La escritora Lionel Shriver desafía al miedo en A Coruña: "Me meto en líos una y otra vez"
La escritora Lionel Shriver desafía al miedo en A Coruña: "Me meto en líos una y otra vez"
La periodista estadounidense, autora de obras como 'Tenemos que hablar de Kevin', con la que recibió el Women's Prize for Fiction y 'Manía'
Te puede interesar: La escritora Ottessa Moshfegh desafía lo moral en A Coruña: "Soy de la generación de la autoestima"
El encuentro de este lunes, 13 de abril, con Lionel Shriver en las MOP Talks de la Fundación Marta Ortega dejó la idea de que su escritura no está sujeta al miedo. "Podría escribir libros más amables, pero no es lo que quiero hacer", afirmó.
En el evento, que consistió en una relajada conversación, la autora y periodista estadounidense repasó su trayectoria literaria que la ha llevado a consagrarse como una de las voces más prestigiosas del panorama internacional. Lo hizo acompañada por un montón de fans que prestaron atención a cada detalle de la charla celebrada este viernes en el puerto de A Coruña.
La sesión comenzó con la proyección de una fotografía de ella tomada hace 20 años para The Observer. En ella, según explicó la propia Shriver, aparece "una versión mejor de mí misma", una imagen poco habitual entre las muchas que le han hecho a lo largo de su carrera. "Muchas fotos mías sugieren que soy una persona rigurosa, seria, oscura y difícil, pero no soy ninguna de esas cosas", señaló.
Lejos de la idea de la escritura como un proceso tortuoso, Shriver defendió el placer de crear una novela: "Escribir un libro es duro, necesito que al menos sea divertido para mí. Me lo paso muy bien". Para ella, aquella fotografía capturaba precisamente ese espíritu que intenta trasladar a sus obras.
'Tenemos que hablar de Kevin', un punto de inflexión
Durante la charla también abordó el origen de su novela más conocida, 'Tenemos que hablar de Kevin'. Antes de publicarla, había escrito siete libros, uno de ellos no lo había publicado. Asimismo, Shriver confesó que tenía claro desde los siete años que quería ser escritora. "Es una moneda de doble cara: saber hacia dónde te diriges puede hacerte avanzar, pero también implica el riesgo de dar palos de ciego", reflexionó.
Esta obra marcó un punto de inflexión en su carrera. "Cuando encontró editor, rescató mi trayectoria", explicó. La novela, escrita en formato epistolar, surgió a partir de noticias sobre los frecuentes tiroteos en institutos en Estados Unidos. "Se había convertido en algo habitual y me exasperaba", recordó.
Shriver decidió contar la historia desde la perspectiva de la madre del agresor, una figura que, insistió, suele ser juzgada con dureza. "Quería explorar si el niño tenía una maldad innata o si era fruto de una relación materna fallida", explicó. Terminó el manuscrito en Nueva York en septiembre de 2001, coincidiendo con los atentados del 11S. En ese momento temió que la historia pasara desapercibida. Sin embargo, el éxito de la novela no residió tanto en su contexto —los tiroteos escolares— como en las cuestiones universales que plantea: la maternidad, la paternidad y las complejas relaciones humanas. "Eso es lo que realmente conecta con los lectores", señaló.
Relación entre madres e hijos
Precisamente la idea de la maternidad y la relación entre madres e hijos es frecuente en sus novelas, como en su última novela, 'Manía'. "No tengo hijos, pero me pagan por contar historias. Hablo de estos temas desde mi experiencia como hija de mis padres", explicó.
También hubo tiempo para dedicar unas palabras a su marido, el baterista de jazz Jeff Williams. "Soy capaz de una concentración muy intensa, tengo que hacer que no oigo el sonidito de la batería", contó entre risas.
Sus personajes suelen moverse en una tensión entre sumisión y rebeldía frente a entornos rígidos, una inquietud que conecta con su propia biografía y su temprano rechazo al dogma religioso. "Mi familia era muy religiosa. Con 16 años rechacé el dogma que me inculcaron desde niña", confesó. "Visitábamos muchas iglesias. De hecho, si mi familia hubiese venido a A Coruña nunca habría ido a la playa, pero sí a todas las iglesias", añadió.
Shriver defendió una literatura conectada con la actualidad, pero anclada en temas universales como el amor, la muerte o la traición. En esa línea se sitúa también 'Big Brother', inspirada en la muerte de su hermano por obesidad mórbida.
Asimismo, como columnista en medios de comunicación como The Guardian, reivindicó la importancia de la prensa en su proceso creativo y reconoció cierta cercanía con algunos de sus personajes, marcados por el conflicto y en sus propias palabras: autodestructivos. "Podría escribir libros más amables, pero no es lo que quiero hacer. Me meto en líos una y otra vez", afirmó.
El resultado es el retrato de una autora sin miedo y provocadora, que no esquiva la confrontación y sigue explorando, sin concesiones, las zonas más complejas de la experiencia humana.