes ese mismo día, cuando se encontró pelo del niño. Por aquel entonces se empezó a notar la complejidad del terreno y se calculaba que se podría tardar hasta cuatro días en llegar a Julen. Serían más, alargando el sufrimiento de la familia y ya con todo el país pendiente del suceso.

Ante la dificultad de las obras, el viernes 18 se tuvieron que reforzar los trabajos con maquinaria pesada, algo cuyo efecto se hizo palpable al día siguiente al terminar por fin el pozo paralelo, entrando así en la recta final del rescate.

Los mineros, cerca de la boca del pozo paralelo al que cayó Julen.

Los mineros, cerca de la boca del pozo paralelo al que cayó Julen. Marcos Moreno

Sin embargo, se sumaron nuevas complicaciones en este tramo final porque la cápsula en la que debían descender los mineros no cabía por lo que se había perforado debido a irregularidades en el túnel paralelo. Había que perforar parte de la galería de nuevo y a partir de ese momento las autoridades ya dejaron de dar plazos estimados para terminar las labores.

El jueves 24 por fin se termina el pozo paralelo. Ahí comienza realmente la cuenta atrás, con los mineros bajando para perforar la distancia que separa su posición del tapón de tierra en el que se encontraba Julen. A pesar de que habían pasado 11 días, los padres del niño guardaban esperanzas de que siguiera con vida

Los padres de Julen.

Los padres de Julen. Marcos Moreno

En la mañana del viernes, la extrema dureza de la roca que separaba a los mineros de Julen obligó a los Tedax de la Guardia Civil a entrar en acción. Tuvieron que realizar una serie de microvoladuras para debilitar la roca. En ese momento, todo estaba listo para el rescate de Julen.