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El Metate de Santiago cobra una segunda vida: "Es un orgullo poder seguir con el legado"

Judit y Andrew llegaron a Santiago en 2025, cuando abrieron Cáscara Café y Brunch, que tuvieron que cerrar temporalmente hace unas semanas por un incendio. El 16 de abril la pareja inauguró Casa 12 Doce en el emblemático café Metate y en el que cuentan con una repostería elaborada por ellos mismos y con una carta "para todo el mundo, para todas las horas"

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El mismo día que visitaron el local ubicado en el número 6 de la rúa da Troia, la valenciana Judit y el británico Andrew -aunque malagueño desde los 8 años-, se quedaron con él. El 9 de mayo de 2025 abrían la cafetería Cáscara Café y Brunch, un local con mucho encanto con café de especialidad y repostería totalmente casera. Sin embargo, hace dos semanas tuvieron que cerrar temporalmente la cafetería por un incendio.

El incidente coincidió con la apertura de su nuevo local Casa 12 Doce, localizado en el histórico café bar Metate -en la rúa do Preguntoiro- que, tras ocho décadas de historia, cerraba sus puertas en el 2023. "Es una apertura agridulce" comenta Judit que el incendio de su primera cafetería les coincidió con los primeros días de la inauguración de su segundo local.

"Tendríamos que estar disfrutando un poco más", aunque también añade que es un "orgullo de poder seguir con el legado" de uno de los locales más emblemáticos de Santiago.

En 1936, Manuel Vázquez inauguraba el Metate como una fábrica de chocolate que formaba parte de los ultramarinos. El propio nombre de la fábrica proviene de la piedra que se usa en México para triturar el cacao. Generaciones venideras, convirtieron la fábrica, en una de las cafeterías insignias de la ciudad, donde su chocolate era el mayor protagonista -también por la noche-.

La tercera generación, Carlos Vázquez Conde, cerraba el negocio para disfrutar de una merecida jubilación. "De Cáscara a casa pasábamos por aquí y yo veía el local siempre, con un cartel que ponía "se vende"', explica Judit, llegaron a él gracias a que "conocíamos a alguien que conocía a alguien que lo compró". Así, el 16 de abril reabrieron las puertas del Metate.

La pareja se conoció en Málaga, donde trabajaban en el mismo restaurante. "Un día decidimos comprar una furgoneta" recuerda Andrew, "estuvimos todo el verano trabajando y viviendo en la furgoneta". Con lo que tenían ahorrado, y con la venta de esa furgoneta se compraron una más grande, que camperizaron ellos mismos. Con ella, la pareja empezó a recorrer buena parte de Europa trabajando en distintas cocinas que les han llevado a países como Suecia, Noruega o Bélgica, también en España trabajaron en Mallorca o Sotogrande.

Tras llevarle el negocio "a otra gente", la pareja decidió que ya era hora de "hacer algo por nuestra cuenta". Lo primero de todo era buscar el sitio en el que abrir este nuevo negocio, querían huir del calor de Valencia y Málaga, por lo que fue así como empezaron a ojear el norte del país. "Habíamos estado un par de veces en Santiago de Compostela, nos gustaba mucho, pero no sabíamos cuánto hasta que nos recorrimos básicamente toda la costa del norte de España, en la furgoneta otra vez", rememora Judit. Aunque había muchas señales de que acabarían en Santiago:"era muy curioso, cuando hemos estado por ahí con la furgoneta yo siempre veía las conchas de Santiago", comenta Judit quien se siente como una peregrina, a pesar de no haber hecho nunca el Camino.

Así, llegaron a Compostela y, en un principio, tenían en mente abrir una pequeña heladería en la rúa da Caldeirería, aunque mudaron de opinión y fue así como abrieron Cáscara Café y Brunch. En el mes de diciembre llegaron al antiguo Metate y comenzaron manos a la obra para cambiar un poco el local.

Con gran experiencia en la carpintería -camperizaron ellos mismos dos furgonetas-, pintaron, amueblaron ellos mismos y cambiaron el color de la barra de abajo del antiguo local en el que aún se pueden ver los antiguos objetos de la fábrica.

Interior de Casa 12 Doce que aún conserva objetos de la fábrica antigua

Interior de Casa 12 Doce que aún conserva objetos de la fábrica antigua Quincemil

"La última reforma que se hizo fue en el 95" dice Judit, el mismo año en que ella nació, "fuimos limpiando piedras, lijando madera, poniendo pladur...". Con la reforma, unido al incendio, señala la pareja, que ha sido un tiempo "complicado", pero en el que apenas dos semanas de su apertura "ha entrado una barbaridad de gente y nos cuenta sus anécdotas". "Da mucha ternura y a veces orgullo de poder seguir con el legado, o por lo menos, intentarlo", comenta Judit.

Dulces propios y una oferta para todo el mundo

El legado del Metate se une al de Cáscara Café Brunch para formar la oferta gastronómica de Casa 12 Doce, con una carta "para todo el mundo para todas horas". Con obrador propio en el que "absolutamente todo" lo elaboran ellos mismos, ofrecen una variedad de dulces semifríos, modernos o "un poco más pastelería francesa".

Repostería casera de Casa 12 Doce

Repostería casera de Casa 12 Doce Quincemil

También ofrecen "raciones para compartir", tostadas o ensaladas, una carta pensada para que la gente pueda tomar algo. A la vez, elaboraron una carta de cócteles, que utilizan también café: "intentamos mezclar un poco todos los conceptos: que puedas venir a las 10 de la noche y comerte un pastel y venir aquí a tomar el postre en un momento dado". El chocolate tampoco faltará en esta antigua fábrica, con uno "bueno y de calidad", el mismo que utilizaban en Cáscara, un chocolate de Venezuela 70%.

A pesar de que siguen "un poco asustados" por el incendio, están "muy agradecidos" por continuar endulzando uno de los rincones que forma parte de la historia de la ciudad.