Pescadores en A Coruña.
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La pesca del calamar gana cada vez más adeptos en A Coruña: "Desconectas de todo"
La emisión de licencias en toda Galicia roza las 60.000 en lo que va de año, mientras que en los lugares de pesca se ve a aficionados más jóvenes
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Cuando cae el sol, es muy habitual ver a decenas de personas en la zona del dique de abrigo de A Coruña sentadas de cara al mar. Acompañados de un cubo —o, en su defecto, un tupper—, una silla según la edad, una caña y varias poteras, los pescadores que buscan el calamar son cada vez más frecuentes en la ciudad.
Dani Suárez es uno de ellos y lleva viniendo a pescar "toda la vida".
"Empecé siendo un chaval, veníamos con mi padre", cuenta mientras a su lado su hijo pequeño le acompaña. Junto a ellos están también algunos de sus yernos.
Aquí "pescamos algún chipi cuando quiere caer", admite desde uno de sus lugares preferidos para pescar. "Al Portiño también voy mucho", añade, sobre una modalidad de pesca que practica siempre desde la costa y en lugares como O Parrote, aunque el dique de abrigo "es un sitio cómodo para venir y pasar el rato".
Como muchos otros pescadores aficionados, Dani destaca que lo mejor de pescar es poder "desconectar, la tranquilidad y el salir de la monotonía".
Cada vez son más quienes se suman a esta afición.
Según los últimos datos facilitados por la consellería do Mar, encargada de emitir las licencias de pesca marítima, este año se han expedido hasta finales de agosto 59.120 documentos. De ellos, 30.612 fueron en la provincia de A Coruña.
De mantenerse este mismo ritmo de expedición de licencias, el 2026 podría acabar con más de 93.000 permisos de pesca en Galicia. Si se confirma este dato, la cifra de pescadores con licencia aumentaría en 12.000 respecto al año pasado, constatando una tendencia creciente, especialmente a partir del 2021.
Ántar Vidal y Carlos Torrado, ambos de 28 años, llevan menos tiempo en esto de la pesca.
"Empezamos en marzo de 2024", recuerdan, caña en mano.
El primero de ellos ya pescaba hace tiempo, pero no fue hasta su mudanza a A Coruña cuando decidió retomar este hobby, al que poco tiempo después se unió su amigo.
Mientras que Ántar asegura que lo que más le gusta es "ir a la lubina", Carlos apunta que "pescar calamares es muy divertido. Es otro tipo de pesca más tranquila que el spinning (modalidad con la que se pesca la lubina)".
Álvaro Esmorís, pescador veterano, cuenta con la mirada puesta en el mar que lleva cerca de 20 años viniendo aquí a pescar, aunque esta es una práctica que empezó "desde que era neno. Viña por pasar o tempo".
En su caso, el mejor profesor fue el propio mar. "Cando ves xa aprendes só, ao ver como saen os calamares", cuenta al mismo tiempo que la potera se hunde ligeramente y logra sacar un chipirón del mar.
"É o primeiro do día", comenta con la noche todavía por delante.
Para él, "isto non ten secreto ningún. Depende da potera ou da caña que utilices".
Como Dani, destaca que la mejor parte de una jornada de pesca es que "desconectas de todo e a cabeza a despexas"
Buen ambiente
El perfil habitual de pescador varía mucho en edad, pero no así en género.
Por ahora, son pocas las mujeres que se ven con la caña a la espera de que salga algún calamar.
Belén es una de ellas y cuenta que siempre ha pescado, aunque por épocas. Ahora lleva cerca de una década ininterrumpida disfrutando de esta afición.
Viene acompañada habitualmente de su madre, y ambas explican que tanto la pesca, como otras actividades náuticas, siempre han estado muy presentes en la familia y han alcanzado ya a la tercera generación, los hijos adolescentes de Belén.
"Pescar calamar es lo que más me gusta con diferencia porque es muy limpio y no tienes que andar con cebos. Solo tienes que tener cuidado con que no te salpique", comenta.
Su rutina habitual de pesca incluye un paseo previo a lo largo del dique para, después, coger la caña del maletero del coche y echar la noche esperando a que piquen. "Aunque no saquemos nada lo disfrutamos igual", reconoce.
"Es una maravilla estar aquí. Hay muy buen ambiente", apunta.
Aunque se trata de una noche de entre semana, decenas de personas se reúnen aquí para pescar. "Se ve más gente de un día para otro", añade su madre.
Las redes sociales contribuyen a la difusión de la pesca entre los jóvenes
Especialmente, cada vez se ve a más gente joven. A lo largo del dique de abrigo de A Coruña a los pescadores veteranos se unen veinteañeros y adolescentes.
Entre ellos, las redes sociales han sido uno de los alicientes para sumarse a esta práctica deportiva.
En el caso de Ántar y Carlos, ambos han creado un perfil propio de pesca con otros dos amigos.
"Lo hicimos para no dar la turra en nuestros perfiles personales", explica el primero de ellos. Ahora, en @robalovers_fishing, comparten sus capturas o sus excursiones a diferentes lugares a los que van a pescar.
Ántar explica que "así conocemos a más gente y hablamos con otros chavales de la zona y aprendemos mucho".
Y después de la pesca, llega el cocinado.
Carlos destaca que con las redes sociales "compartes recetas, aprendes a limpiar bien los pescados...". Ambos, cocineros aficionados, admiten que "desde que empezamos a pescar nos interesó mucho más cocinar el pescado".