Miembros de Santa Cunca en plena celebración este fin de semana

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A Coruña celebra su romería urbana más solidaria que recauda fondos para la Cocina Económica

La plaza del Humor se llena este sábado de grupos de amigos rindiendo homenaje a la tradición de beber vino en cunca

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Más allá del Morriña Fest 2026 y la Feira das Marabillas, A Coruña vive este sábado otra cita que ya suma tradición: la romería urbana de Santa Cunca. Una celebración que se organiza desde 2012 el último sábado de julio y que cada año reúne a más participantes.

Se trata de una fiesta que reivindica la tradicional cunca de viño y que, además de su carácter festivo, tiene un importante componente solidario. Los asistentes recaudan fondos para la Cocina Económica y el año pasado lograron donar 1.500 euros, mientras recorren bares y tascas que siguen sirviendo el vino en este característico recipiente en la ciudad.

Desde el mediodía de este sábado ya pueden verse grupos de participantes ataviados con camisetas negras celebrando esta peculiar romería en la plaza del Humor, junto al bar A Cunquiña.

Santa Cunca nació en 2012 como una idea entre cinco amigos, sin imaginar que acabaría convirtiéndose en una de las romerías urbanas más concurridas de la ciudad. Durante sus primeros años fue creciendo poco a poco gracias al boca a boca, hasta reunir a una treintena de participantes en 2019.

El gran salto llegó tras la pandemia: en 2024 participaron 63 personas y en 2025 se superó por primera vez el centenar. Una evolución que refleja cómo esta peculiar celebración ha pasado de ser un plan entre amigos a consolidarse como una cita fija del verano coruñés.

Santa Cunca va más allá de una simple fiesta. Con el vino servido en cunca —de escasa graduación— como hilo conductor, la romería busca recuperar una costumbre muy arraigada en la ciudad y convertirla en un punto de encuentro intergeneracional. En ella participan personas de entre 30 y 80 años, tanto de A Coruña como de otros puntos de Galicia e incluso gallegos emigrados a Estados Unidos, que organizan sus vacaciones para coincidir con el último sábado de julio, la fecha señalada de esta singular celebración.