Carlos, dueño de Can de Barrio

Carlos, dueño de Can de Barrio Quincemil

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Así es la primera frankfurtería de Santiago: "Es una maravilla cumplir un sueño donde te criaste"

Tras vivir más de 15 años fuera, Carlos volvió al barrio de San Pedro para abrir Can de Barrio, la primera frankfurtería de Santiago. Destinado para el take away, se rige por 4 pilares fundamentales: la salchicha, con 11 tipos diferentes; el pan, hecho en un obrador de la ciudad; las patatas fritas, cortadas a mano y freídas en aceite de oliva; y la atención a la gente

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Tras vivir más de 15 años fuera, Carlos volvió al barrio de San Pedro donde nació, se bautizó y se crio para montar la primera frankfurtería de Santiago: Can de Barrio. Destinado principalmente para el take away, el local se rige por cuatro pilares fundamentales: la salchicha, el pan, la patata frita y la atención a la gente.

Carlos dejó su barrio con 18 años y no volvió hasta poco después de la pandemia, en 2021, para montar una idea que siempre tuvo en la cabeza, una frankfurtería. Aunque su vuelta no fue fácil, la idea cobró forma gracias a que "atopei a unha muller que é marabillosa e me apoiou con todo isto", relata Carlos.

En una antigua bocatería, el 7 de abril abrió las puertas de su sueño cumplido en el número 11 del barrio de San Pedro. En poco más de un mes, Carlos comenta que la acogida por parte de sus vecinos ha sido "moi boa" en un barrio "dos que xa non quedan tantos" y con el que con su apuesta no busca "competir con ninguén".

Dejó su trabajo como director de tienda en Cortefiel, que le hizo moverse por diferentes ciudades de España. A pesar de que su anterior trabajo y el actual parece que no mantengan relación, Carlos comenta que "sacas moitas cousas deses anos", como la toma de decisiones, la gestión de los momentos difíciles o la del volumen de trabajo.

Interior de Can de Barrio

Interior de Can de Barrio Quincemil

Un local que, para él, es como tirarse "a unha piscina sen auga", pero con el que busca con"saír un pouco do de sempre". "É unha rúa na que se come espectacular, hai Guía Repsol, Michelín, busco facerme un oco cunha aposta con este produto" con el que "a xente poida ter unha opción diferente ao que hai".

"Non son unha persona que me guste quedar con ganas de facer algo, creo que o máis difícil nesta vida é tomar decisión importantes", señala.

11 tipos de salchichas

Can de Barrio cuenta con 11 tipos de salchichas diferentes -con intención de aumentar hasta las 15- como la frankfurt, la cervela, la bratwurst, la texwurst y con una opción vegana. Las salchichas, que sobresalen el pan, las más pequeñas son de 90 gramos y las más grandes de 220 y se pueden añadir distintos toppings, como guacamole, mermelada de cebolla o pimiento, o salsa casera de mostaza picante.

Uno de los perritos de Can de Barrio

Uno de los perritos de Can de Barrio Quincemil

Un producto importado que convive en este pequeño local con productos de proximidad, como el queso de Arzúa, o su pan hecho en un obrador de Santiago, el de la panadería Flor y Nata. Además, sus patatas, peladas a mano, están freídas en aceite de oliva.

Para gustos, opciones. En Can de Barrio cuentan con un bocata que evoca a su infancia con pan brioche, lomo adobado, huevo, queso San Simón, bacon y salchicha laminada; un canwurst, unas salchipapas en su máximo exponente; y con postres como tequeños de Nutella o los 'biquiños' de Bico de Xeado. Una carta con la que Carlos advierte que "se lle metes un bocado, metes no corpo unha droga que che vai facer volver algún día".

Can de Barrio es más que un local con comida para llevar, también es una pequeña historia de Carlos. En un mural de una de las paredes de la frankfurtería se puede ver un gran mural hecho por Novenoel. En el principio de él aparece una señora con flores, que representa a la bisabuela, a la abuela y a la madre de Carlos, que estuvieron "toda a vida traballando na Praza de Abastos, no mercado da nave 5, vendendo flores".

Al final del mural está un San Pedro tallado por el abuelo de Carlos, que está colgado en la pared del local también, "puxen todo o que é o barrio e un poco o corazón". El negocio materno está muy presente en Can de Barrio y, con cada perrito, Carlos intenta regalar una flor.

"É unha marabilla poder cumprir un soño onde te criaches", dice el dueño del local que ve cómo echa a andar su sueño cumplido.