La Casa Blanca lanza TrumpRx, una plataforma para la venta directa de medicamentos recetados con descuento.

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Tribunas

El golpe de Trump a las farmacéuticas sacudirá también la Sanidad española

Cuando otros deciden las reglas, la factura nunca se paga sólo en dinero. Se paga en equidad y en oportunidades perdidas para los pacientes. Un lujo que nuestro país ya no se puede permitir.

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El pasado mes de julio planteaba en este mismo periódico una pregunta que entonces parecía casi retórica: ¿qué ocurriría si Donald Trump lograba doblegar a la industria farmacéutica en Estados Unidos?

En aquel momento había ultimátum, cartas y plazos con un lenguaje agresivo, pero todavía cabía la duda de si todo acabaría diluyéndose entre las presiones cruzadas y el lobby industrial.

Hoy esa duda ya no existe.

Donald Trump ha cumplido su objetivo. La Administración estadounidense ha alcanzado acuerdos con las principales compañías farmacéuticas para aplicar el principio de Nación Más Favorecida ("Most Favored Nation", MFN) en el precio de los medicamentos.

Y lo ha hecho no como una declaración política, sino mediante compromisos formales de la industria, acompañados de una arquitectura operativa que permite llevarlo a la práctica real desde ya a través de un portal específico para los ciudadanos —TrumpRx.gov—.

Desde ahí, los pacientes estadounidenses pueden acceder a medicamentos con precios alineados con los más bajos del mundo desarrollado.

El mensaje es claro: EEUU ha decidido que no seguirá pagando precios más altos que el resto del mundo por los mismos medicamentos.

Robert F. Kennedy Jr., secretario de salud de Estados Unidos, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

Robert F. Kennedy Jr., secretario de salud de Estados Unidos, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Europa Press.

Ese cambio, inevitablemente, trasciende sus fronteras y transforma el mercado farmacéutico global por una sencilla razón: debido a la diferencia de precios, la industria obtiene más del 50% de sus beneficios en EEUU, base de los fondos para la investigación de productos innovadores.

Es decir, ninguna compañía puede permitirse perder margen de forma estructural en ese mercado sin compensarlo en otro sitio. En estos momentos, hablamos en puridad del mercado que financia el gobierno estadounidense (Medicare y Medicaid), que da cobertura a un 25% de la población.

El gran reto —y el gran problema para todos— es que el modelo se contagie a los precios financiados por las aseguradoras privadas que cubren a la mayoría del mercado sanitario norteamericano.

¿En qué consiste exactamente el principio de Nación Más Favorecida?

El principio MFN significa, en términos sencillos, que Estados Unidos no aceptará pagar por un fármaco un precio superior al más bajo existente en otros países desarrollados. No es una recomendación ni un criterio orientativo: es una condición aceptada por las compañías para no verse sometidas a represalias arancelarias.

Esto no implica que otros países estén obligados a subir precios por decreto, pero sí conlleva algo mucho más relevante: cualquier precio bajo fijado fuera de EEUU tiene un impacto directo en el precio aplicable en el mercado americano.

Las consecuencias para la industria son obvias: el precio deja de ser una decisión nacional para convertirse en una variable global interconectada.

"El principio MFN significa que Estados Unidos no aceptará pagar por un fármaco un precio superior al más bajo existente en otros países desarrollados"

Si el precio estadounidense queda "anclado" al más bajo de otros países, las compañías sólo tienen cuatro palancas para proteger sus resultados:

1. Evitar precios oficiales bajos que actúen como referencia internacional.

2. Retrasar lanzamientos en países con precios más ajustados.

3. Inflar precios oficiales y desplazar el ajuste a descuentos confidenciales y menos transparentes.

4. Renegociar precios netos en mercados con margen político o comercial.

Todas ellas afectan directamente a España, donde los precios de medicamentos innovadores son de los más bajos. Algunos estudios afirman que igualar nuestros precios a los de EEUU implicaría un incremento del PIB de entre un 1% y un 1,5%.

Aunque el principio MFN sólo aplica a nuevos fármacos, las consecuencias a largo plazo para la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario son preocupantes.

Durante años, nuestros precios bajos han sido una ventaja para la contención del gasto, pero con una contrapartida: menor atractivo comercial y retrasos en el acceso a la innovación.

Con la activación del MFN, esta posición se vuelve aún más delicada. Aunque mantenemos nuestra soberanía regulatoria a través del Ministerio de Sanidad, lo más probable es que, aunque no siempre se pague más en euros, se pague en tiempo, en acceso y en tensión presupuestaria.

Y en Sanidad, eso también es pagar.

"España necesita una estrategia farmacéutica clara que combine inversión, innovación y sostenibilidad"

Este escenario también afecta al sistema privado. La industria, al proteger su arquitectura global de precios, no distingue entre pagadores, lo que se traducirá en presión sobre las primas y dificultades para acceder a la innovación, afectando a modelos como el de las mutualidades.

Quien piense que esto es teórico debería mirar al Reino Unido. Los comunicados estadounidenses ya reconocen acuerdos que implican incrementos del precio neto de nuevos medicamentos en el NHS inglés.

Es un precedente clave: demuestra que Europa ya no es una referencia pasiva y que no todos los países negocian con la misma fuerza.

Y ¿qué debe hacer España?

España necesita una estrategia farmacéutica clara que combine inversión, innovación y sostenibilidad:

1. Reforzar el atractivo para la inversión: No sólo en ensayos clínicos, sino en producción e industrialización. Exige estabilidad y visión a largo plazo.

2. Agilizar la evaluación y financiación: La burocracia penaliza al paciente. No se trata solo de gastar más, sino de decidir antes.

3. Impulsar una posición europea común: Sólo un bloque unido puede contrarrestar la presión de EEUU y China.

4. Asumir una idea incómoda: El precio no puede ser el único eje. El valor y el impacto en salud deben primar en una conversación menos defensiva.

En conclusión: Trump ha cumplido, la industria ha aceptado y el principio de Nación Más Favorecida ya está operativo. En Europa no podemos quedarnos a verlas venir.

La pregunta no es si esto afectará a España, sino cómo y cuándo, y si estaremos preparados.

Porque cuando otros deciden las reglas, la factura nunca se paga sólo en dinero. Se paga en equidad y en oportunidades perdidas para los pacientes. Un lujo que nuestro país ya no se puede permitir.

*** Juan Abarca Cidón es presidente de HM Hospitales.