Receta mejillones tailandeses.
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Mejillones tailandeses al coco: una receta cremosa, aromática y con el sabor del mar gallego
Tatiana, de Ruido en la Cocina, combina en esta receta el exquisito sabor del mejillón gallego con toques asiáticos, dando lugar a un plato sorprendente y fácil de preparar
Las fusiones gastronómicas funcionan cuando respetan el producto principal. Y pocos ingredientes necesitan menos artificios que el mejillón gallego. Con su sabor intenso a mar, textura carnosa y calidad reconocida, el Mexillón de Galicia DOP se convierte en el protagonista de una receta diferente: unos mejillones tailandeses al coco con notas cítricas, un punto picante y una salsa cremosa difícil de dejar en el plato.
Puede parecer una mezcla arriesgada, pero la cocina asiática y el producto gallego encajan mucho mejor de lo que imaginas. El resultado es una elaboración sencilla, con pocos pasos, perfecta tanto para una comida especial como para sorprender con un aperitivo diferente.
La clave está en la salsa: leche de coco, jengibre fresco, ajo y lima crean una base aromática que envuelve el sabor del mejillón sin ocultarlo. El toque final de cilantro y chile aporta frescura y personalidad.
Ingredientes para 4 personas
- 1 kg de Mexillón de Galicia DOP
- 2 cucharadas de aceite de girasol Abril
- 10 g de jengibre fresco
- 1 diente de ajo
- 1 cebolla grande
- 50 ml de salsa de pescado
- 200 ml de leche de coco en lata (no leche de brick)
- Zumo de 1/2 lima
- Pimienta negra al gusto
- Sal al gusto
- Cilantro fresco picado
- Copos de chile al gusto
- 1 lima cortada en gajos para decorar
Elaboración paso a paso
- Preparar los mejillones: Limpia bien los mejillones retirando las barbas y cualquier resto exterior. Desecha los que estén abiertos y no se cierren al golpearlos suavemente. Reserva.
- Sofreír la base aromática: Calienta el aceite de girasol Abril en una cazuela amplia. En esta receta conviene evitar el aceite de oliva para no alterar el perfil aromático más suave y especiado. Ralla el jengibre y el ajo, incorpóralos al aceite caliente y cocina unos segundos a fuego medio, procurando que no lleguen a dorarse.
- Cocinar la cebolla: Añade la cebolla cortada en juliana fina y deja cocinar lentamente hasta que esté tierna y ligeramente pochada. Este paso aportará dulzor y equilibrio a la salsa.
- Incorporar la salsa de pescado: Vierte la salsa de pescado y mezcla con el sofrito. Si no tienes este ingrediente, puedes sustituirlo por unas gotas de salsa Worcestershire o un chorrito de vino blanco, aunque el sabor final será diferente.
- Crear la salsa cremosa: Añade la leche de coco y el zumo de media lima. Remueve hasta conseguir una mezcla homogénea y ligeramente espesa.
- Cocinar los mejillones: Incorpora los mejillones, añade pimienta negra y una pizca de sal si fuese necesario. Mezcla suavemente para impregnar todo con la salsa. Tapa la cazuela y cocina unos minutos, solo hasta que los mejillones se abran completamente.
- El toque final: Sirve los mejillones en una fuente, vierte toda la salsa por encima y termina con cilantro fresco picado y copos de chile al gusto. Decora con gajos de lima alrededor y sirve inmediatamente, todavía muy calientes.
El ingrediente que cambia el resultado
Aunque pueda parecer secundario, la salsa de pescado es uno de los elementos que aporta profundidad y ese sabor característico de muchas recetas tailandesas. Es habitual encontrarla en supermercados con sección internacional o en tiendas asiáticas. Su función es potenciar el umami y reforzar el sabor del conjunto sin que el plato sepa a pescado. Si decides sustituirla por vino blanco o salsa Worcestershire, conseguirás una receta igualmente rica, pero con matices diferentes.
El resultado final de esta receta son unos mejillones intensos, cremosos y ligeramente picantes que demuestran que el producto gallego también funciona lejos de las recetas más tradicionales. Una combinación inesperada que invita a mojar pan hasta terminar la salsa.