Antón Castro, chef y popietario de Casa Gaibor
Ofrecido por:
Cocina honesta y producto de calidad en uno de los restaurantes con más futuro de Galicia
Casa Gaibor, en Guitiriz, combina el mejor producto gallego, recetas familiares y la cocina honesta, sencilla y elegante del joven chef Antón Castro
Te puede interesar: Los vinos de Betanzos están de moda: el renacer de una histórica comarca vinícola gallega
El jovencísimo chef Antón Castro lo tiene claro: “En Casa Gaibor hacemos una cocina honesta, sencilla y respetuosa con el producto y con el entorno. Tenemos la suerte de que aquí, en Guitiriz, estamos cerca de todo, así que tenemos el mejor pescado de la lonja de A Coruña, carne y verduras de Lugo, producto de la Costa da Morte… Intentamos no tocarlo mucho, sino sacar lo mejor de él”.
Formado en la Escuela Superior de Hostelería de Santiago, reconocido como el Cociñeiro Galego do Ano 2026 y seleccionado entre los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía por el Basque Culinary Center, Antón lleva toda una vida ligada a la hostelería. Desde muy joven ayudó en el negocio familiar que montó su bisabuelo en los años cincuenta, una taberna en la localidad lucense de Guitiriz donde se vendían vinos y conservas y que fue pasando de generación en generación. Más tarde, completó su formación junto a grandes nombres de la cocina española, como Francis Paniego o Lucía Freitas.
“Mis abuelos murieron muy pronto y mi madre tuvo que hacerse cargo del negocio desde muy joven. Lo sacó adelante a base de mucho trabajo y de adaptar el negocio a lo que sabía hacer”, nos cuenta Antón, que, al igual que su madre, tuvo que tomar las riendas muy pronto, con apenas 26 años, cuando sus padres enfermaron. “Cuando empecé yo con Casa Gaibor le di mi propio sello. Dejamos de servir en la barra, le dimos otro aire a la cocina… Todo de forma muy progresiva”. Ahora, el restaurante que dirige Antón es un referente en la zona, con una cocina alegre, siempre al servicio del producto, y una serie de platos elegantes, finos y sabrosos.
Casa Gaibor
Una carta pequeña y muy cuidada
Todo en Casa Gaibor está cuidado al detalle. Desde la decoración de la sala, con la piedra vista, hasta una cuidada bodega de unas cien referencias, que, rota de forma habitual, pasando, como no podía ser de otra forma, por su cocina. La carta del restaurante es pequeña y muy estudiada. Pese a no tener un menú degustación como tal, está planteada para que cada comensal pueda elaborar el suyo propio, con una serie de platos individuales que se pueden combinar entre sí mediante tapas o medias raciones. Entre ellos, la broa, un pan de maíz con mantequilla de Aires Moniz y anchoas, o un plato diario de concha; en nuestro caso, unos espectaculares berberechos de Valdoviño (Arteixo) al vapor.
El salpicón de rape es la receta de la madre de Antón. “Es tal cual… únicamente le metí la piparra encurtida; el resto es la receta original de ella”, nos asegura.
En Casa Gaibor, la cuchara siempre es importante, como lo demuestra uno de los mejores platos de la carta: las verdinas de Coristanco con chipirón de la ría de Arousa, que Antón prepara muy al dente con una salsa verde de salicornia y limón. Y dejad hueco para los postres, todos caseros y elaborados siguiendo la misma filosofía que el resto de la carta.
Casa Gaibor, pese a la juventud tanto del restaurante como de su chef, es uno de esos lugares que conviene tener en el radar. Un restaurante con mucha proyección, en el que se come muy bien y que bien merece una escapada a Guitiriz.