Pablo Lucini, en el lugar en el que fue agredido, junto a la madrileña plaza de Juan Pujol.

Pablo Lucini, en el lugar en el que fue agredido, junto a la madrileña plaza de Juan Pujol. Moeh Atitar

Reportajes

Este es Pablo, el joven agredido por llevar una bandera española en el polo: "Me dijeron que me iban a acuchillar"

Los hechos ocurrieron en Malasaña, en Madrid, a plena luz del día. Él es Ultra Sur y miembro de Hogar Social Madrid. Los cuatro agresores formaban parte de un grupo de ultraizquierda.

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Son las siete y media de la tarde del viernes, 2 de junio, en Malasaña, en el corazón de Madrid. Es una de las zonas de moda de la capital, punto de encuentro de gente de todas las edades para disfrutar de un verano que ha llegado por adelantado. Las terrazas están atestadas. Los grupos de jóvenes se abren paso entre calles repletas por la multitud. Pablo, de 18 años, es uno de ellos. Va vestido con un polo blanco de la marca Fred Perry, bandera española en el cuello y en las mangas. Camina con dos amigas y alcanza la plaza Juan Pujol.

Es ahí donde se encuentra con otros cuatro chavales que le increpan por llevar la bandera. ¡Pum! Le arrean un puñetazo en la nariz que le desvía el tabique y el joven echa a correr calle abajo: “Nunca había corrido tanto, ¡notaba los latidos en los oídos!”. Nadie intervino. “Me lanzaron botellas y me dijeron que me iban a acuchillar hasta que conseguí esconderme en un portal”.

Pablo Lucini

A Pablo Lucini le sorprende la repercusión mediática que ha alcanzado el asunto. Quizá porque, como protagonista, todavía no lo ha asimilado. Hoy, martes, camina por el mismo lugar en el que tuvieron lugar los hechos. Se encuentra en la intersección entre las calles de San Andrés y del Espíritu Santo. Señala en dirección a la Plaza del 2 de Mayo: “Había quedado allí con mis amigas Raquel y Elena. Tomamos un par de litronas cuando decidimos dar una vuelta, y vinimos en esta dirección -el joven acompasa sus explicaciones con gestos indicativos-. Fue justo aquí cuando nos encontramos con los cuatro que vinieron a pegarme”.

Bastó un cruce de palabras para que se desatara la tensión. “¡Viva España!”, le dijeron en tono burlesco al advertir la bandera que lucía en su polo. “¡Viva!”, respondió éste.

- ¿No pensó que podrían pegarle si les respondía?

- No tengo por qué esconderme. Y menos por llevar una bandera que es la legal.

Pablo se define a sí mismo como “de derechas”: “Patriota”, afina. Miembro de los Ultras Sur, grada radical del Real Madrid, y de la organización de extrema derecha Hogar Social Madrid. Dice que los que le pegaron eran “de extrema izquierda”: “Iban vestidos con ropa de la marca Lonsdale, que es la que ellos llevan”.

- ¿Y no podían conocerte de alguna de esos sitios?

- No los había visto en mi vida.

Los cuatro agresores tienen 17, 23, 27 y 28 años. Fue el menor el que le propinó el puñetazo a Pablo. El golpe sirvió de pistoletazo de salida a una escena crítica. Los jóvenes le arrojaron los objetos contundentes que encontraban a su paso, principalmente botellas o latas. “¡Neonazi de mierda!”, le gritaban, a la vez que corría por calles próximas. Él cree que huyó por la calle del Espíritu Santo, pero hoy le es imposible reconstruir sus pasos. Sus amigas, mientras, gritaban a los atacantes: “¡Parad ya!”. Las terrazas quedaron en silencio, pero nadie hizo ademán de intervenir. Pablo se refugió en un portal que encontró abierto y dio esquinazo a sus perseguidores.

Los agresores, detenidos

Raquel y Elena, las amigas del joven, llamaron a la Policía. Los agentes se presentaron en el lugar. Pablo, viéndose seguro, abandonó el portal. Y llamó a sus padres. Ella estaba asustada, atacada de los nervios. Enseguida llegaron los servicios sanitarios del Samur, que le atendieron de las heridas: “Te han desviado un poco el tabique, pero seguramente se te recoloque solo con el tiempo”.

La Policía detuvo a los cuatro agresores en una calle próxima, en la esquina entre San Vicente Ferrer con Santa Lucía. Todos fueron trasladados a dependencias de la Brigada Provincial de Información. Según fuentes policiales, eran miembros -o simpatizaban- con grupos de ultraizquierda. Uno de ellos tenía antecedentes por un episodio similar.

VOX ofrece asistencia jurídica

Ahora, el partido político VOX, liderado por Santiago Abascal, ha ofrecido asistencia jurídica al joven. Estudiante en el instituto San Isidoro de Sevilla, próximo a la parada de metro de Metropolitano: “Me gustaría estudiar Políticas con Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares o Interpretación en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático)”.

El padre de Pablo trabaja en una farmacia próxima al lugar en el que ocurrió el incidente. “Vengo muy a menudo por aquí, pero nunca más lo voy a hacer con este polo”, explica el joven. Dice que una cosa es no ocultar su “sentimiento patriótico” y otra, “ser kamikaze”: “No traeré nada de España, porque por aquí puede traer problemas”.