Pedro Sánchez comparece en el Congreso de los Diputados para informar de la gestión de la crisis en Ceuta.

Pedro Sánchez comparece en el Congreso de los Diputados para informar de la gestión de la crisis en Ceuta. EFE

Columnas EL PANDEMONIUM

La 'Psicosis' ceutí de Pedro Sánchez

Sánchez ha demostrado hoy más cariño por los invasores marroquíes que por los ceutíes.

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Pedro Sánchez ha demostrado hoy bastante más cariño y empatía por los invasores marroquíes que el 30 y el 31 de julio tiraron abajo las puertas de Ceuta e inundaron la ciudad que por los propios ceutíes.

En realidad, eso no tiene nada de extraño cuando se comprende que ese cariño es, precisamente, lo que se exige del delegado del Gobierno de Marruecos en la Moncloa.

Y por eso Sánchez defiende a los suyos, que son los invasores, en mayor medida que a los ceutíes que no le votan y que ni son los suyos, ni le sirven de nada, ni los necesita para nada. Si en Ceuta se jugara Sánchez cincuenta escaños en las elecciones generales, todavía. Pero sólo se juega uno. Así que Ceuta le importa un rábano.

Y si a eso le sumamos el contenido de su móvil, ¿para qué queremos más?

Sánchez ha dicho de los invasores pastoreados por los servicios secretos marroquíes para convertir Ceuta en una ciudad invivible que "buscan una vida mejor".

Toma. Y yo. Y tú. Y todos.

La pregunta es qué hacemos para conseguir esa vida mejor. Porque la posibilidad del delito siempre está ahí: el coste es alto, pero la recompensa, si eres capaz de esquivar el castigo, es mucho mayor que la del trabajo honrado.

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, en el Congreso de los Diputados.

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, en el Congreso de los Diputados. Fernando Sánchez Europa Press

Mi vida, de hecho, sería mucho mejor si saltara el muro de la mansión que algún amigo tiene en La Moraleja, me instalara en la hamaca de su piscina y esperara a que el servicio depositara los canapés en mi boca y el ingreso mínimo vital en mi cuenta corriente.

Pero algo, llámenlo escrúpulos, vergüenza ajena o miedo al Código Penal, me impide ejecutar el plan.

Así que sí. Los invasores buscan una vida mejor. Pero para Mohamed VI y, sobre todo, para su heredero Mulay Hasán, que es quien está destinado a convertirse en sheik de Ceuta y Melilla.

Habrá que recordar en cualquier caso, porque parece haber mucha ignorancia sobre el asunto, que irrumpir ilegalmente en España es, para empezar, una infracción administrativa.

Si a ello se añade documentación falsa o la entrada en el país tras haber sido expulsado anteriormente de él, entonces pasamos ya a la categoría de delito.

Y eso, sólo por entrar en España. Sumemos luego, una vez dentro, los posibles delitos sucesivos, de los que los ceutíes pueden contar hoy algún que otro millar de ejemplos.

También ha dicho Sánchez que "no se puede agarrar a un ser humano por el brazo y simplemente arrojarlo al otro lado de la frontera como si fuera un saco de tierra".

No entiendo por qué deberíamos agarrar a un ser humano del brazo y arrojarlo al otro lado de la frontera "como si fuera un saco de tierra" cuando podemos, sin ningún problema, agarrarle del brazo y arrojarlo al otro lado de la frontera como si fuera un ser humano normal y corriente que ha irrumpido ilegalmente en el país.

Además, es que esa es precisamente su obligación como presidente del Gobierno: devolverlos a todos, incluidos los menores, a su país.

Especialmente cuando ha quedado claro que la invasión de Ceuta fue diseñada no como "alivio" de las presiones migratorias que sufre Marruecos (algo que en cualquier caso tampoco debería ser nuestro problema) sino como una acción de guerra híbrida contra la soberanía española.

Tampoco hace falta disparar a los inmigrantes en la frontera, como ha dicho alguno de los ministros del Gobierno.

Está visto que a este gobierno socialista no se le ocurren más opciones que A) ametrallarlos a todos (probablemente como herencia sentimental del Muro de Berlín) o B) dejarles entrar a decenas de miles para que hundan en el tercermundismo la ciudad española que se les antoje.

En realidad, sí hay más opciones. Lo han demostrado por ejemplo Polonia y Finlandia cada vez que Vladímir Putin ha enviado decenas de miles de inmigrantes a las fronteras para que hicieran lo mismo que han hecho en Ceuta.

Lo que pasa es que Polonia y Finlandia se han tomado en serio la protección de sus fronteras y por ello no ha entrado ni un inmigrante en su territorio por esta vía. Y sin necesidad de disparar ni un solo tiro ni de matar a nadie.

Un solo ejemplo en el siguiente vídeo.

Tampoco voy a hablar de esos países que hoy, casualidades de la vida, gozan de una tasa de delitos prácticamente cero, como Japón o Singapur, precisamente por su política de tolerancia cero con la delincuencia y con la inmigración ilegal.

Finalmente, ha dicho Sánchez, por aquello de compensar los arrumacos a los invasores con algo de falso cariño por los ceutíes, que "sois personas tolerantes y solidarias; lo sé porque muchos de vosotros lo que habéis hecho es volcaros, acoger a menores que estaban solos, repartido comida, ropa, les dejasteis que se ducharan en vuestras casas, que llamaran a sus seres queridos, estáis respondiendo con paciencia y empatía".

Pedro Sánchez intentando fingir cariño por los ceutíes.

Pedro Sánchez intentando fingir cariño por los ceutíes. YouTube

Y esto es llamativo, lo de los ceutíes que han "dejado" que los invasores "se duchen en sus casas" (en realidad sólo se conoce un caso en el que haya ocurrido eso), porque precisamente hoy se ha conocido la noticia de una ciudadana ceutí de origen marroquí que ha acuchillado a un familiar, también marroquí, que había entrado ilegalmente en Ceuta y que pretendía quedarse en su casa gratis et amore.

El simbolismo da para un par de vueltas, ¿verdad?

Así que donde Sánchez, en su relamido relato del día a día de Ceuta, ve grandes masas de ceutíes duchando con aceite Shalimar de Guerlain a los invasores, la realidad le contesta con miles de ciudadanos ceutíes de origen marroquí manifestándose en contra de la invasión e incluso enfrentándose a ellos en sus propias casas con desenlace trágico.

Ceuta es hoy Psicosis, pero Sánchez sólo ve solidarias duchas multiculturales.