Carol y Manousos, en una escena de 'Pluribus'.

Carol y Manousos, en una escena de 'Pluribus'.

Columnas EL PANDEMONIUM

Ana Zarzalejos y Víctor Núñez, tenéis que ver 'Pluribus'

Un rasgo de brillantez de Pluribus es que sea una amargada infeliz la encargada de encontrar la cura para un virus alienígena que garantiza la felicidad… a cambio de la pérdida del libre albedrío.

Publicada

Pluribus es la nueva serie de Vince Gilligan, el creador de Breaking Bad.

Pluribus es una serie extraña y a la que no resulta fácil pillarle el tono porque anda a medio camino de la fábula moral, la comedia negra y la ciencia ficción apocalíptica.

Confieso que a mí me costó entrar hasta que mi mujer, la de Cuenca, me hizo fijarme en un detalle clave. Yo no lo había pillado.

Pluribus empieza cuando la humanidad recibe una señal codificada desde el espacio exterior. Esa señal resulta ser un código de ARN viral que escapa del laboratorio e infecta a toda la humanidad salvo a trece personas: la protagonista de la serie, Carol Sturka, y doce humanos más.

Ese ARN alienígena tiene un efecto inmediato en los humanos infectados. Los convierte en una mente colmena donde la individualidad ha desaparecido, el libre albedrío ha sido erradicado, todos son felices y todos comparten los conocimientos y las experiencias de todos los demás.

En consecuencia, la Tierra se convierte en un edén pacífico del que ha desaparecido toda violencia y donde reina la armonía total… a cambio del fin de la individualidad.

Los 'otros' no saben de dónde proviene la señal alienígena que les dio vida ni quiénes son sus autores, aunque les están inmensamente agradecidos. En consecuencia, trabajan para construir en la Tierra una gigantesca antena que propague el código del ARN viral por el resto del universo.

Los 'otros' no matan animales, aman a todos los seres vivos por igual y ni siquiera pueden arrancar una simple manzana del árbol para comérsela (deben esperar a que esta caiga por sí sola al suelo).

Los 'otros' también respetan la voluntad de los trece humanos que no han sido infectados y desean complacerlos en todos sus deseos, aunque estos sean caprichosos, absurdos o superficiales.

Sin embargo, su imperativo biológico les empuja a 'transformar' a esos humanos que no han sido infectados.

Parte de la tensión de la serie radica en cómo lograrán los 'otros' transformar a esos trece humanos que han resultado ser 'inmunes' al virus sin violar su libre albedrío.

Pero sólo Carol Sturka y otro de los trece humanos 'inmunes', un inmigrante colombiano que vive en Paraguay llamado Manousos Oviedo, luchan activamente para salvar a la humanidad.

Los once restantes parecen no tener problemas con el nuevo estado de las cosas (e incluso, en algún caso, desean sumarse a los 'otros').

Cartel de 'Pluribus'.

Cartel de 'Pluribus'.

Carol Sturka es por tanto la heroína antiheroica de la serie, una escritora lesbiana de bestsellers románticos de fantasía cursi especializada en vender finales felices que ni ella misma se cree.

Carol es mediocre, sarcástica, irascible y está emocionalmente devastada.

El primer rasgo de brillantez de Pluribus es que sea precisamente ella, una amargada infeliz, la encargada de destruir la felicidad global de los 'otros' encontrando la cura para el virus alienígena y devolviéndole a los seres humanos su humanidad.

Es decir, devolviéndoles su capacidad para 'escoger' la infelicidad, la guerra y la división.

Una escena de 'Pluribus'.

Una escena de 'Pluribus'.

Carol es la disidencia emocional frente a la felicidad programada.

La premisa de la serie se convierte así en una pequeña genialidad: la persona más infeliz del planeta, autora de los bestseller más anodinos, impersonales y adocenados, debe salvar a los humanos de la felicidad y devolverles su individualidad.

El capítulo final de la primera temporada de la serie, emitido el pasado 24 de diciembre, acaba con Carol rindiéndose a la rigidez moral de Manousos, que rechaza a los 'otros' de una forma incluso más visceral que ella.

Para reunirse con ella, Manousos ha cruzado a pie durante cuarenta días la selva panameña del Darién, la más peligrosa del planeta; ha rozado la muerte tras ser empalado con las espinas del árbol chunga; y ha debido resistir las 'tentaciones' que le han ofrecido los 'otros' en forma de comida (que él cree infectada, aunque los 'otros' jamás harían eso porque son incapaces de matar una mosca).

La pregunta que plantea la serie, claro, es ¿sacrificarías tu libre albedrío a cambio de la felicidad absoluta y la armonía total con el resto de la humanidad, o lucharías contra ello como hacen Carol Sturka y Manousos Oviedo, incluso si eso implica detonar una bomba atómica?

***

El humorista americano Bill Hicks tenía un gag genial. Empieza con Adán y Eva en el Jardín del Edén.

Adán le dice a Eva: "¿No es maravilloso? Vivimos en el Paraíso, en armonía con Dios, no envejecemos, somos inmortales, tenemos todo lo que queremos cuando lo queremos, nuestros deseos se hacen realidad en segundos".

Y Eva le contesta: "No sé… me esperaba más".

Cuando le conté el gag a la de Cuenca, se rió y me dijo "eso es Pluribus, ¿te has fijado en el detalle?".

Y yo le contesté "no, ¿a qué detalle te refieres?".

Y me dijo "a la manzana".

Y entonces, de repente, entendí Pluribus.

La manzana.

La travesía de cuarenta días de Manousos.

El hecho de que el capítulo final de la primera temporada se estrenara el 24 de diciembre.

La cuenta atrás de la serie, hasta la llegada del virus a la tierra, y la cuenta adelante a partir de ese momento.

El hecho de que el virus alienígena adopte la forma de una molécula de ARN, el presunto origen de la vida en la Tierra.

El salto de fe que piden los 'otros' cuando intentan convencer a Carol de que la felicidad que le espera tras ser 'infectada' es infinitamente más satisfactoria que el sufrimiento y el vacío al que la condena el libre albedrío.

El hecho de que los humanos 'inmunes' sean doce más uno.

El hecho de que los 'otros' sean seres inmaculados, intachables, carentes de libre albedrío, pero bondadosos, comprensivos, devotos y angelicales. 

Y el propio nombre de la serie, sacado del lema E pluribus unum ("en muchos, uno"), uno de los primeros lemas nacionales de los Estados Unidos, que alude a la integración de las Trece Colonias británicas en Norteamérica para crear un solo país independiente. 

Y así, gracias a la de Cuenca, he descubierto que la pregunta que plantea Pluribus no es si salvarías a la humanidad de un virus alienígena sacrificando la felicidad impersonal a cambio del libre albedrío.

La pregunta es si rechazarías una segunda oportunidad de Dios para enmendar el pecado original.

La pregunta es si morderías la manzana del Árbol del Conocimiento

Es un preguntón, ¿eh?