Las empleadas María José y Ana, Gloria Rodríguez y su nieta Paola, en la tienda original de Golory en As Conchiñas.

Las empleadas María José y Ana, Gloria Rodríguez y su nieta Paola, en la tienda original de Golory en As Conchiñas. Quincemil

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Golory, una historia de éxito textil en A Coruña desde 1972: "Las ideas claras, el mismo producto"

Gloria Rodríguez de la Iglesia, de 91 años, y su marido crearon el negocio en la plaza de As Conchiñas, que llegó a tener cuatro tiendas. La nieta está al frente del único establecimiento actual, dividido en dos bajos con variedad de ropa interior y moda de señora

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El textil de A Coruña tiene más de un emblema, marcas que no dan nombre a imperios pero sí a empresas familiares más longevas que los gigantes y que no dejan de vender ropa a los clientes. En las calles de la ciudad, lejos de las grandes superficies o de las millas de oro, el comercio de barrio textil tiene sus modestos, y también exitosos, relatos. Como el del Golory.

Gloria Rodríguez de la Iglesia, de 91 años, puso en marcha su negocio de mercería, lencería y moda de señora y niño en 1972 junto a su marido, que falleció cinco años después. No pudo bautizarlo con su nombre "porque ya existía La Gloria de las Medias, en la calle San Andrés".

"Teníamos un bajo grande, demasiado, y lo dividimos en dos y nos quedamos con uno. Aquí no había casi nada de lo que hay ahora, sino leiras, y los niños, entre ellos mis hijos, jugaban en la calle", recuerda Gloria.

El lugar es la plaza de As Conchiñas, donde Golory tiene hoy sus dos bajos, el original al que se refiere su dueña, con lencería y ropa interior masculina y femenina, y la otra parte que salió de la división hace medio siglo, recuperada en 2023 para especializarse en moda de señora y suceder a otro duradero negocio textil, Contraste.

Ropa de señora en el otro bajo de Golory en la plaza de As Conchiñas.

Ropa de señora en el otro bajo de Golory en la plaza de As Conchiñas. Quincemil

Tres mujeres, tres generaciones de la misma familia, se han responsabilizado de Golory desde su nacimiento, aunque la propietaria ha tenido siempre la última palabra. Gloria Rodríguez hizo "de todo y a diario" hasta después de llegar a la edad de jubilación y hoy sigue aconsejando, juzgando y orientando a su nieta Paola Aguiar, quien atiende al público en una de las dos tiendas.

En la otra, con cientos de piezas de ropa interior, despachan Ana y María José, y antes lo hizo Raquel, la madre de Paola, en otra tienda que la empresa tuvo en la calle Barcelona. También en Monte Alto y en Panaderas Gloria abrió dos establecimientos, de donde la clientela aún se desplaza hasta el Agra para seguir comprando en Golory.

Adaptarse a los cambios

En Gloria Rodríguez, en cómo habla en la tienda con quien la conoce o cómo señala la variedad de artículos que ofrece, se nota el orgullo hacia su creación. "Estoy muy satisfecha del negocio, esto nos dio para vivir a la familia desde temprano, después del fallecimiento de mi marido".

Su nieta, que ya se ponía tras el mostrador con 14 años, resalta hoy que “las ideas claras, no cambiar el producto y mantener la clientela” explican la "buena salud" de Golory. "Ella me pide permiso cuando tiene ideas para la tienda", dice la abuela; "ella decide", completa la nieta.

Los dos bajos de Golory en el Agra do Orzán de A Coruña.

Los dos bajos de Golory en el Agra do Orzán de A Coruña. Quincemil

"Es muy raro que las señoras mayores no encuentren en Golory un modelo o una combinación que necesiten", presume Gloria. "Procuramos tener las cosas que son más de su gusto", añade Paola.

"Si durante tanto tiempo este negocio nos dio para vivir, ¿por qué no ahora?", reflexiona Aguiar. "Cambian los tiempos y los patrones de compra, pero el negocio a pie de calle sigue funcionando si se cuida. Tengo estudios de moda y he trabajado en fábrica y en un oficina, pero me gusta mucho el trato directo en la tienda".

La abuela la escucha, también orgullosa de su edad y su capacidad. "Yo no tiro la toalla tan rapidito. ¿Alguien piensa que con 90 años no tengo salud o ideas? Son los que tiene Amancio Ortega y nadie le dice que ya no puede dedicarse a sus tiendas".