Pleno extraordinario de la Real Academia Galega celebrado este 17 de mayo en Santiago
La RAG homenajea en su pleno extraordinario a la voz insurrecta y alegre de Begoña Caamaño
El acto celebrado en Santiago de Compostela reivindicó el legado periodístico y literario de la viguesa. El presidente de la Real Academia destacó el compromiso de la ciudadanía con su lengua "máis positiva e máis proactiva ca nunca"
Te puede interesar: Henrique Monteagudo, presidente da RAG: "O sistema educativo leva anos funcionando como un espazo de presión castelanizadora"
La druida Viviana le advierte a Merlín en uno de los vibrantes diálogos de Morgana en Esmelle que un mundo libre no se construye con mentiras y que nunca será dueño de sí mismo un pueblo sometido a la ignorancia. Como ella, Begoña Caamaño (Vigo, 1964-Santiago de Compostela, 2014) reivindicó siempre la búsqueda, la exposición constante a la duda y el conocimiento como herramientas "para saber quen somos e que sociedade queremos ser". Y con esos mimbres ejerció el periodismo y construyó el proyecto literario que la Real Academia Galega celebra en estas Letras Galegas 2026. La institución destacó hoy en el pleno extraordinario del 17 de mayo la actualidad de su legado, brillante y seductor en lo literario, desafiante en lo intelectual y en lo ético, y siempre en gallego.
La poeta Ana Romaní, compañera suya en la Radio Galega, amiga y biógrafa; la escritora Marilar Aleixandre; y Víctor F. Freixanes, en calidad de editor de Circe ou o pracer do azul (2009) y Morgana en Esmelle (2012), pronunciaron las alocuciones académicas sobre la homenajeada, en las que también se reivindicó la alegre insurrección del feminismo que vertebra su biografía y su obra.
En sus novelas, Begoña Caamaño reescribió dos de los grandes mitos de la cultura occidental dándoles voz a las silenciadas. Tenía previsto cerrar su trilogía con un tercer título sobre Sherezade, la narradora de historias de As mil e unha noites. Pero no llegó a escribir esa historia. Murió cuando acababa de cumplir 50 años, solo cinco después de su debut literario, tardío y pleno.
Las novelas de Caamaño son, destacó Freixanes, obras "de madurez, construídas dende a sabedoría dunha escritora que leva moitos anos formándose, preparándose para aquel momento". En ellas, en palabras de Marilar Aleixandre, la "narradora feminista vai zurcindo con fío violeta linguas cortadas". Y formulando "preguntas do que nos explica e do que nos ignora", señaló Ana Romaní, que insistió en la importancia que tenía, también en el periodismo de la autora, la búsqueda del conocimiento que reivindicaba su Viviana.
El presidente de la Real Academia Galega cerró el pleno extraordinario con una intervención en la que, además de elogiar el legado literario de Begoña Caamaño, quiso lanzar un mensaje sobre el momento crucial en el que se encuentra el gallego. En este también Año Oteriano, Monteagudo se refirió a la vigencia del discurso de Ramón Otero Pedrayo en el debate de la Constitución de la II República y reclamó unidad para que la lengua gallega continúe alimentando "a esperanza que nos inspira cara ao futuro". En este sentido, puso el ejemplo de Begoña Caamaño: criada en castellano en los barrios vigueses de O Calvario y Coia, se convirtió en neohablante en gallego cuando era joven. "Compromiso, activismo, alegría, agarimo: iso precisa o noso idioma", enfatizó el presidente.
Henrique Monteagudo valoró la actitud de la ciudadanía hacia la lengua propia, "máis positiva e máis proactiva ca nunca", pero advirtió de que, aunque "a súa normalización alenta no compromiso cidadán, atinxir un pulo decisivo require un imprescindible impulso político". "O galego non pode seguir aferrollado no leito de Procusto das liortas partidistas, con uns pretendendo cortarlle as pernas mentres outros teiman en estricarllas", comparó.
El presidente de la RAG terminó su intervención tendiendo la mano de la "leal colaboración" y haciendo un “efusivo chamamento" al compromiso de la ciudadanía y una "solemne exhortación ao presidente da Xunta para que impulse o diálogo político e social en prol do idioma".
Monteagudo pronunció estas palabras ante Alfonso Rueda, en una sesión en el Teatro Principal de Santiago de Compostela que contó con las máximas representaciones institucionales del país y de la ciudad, con la alcaldesa Goretti Sanmartín encabezando la delegación municipal. El presidente de la RAG quiso referirse a Santiago de Compostela —donde Caamaño se convirtió en escritora y desarrolló sus proyectos periodísticos más personales— como otro espejo en el que mirarse en materia lingüística. "Compostela ofrece un exemplo edificante de lealdade á lingua galega, ilustrado no seu uso corrente en todos os ámbitos, públicos e privados, formais e informais. A capital de Galicia é tamén orgullosa capital da lingua galega", destacó.
Incandescencia sonora: del periodismo a la literatura
Antes que escritora, Begoña Caamaño fue periodista. La alocución de Ana Romaní, bajo el título "Incandescencia sonora. A voz de Begoña Caamaño", profundizó en ese perfil y en cómo se entrecruza con su producción literaria. "Para a radio tamén se escribe. É escritura no ouvido", advirtió la académica. En este medio, su compañera de la redacción del Diario cultural encontró "o lugar para a interrogación máis exposta ao exterior", y trató de convertirlo en instrumento para un mundo mejor.
La voz de Begoña Caamaño tocó al público. Primero con la "procura das ferramentas do coñecemento para saber quen somos e que sociedade queremos ser" que anunciaba en la apertura de su Expreso de medianoite (uno de sus últimos trabajos radiofónicos); y después, en la presentación de Morgana en Esmelle, en la que proclamó que "é o tempo do feminismo: é dicir, da xustiza, da igualdade, da liberade, da dignidade. E tamén, por que non, da felicidade".
En estas huellas se percibe "a textura daquel soño no que persistimos aínda: unha radio para un país, para o futuro da lingua, un xornalismo para a cidadanía, un modelo público de medios de comunicación que nos faga máis sabias e libres", prosiguió Romaní con palabras de Caamaño. La académica recalcó en esta línea la vigencia del relato periodístico de la homenajeada, que incluye, además de la radio, un valioso conjunto de reportajes y artículos en distintas cabeceras en los que profundiza en la reflexión sobre el poder y "a dialéctica permanente entre o coñecemento e a gran mentira". "No actual estrondo de desinformación, sorprende a actualidade do seu discurso", expresó.
Zurciendo con hilo violeta lenguas cortadas
Marilar Aleixandre centró su intervención en cómo Begoña Caamaño traslada su pensamiento feminista a los mitos, en un ejercicio que —señaló— más que reescribir consistió en "desescribir". "Desescribir vai máis ao fondo que reescribir, sabendo que non entenderán o desafío ao símbolo impreso no imaxinario social, a revelación dos pés de barro das figuras míticas”, declaró la académica en la alocución titulada "Zurcindo con fío violeta linguas cortadas". "Begoña Caamaño, a narradora feminista, vai zurcindo con fío violeta linguas cortadas. Linguas que nos mitos son cortadas fisicamente no que constitúe unha castración simbólica", continuó. Como ejemplos, recordó el relato artúrico del Mabinogion "O soño de Macsen Wledig", en el que los invasores les cortan las lenguas a las mujeres; o el mito griego en el que Tereo hace lo mismo con Filomela tras violarla.
Otras veces la violencia es simbólica, discursiva, y reduce las lenguas de las mujeres a ese silencio que la protagonista del Día das Letras Galegas rompió al abrir los mitos "en canal", indicó Aleixandre en una intervención hilvanada con metáforas en torno a las labores de tejer y coser, que fueron "sempre ferramentas para as mulleres contaren as súas propias historias". "Zurcir, corcoser, sabémolo as mulleres, é unha arte máis difícil que o bordado. Non é remendar, é imitar o tecido onde está gastado ou rachado. Begoña Caamaño aprópiase dos mitos, gregos e artúricos, e vai zurcindo nos lugares en branco, na tea rachada da que desapareceran as mulleres, as súas voces, as súas historias", comparó.
Marilar Aleixandre también se refirió al final de su discurso a la ética de Begoña Caamaño más allá de la literatura. "Levou desempenadas as velas da rebeldía, da defensa da liberdade, da denuncia das inxustizas, as velas da oposición ás guerras; levantou a voz por Palestina, polo compromiso coa lingua galega, co feminismo, a ledicia e a vida", concluyó.
El idioma, una forma de narrar el universo
Tirando igualmente de los hilos metafóricos, Víctor F. Freixanes habló de la "Begoña-Sherezade, tecedora de historias", en referencia al mito literario que no pudo llegar a reescribir. Tejedora de relatos que, como alguna vez ella misma reconoció, "se cadra tamén poden axudar a cambiar o mundo, este mundo que non nos gusta e que acaso merece outra oportunidade", concluyó el académico.
Víctor F. Freixanes conoció a Begoña Caamaño poco después de que ella terminara la carrera de Magisterio, en la redacción de Radio Popular de Vigo, que abría las puertas en los primeros años 80 al uso del gallego en el conjunto de su programación. "O xornalismo é a primeira vía de descuberta que lle interesa para entender a realidade, o coñecemento do mundo que lle vai tocar vivir, a ela e á súa xeración", apuntó el académico, que en lo personal la recordó como “unha bomba de enerxía, de alegría".
Música y publicación conmemorativa
El pleno extraordinario del Día das Letras Galegas contó en el apartado musical con Sofía Espiñeira y Os Enxebres de San Lázaro, que acompañaron a la comisión ejecutiva de la RAG, a las autoridades y a la familia de Begoña Caamaño en la entrada al Teatro Principal al son de la Marcha do Antigo Reino de Galicia. A continuación, Sofía Espiñeira interpretó "Unha tripulación" y "Herba de namorar". La música puso además el broche a la celebración con la interpretación del Himno.
El público fue obsequiado con la edición conmemorativa Begoña Caamaño presenta Circe ou o pracer do azul e Morgana en Esmelle, que puede descargarse en versión digital en la sección de publicaciones de academia.gal.
La celebración del Día das Letras Galegas de la Real Academia Galega contó con el apoyo del Concello de Santiago de Compostela, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.