El doctor David, en una imagen del atestado de la Policía Nacional. Al lado, el croquis que hizo la enfermera que denunció la existencia de más víctimas.

El doctor David, en una imagen del atestado de la Policía Nacional. Al lado, el croquis que hizo la enfermera que denunció la existencia de más víctimas.

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El doctor David era "padrino" de la enfermera que le denunció: "Jadeaba de forma desagradable entre las piernas de la paciente"

EL ESPAÑOL accede a la declaración de la sanitaria que puso a la Policía Nacional sobre la pista de dos nuevas víctimas de agresión sexual, en un hospital privado de Murcia: "La paciente no dejaba de moverse".

Más información: Un nuevo informe policial dice que el doctor David pudo haber violado a dos mujeres más: "Pensé que me metió la cánula"

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Ella consideraba al doctor David su "padrino en el quirófano”. Pero esta enfermera tuvo que hacer de tripas corazón y tirar de la manta, cuando se enteró de que este afamado cirujano plástico, de 46 años, había sido encarcelado tras ser grabado por una auxiliar de clínica mientras violaba supuestamente a una paciente sedada y sobre la mesa de operaciones.

Esta enfermera telefoneó a la Policía Nacional, el lunes 15 de diciembre, afirmando que se encontraba “en shock”, desde que estalló este escándalo médico. Esta sanitaria no paraba de darle vueltas a las cirugías plásticas en las que asistió a este cirujano plástico y pidió narrar lo que había vivido en el quirófano con este médico mexicano, al que le gustaba escuchar a Luis Miguel durante sus intervenciones.

De modo que la Policía la citó al día siguiente y su relato marcó el inicio del tercer atestado desvelado en exclusiva por EL ESPAÑOL. “He operado junto a él en innumerables ocasiones”, según recalca esta enfermera en su comparecencia ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (Ufam). “El doctor jadeaba de una manera muy desagradable mientras se encontraba entre las piernas de la paciente”.

Tal confesión aporta un plus de credibilidad para los investigadores que la citaron en Comisaría, para conocer los detalles de dos nuevas víctimas, operadas por el doctor David: el jueves 17 de julio de 2025 y el miércoles 3 de diciembre.

Me llamó la atención que el doctor había cambiado la disposición de la camilla. No suponía una ventaja en el desarrollo normal de la operación. Con la nueva posición, me impedía acceder de manera correcta a mi instrumental”, según remarca al inicio de su testifical, sobre la primera operación que a ella le generaba dudas, fechada el 17 de julio: un lifting en los muslos y una abdominoplastia.

La UFAM remarca en uno de sus atestados que en el vídeo se aprecia al doctor David con los pantalones bajados.

La UFAM remarca en uno de sus atestados que en el vídeo se aprecia al doctor David con los pantalones bajados.

El relato de esta enfermera apunta en la misma dirección de las sospechas que expresa la Ufam en sus dos primeros atestados, centrados en la primera víctima, operada el jueves 4 de diciembre. Los investigadores analizaron la distribución del quirófano y concluyeron que el doctor David orientaba la camilla hacia la puerta de acceso, para ver si entraba alguien, mientras estaba entre las piernas de esta paciente, a la que extrajo grasa de sus muslos para luego infiltrársela en el pecho.

“Yo me quedé suturando de espaldas al doctor y él comenzó con la liposucción de los muslos. La paciente tenía las piernas en posición ginecológica con David entre sus piernas. Mientras yo suturaba el abdomen, la paciente no dejaba de moverse, con movimientos horizontales que me impedían realizar mi trabajo correctamente”.

“La paciente se movía porque el doctor realizaba unos movimientos pélvicos que la desplazaban horizontalmente sobre la camilla”, según subraya.

Tales “movimientos pélvicos” ya los había escuchado la Policía Nacional, en boca de la enfermera y de la auxiliar de clínica que asistieron al doctor David G.S. (México, 1979), el jueves 4 de diciembre, y que terminaron grabándole en dos vídeos, debido a que este médico se le cayeron los pantalones cuando estaba entre las piernas de la mujer a la que extraía grasa de los muslos.

Por segunda vez, el relato de esta enfermera se asemeja con la primera agresión sexual que desenmascaró a un supuesto depredador sexual del bisturí, con tres presuntas víctimas que pasaron por el mismo hospital privado de Murcia, después de que este médico alquilase allí un quirófano.

Esos movimientos no son compatibles con la tarea de liposucción del doctor, puesto que al tener la paciente las piernas elevadas, si se produjera algún movimiento, sería leve y en sentido vertical”. “Recuerdo especialmente, que el doctor jadeaba de una manera desagradable mientras se encontraba entre las piernas de la paciente”.

“Al finalizar la operación, pude observar que la zona genital estaba descubierta, con la gasa que yo había grapado, arrancada. Le pregunté el motivo al doctor y me contestó que le molestaba para usar la cánula. Eso me extrañó muchísimo porque la zona genital no debe interferir para extraer la grasa de la zona de los muslos”.

Un frame del vídeo realizado por una auxiliar de clínica que provoco la detención e ingreso en prisión del doctor David.

Un frame del vídeo realizado por una auxiliar de clínica que provoco la detención e ingreso en prisión del doctor David.

El testimonio de esta sanitaria resulta esclarecedor para la Policía Nacional porque es muy gráfico. Prueba de ello es que también advirtió de que pudo ver cómo estaban los genitales de la paciente y el cirujano plástico, a lo largo de la operación, se cambió de guantes casi de forma compulsiva.

“Recuerdo ver dilatada la zona genital de la paciente y muy lubricada […]". "La vulva de la paciente estaba muy enrojecida”.

“Quiero destacar que durante esa operación, el doctor se cambió de guantes en numerosas ocasiones, más de diez veces, lo cual no es habitual para nada. Uno se cambia de guantes cuando se toca una zona no estéril”. Es decir, la vagina que ella había tapado con una gasa.

“Fui llorando en el coche de vuelta a casa durante todo el trayecto. Nunca jamás había visto esos movimientos en los cuatro años que había estado operando con el doctor. Lloraba porque creía que el doctor había abusado sexualmente de esa paciente, pero la razón me lo negaba, iba en el coche diciéndome a mí misma que no podía ser, que era fruto de mi imaginación”.

Pero cuando vio estallar el caso de la primera violación que condujo a su “padrino” en los quirófanos a prisión, algo hizo clic en la cabeza de esta sanitaria, y empezó a repasar todas las operaciones mentalmente. A continuación, decidió llamar a la Policía para denunciar dos operaciones en las que asistió a este afamado cirujano plástico, con aspecto de gentleman y una educación exquisita.

“El 3 de diciembre, tuve una operación en el Hospital IMED Virgen de la Fuensanta de Murcia, con el doctor David, que consistía en una cirugía de pecho con liposucción de los muslos. En la referida operación, el doctor volvió a cambiar la orientación de la camilla, dificultándome el acceso para suturar los pechos de forma correcta”.

La imagen que analiza la UFAM apuntando a que el doctor David colocó algunas máquinas para que no se viera su cuerpo.

La imagen que analiza la UFAM apuntando a que el doctor David colocó algunas máquinas para que no se viera su cuerpo.

Una vez más, a tenor del testimonio de esta enfermera, el doctor David, desplegó el modus operandi que le atribuye la Policía: cambiar de posición la mesa de operaciones, para tener una visión directa a la puerta de acceso al quirófano, para controlar si alguien entra o sale, cuando se encuentra entre las piernas de la paciente.

El miércoles 3 de diciembre, sometió a esta paciente a un aumento de pecho con lipolifting: la misma operación estética que la primera víctima que desató la investigación, cuya violación fue grabada en vídeo el 4 de diciembre, mientras el doctor David hacía movimientos pélvicos estando entre sus muslos.

“Recuerdo que el doctor volvió a usar un paño largo autoadhesivo, cubriendo su bata desde la zona de debajo del pecho hasta las rodillas, algo que me llamó la atención porque no era necesario y solo lo había hecho en la operación antes referida del 17 de julio”. De hecho, esta sanitaria refiere que se colocó una especie de “delantal” sobre su bata quirúrgica que está esterilizada.

“Un celador y una auxiliar colocaron a la paciente en posición ginecológica, quedando el doctor a cargo de cubrir la zona genital que se considera como sucia [en una operación]. Me percaté de que la zona genital quedó descubierta y no fue cubierta por los paños que le había preparado previamente”, tal y como remarca esta sanitaria que asistió al doctor David, aquel 3 de diciembre.

“Mientras yo suturaba uno de los pechos, unos movimientos bruscos horizontales de la paciente me impedían que realizase mi trabajo correctamente. En un primer momento, pensé que la paciente se estaba despertando de la anestesia”.

“Por ese motivo, solicité la asistencia del anestesista que no se encontraba dentro del quirófano y le inyectó un relajante muscular. Tras eso, la paciente no dejó de moverse. Pude observar cómo el doctor realizaba unos movimientos pélvicos entre las piernas de la mujer, que no eran normales ni acordes a la tarea que hacía en ese momento”.

El doctor David ofertando en redes sociales sus servicios de cirugía plástica y estética.

El doctor David ofertando en redes sociales sus servicios de cirugía plástica y estética.

Otro de los aspectos de esta operación donde la sanitaria pone el acento es en la infiltración a la paciente, con una mezcla de suero fisiológico, adrenalina y anestesia: un proceso previo a la liposucción”. “La infiltración duró mucho más tiempo del necesario. Incluso el doctor se disculpó conmigo: ‘Perdón por los movimientos, hoy me está costando bastante la infiltración’”.

Tal disculpa despertó más sospechas en esta sanitaria y decidió comprobar cómo estaban los genitales de la mujer: “Me giré hacia el doctor, sospechando que algo no iba bien. El doctor se encontraba entre las piernas de la paciente con la batea que contiene el líquido para infiltrar sobre el pubis”.

“Intenté ver los genitales de la mujer, para comprobar que todo iba bien, pero el doctor no dejaba de mover las manos y de cubrir la zona [genital] impidiendo la observación directa de la misma”. “Retiré la batea con la excusa de reponer el líquido a infiltrar, para poder observa qué ocurría tras ella, y en ese momento, el doctor cogió varias gasas y cubrió la zona genital”.

“Tras coger la batea, el doctor me ordenó que me cambiara los guantes, algo que solo se hace si has tocado una zona no estéril. También recuerdo un cambio inusual de guantes por parte del doctor […]”.

- Investigadores: ¿Cuántas veces se cambió de guantes el doctor aquel 3 de diciembre?

- Enfermera: Más de doce veces. También recuerdo ver al doctor con su mano derecha, por debajo del mandil, a la altura de los genitales. El doctor estaba pegado completamente a la paciente, en contacto directo con ella.

- ¿Pudo ver los genitales?

- Sí, estaban normales y los había limpiado el doctor.

El conocido penalista Raúl Pardo-Geijo.

El conocido penalista Raúl Pardo-Geijo.

Pablo Martínez, abogado que ejerce la defensa de este facultativo, solicitó la puesta en libertad de su cliente, pero la magistrada de los juzgados de Molina de Segura considera que toda la instrucción judicial que incluye tres atestados policiales, se ha desarrollado “sin que se haya vulnerado ningún derecho de defensa del investigado ni el principio de contradicción que el recurrente alega”.

De forma que el proceso sigue adelante, elevándose de una a tres las mujeres que supuestamente fueron violadas en un quirófano: unos hechos sin precedentes en la medicina española. De hecho, este caso ha movilizado a penalistas de primer nivel, como Raúl Pardo-Geijo, encargado de la acusación particular de la 'paciente cero': la primera víctima que ha desencadenado un terremoto en el sector de la estética.

En su extensa declaración en Comisaría, esta enfermera apunta que aquel 3 de diciembre, este cirujano plástico llevó a cabo otra intervención, pero al ser una reducción mamaria donde no debía trabajar el tren inferior de la paciente, curiosamente, no cambió de posición la camilla.

Tampoco cubrió su bata con una gasa autoadhesiva, a partir de la cintura. Estos detalles son llamativos para los investigadores que no pueden evitar preguntarse porqué no denunció antes todo lo que presenció en el quirófano los días 17 de julio y 3 de diciembre. La sanitaria confesó a los policías que “tenía miedo".

"Me encontraba paralizada por lo vivido y en shock. Tampoco se lo conté a ningún familiar hasta el sábado 13 de diciembre, cuando salió en las noticias que habían detenido a un médico por agredir sexualmente a una paciente mientras estaba sedada y en la foto salía el doctor David”.

“En ese momento, se lo conté a mi marido y a mi padre, me sentí aliviada al verbalizarlo y decidí denunciar los hechos”.