Álvaro de Marichalar pretende dar la vuelta al mundo en moto de agua.

Álvaro de Marichalar pretende dar la vuelta al mundo en moto de agua. Silvia P. Cabeza

Opinión HABLANDO SOBRE ESPAÑA

Álvaro de Marichalar: "Los Mossos me pincharon adrenalina en los pulgares para matarme de un infarto"

“Es importante que la reina entienda su papel de consorte: dos pasitos atrás y que no se la oiga”/ “Los presos que construyeron el Valle de los Caídos no eran ángeles de la guarda”/ “Nadie contrataría a Puigdemont y Junqueras, tienen mirada de mala persona”/ “Franco no es comparable a Hitler o Mussolini”.

La americana verde de Álvaro de Marichalar era tan llamativa que podía avistarse desde cualquier punto de la plaza de Sant Jaume. Con una pancarta que clamaba “Stop al 3%”, el aristócrata reconvertido a activista se colocó justo frente al Palacio de la Generalitat. Sus gritos contra la corrupción, “nacionalista” o “españolista”, le permitieron abrazar a decenas de separatistas, que lo defendieron de quienes le gritaban “Borbón de mierda” –él nada tiene que ver con este apellido, más allá de que su hermano Jaime estuviera casado con la infanta Elena–. “Cómo les jodió a esos cabronazos que me acogieran bien ”, dice en referencia a Puigdemont o Junqueras.

En una escena difícil de describir, los Mossos confiscaron sus pancartas y lo detuvieron por “resistencia a la autoridad”. Un extremo que él –recién llegado a Madrid desde Málaga y en un hotel cercano al embarcadero de Atocha– niega. La conversación iba a girar en torno a España en su sentido más amplio, pero sus serias acusaciones contra la policía autonómica catalana empañan cualquier otra cuestión: “Me metieron dentro y, cuando estaba fuera del plano de la cámara, me torturaron e intentaron asesinarme”. El método: “Adrenalina inyectada a través de los pulgares para provocar un infarto”.

El propio Marichalar reconoce que todo esto suena a delirio, a película de espías. A Berlanga incluso: “A mí también me resulta increíble”. Y mientras trabaja la acusación en los tribunales, continúa con su labor de conferenciante “antinacionalista” por el corazón de Europa y al otro lado del charco. En una hora volará a Ginebra. Álvaro de Marichalar dice Generalidad –casi con J y acabado en “d” – y “Mozos de escuadra”. Se declara simpatizante de Vox, llama a recuperar Gibraltar y se postula en contra de la exhumación de Franco.

Entrevista a Álvaro de Marichalar

¿De verdad pretende dar la vuelta al mundo en una moto de agua?

Sí. Voy a intentarlo. Ahora estamos en lo más difícil de la expedición: permisos, patrocinios, logística, preparación física y moral…. Intentaré comenzar el mismo día que lo hicieron Magallanes y Elcano, el 10 de agosto. Zarparé de Sevilla, del Guadalquivir, como ellos en 1519. A ver qué pasa, pero la intención es esa.

Ahora ya podemos empezar la entrevista. Vox está celebrando una manifestación en una plaza a pocos metros de aquí. ¿Simpatiza con la formación de Abascal?

Me gusta mucho Vox, cada vez más. Es el único partido que dice las cosas como las siente y las cree. No hablan desde lo políticamente correcto. Y en España todo está tamizado por lo políticamente correcto. Creo que los votantes, soberanos de la nación, estamos hartos de que el político articule un discurso adaptable a cualquier región, pacto o circunstancia. Eso es malo para la democracia. Vox no entra en ese juego. Aportan unas ideas con las que comulgo al 90%.

¿Y cuál es ese otro 10%?

Su vocación menos europeísta. Yo veo Europa como algo nuevo a construir junto a Rusia. Hace tiempo que la política española es política europea. En todo lo demás estoy de acuerdo. Principalmente en lo que supone recuperar competencias para el Estado central, cedidas de buena fe a las autonomías y que éstas han utilizado para armar una estructura de pequeñas naciones que no estaba prevista.

¿Lo considera un partido de extrema derecha?

Eso de la derecha y la izquierda son conceptos anacrónicos, del siglo XIX y XX. Son armas arrojadizas. Lo políticamente correcto para descalificar algo es llamarlo de derechas. Yo ya sólo soy de derechas por estar frente a esa imposición absolutista. Si la derecha es amar a España, defender el sentido común, pensar en el liberalismo económico, promover que la iniciativa privada tire de la economía y que las regiones sólo asuman un papel administrador, claro que soy de derechas. ¡Y encantado! Si ser de derechas es no tocar la tumba de Franco…

¿Usted no sacaría al dictador del Valle de los Caídos?

Es algo de locos, ni me lo planteo. Es una salvajada. Nadie piensa en sacar a Stalin del Kremlin, siendo el personaje más denostado de la Rusia actual. Porque es un país civilizado.

Perdone que le interrumpa, pero tampoco a nadie se le ocurre levantar un mausoleo a Mussolini en Italia, a Hitler en Alemania o a Ceaucescu en Rumanía.

Franco no es un dictador comparable a los que usted menciona. Bajo ningún concepto. Además, el Valle de los Caídos no es un mausoleo, sino una construcción monumental para promover la reconciliación entre los españoles. Algunos obreros fueron empleados a sueldo y otros eran presos que habían perdido la guerra. No eran ángeles de la guarda. Habían tenido un juicio justo y habían sido condenados. Redimían su pena con cada día de trabajo.

Eran presos políticos.

No, no. Habían perdido la guerra, no eran presos políticos. Unos ganan y otros pierden, así de fácil. Habían sido condenados por actos de sangre, no por su ideología. La guerra fue horrible y la izquierda cometió unas salvajadas brutales, igual que la derecha. Pero las barbaridades de las checas no son comparables a las del bando nacional.

Si no le he entendido mal, usted asegura que la represión en el lado republicano fue mucho más cruenta que en el bando “nacional”. ¿Y qué pasa con la retaguardia carlista o falangista?

La represión en la retaguardia nacional también fue cruenta, sí, pero no conozco a nadie que fuera aserrado, como ocurrió con las monjas. Lo de la FAI y la CNT era imposible de ver en el otro bando, entre otras cosas porque luchaban por motivos diferentes. Las torturas en el Madrid rojo fueron horrorosas. ¿Que fue una barbaridad fusilar a García Lorca? Claro. También lo fue fusilar a José Antonio. Pero en el bando nacional no hubo ese odio y esa tortura. La mentalidad es distinta.

Debo cerrar este capítulo porque disponemos de poco tiempo antes de que despegue su avión. Estuvo ayer en Gibraltar. Ha calificado el resultado de las negociaciones con Reino Unido como una “humillación” para los españoles. ¿Por qué?

Gibraltar es un trocito de España que no debemos abandonar. Lo dice la ONU y también el Tratado de Utrecht. Conozcámoslo, entendámoslo y defendámoslo. Gibraltar fue ocupado por barcos ingleses hace trescientos años. De manera cobarde y pirata.

Recientemente, la población gibraltareña votó en referéndum seguir siendo una colonia de Reino Unido.

Porque aquella población fue sembrada artificialmente en el origen. Sobre todo con genoveses. Por eso hay tanto apellido italiano. Los verdaderos autóctonos residen hoy en San Roque, cuyo escudo es el original de Gibraltar. Los que ahora viven en el Peñón lo hacen casi sin impuestos, utilizando los recursos del pasaporte británico y también los de la Costa del Sol. ¿Cómo les va a apetecer cambiar de estatus? Esa situación les cayó del cielo hace trescientos años. Ahora, debemos buscar la cosoberanía como paso previo a la soberanía. Desde la amistad, sin imposiciones, pero con firmeza. Teníamos la oportunidad, pero ha sido desaprovechada por Sánchez, presidente del desgobierno.

Álvaro de Marichalar, durante la entrevista.

Álvaro de Marichalar, durante la entrevista. Silvia P. Cabeza

Hablemos de Cataluña. Usted se dedica a dar conferencias contra el nacionalismo en Europa y al otro lado del charco. ¿De dónde saca el dinero?

Desde hace treinta años viajo constantemente para dar conferencias en torno a la motivación: universidades, ejército, cárceles, hospitales, fundaciones… Ahora, por ejemplo, me han invitado a dar una charla en Ginebra. Aprovecharé el viaje y el auditorio para hablar también del nacionalismo. Uno saca la motivación de donde puede. Yo lo hago de mi experiencia en la mar y de la lucha civilizada contra la usurpación de la democracia que se vive en Cataluña.

Usted dice defender la unidad de España, pero apoya la “república” de Donetsk, que quiere independizarse de Ucrania, su país, en contra también del criterio de la Unión Europea. ¿No es exactamente lo mismo que ocurre en Cataluña?

No, no es lo mismo. La gran Rusia incluía a Ucrania, que se independizó cuando desapareció la Unión Soviética. Ucrania es el origen blanco de Rusia. Kiev fue la capital del imperio durante tres siglos. Son dos países hermanos. Comparten historia, cultura, raza… España es un país consolidado desde hace siglos. Cataluña intentó independizarse y surgió una Tabarnia. Donetsk sería Tabarnia, surgida en Ucrania –que sería Cataluña–, que forma parte de una Rusia unida, que sería España. Yo apoyo los movimientos paneuropeos, que intentan construir Europa desde la civilización cristiana.

¿Mantiene contacto con el Gobierno de Putin?

Recibí la medalla de San Petersburgo en 2003 por una travesía que hice desde Moscú hasta allí. Llevo yendo a Rusia desde 1987 y he mantenido algunos contactos, pero no hay relación directa con el Gobierno actual.

Hace un año, poco antes de la república catalana fallida, usted fue detenido en Barcelona por “resistencia a la autoridad”.

Fui detenido ilegalmente. La excusa de los Mozos fue la “resistencia a la autoridad”. Una falacia. El asunto está judicializado en España, pero también denunciado ante la Comisión de los Derechos Humanos en Ginebra. La desobediencia no pudo ser el motivo de la detención porque no recibí ninguna orden. Todo aparece en un vídeo censurado por las grandes agencias y cadenas de televisión de este país. Le pido que permita verlo a sus lectores. Estamos siendo abducidos por un cuerpo de policía sectario y al servicio de un gobierno golpista. Puigdemont estaba en el piso de arriba mientras me torturaban.

¿Cómo dice? ¿Podría explicarlo?

Estábamos en la plaza de San Jaime, frente a la puerta del palacio de la Generalidad. Yo llevaba una pancarta que decía: “Stop al 3% en toda España”. A los independentistas les caía bien porque ellos también están en contra de la corrupción. Eso les jodía a estos cabronazos. Un policía de paisano pegó un golpe a mi pancarta, que cayó detrás de la valla. En lugar de devolvérmela, los Mozos me la confiscaron. Impidieron mi derecho a la libre manifestación. Después, se repitió ese mismo esquema con otra pancarta. Un corresponsal de la televisión francesa se quedó alucinado, no lo había visto nunca. Como yo seguía en mi sitio, me agarraron por el brazo y, sin mediar palabra, me metieron dentro del palacio. Yo pensé que me llevaban a ver a Forn, el consejero de Interior, con el que había hablado unos días antes.

¿Y entonces?

Nada más pasar el dintel, un Mozo, un macarra, me hizo una llave de torsión, que me dejó hecho polvo. En cuanto entré empezaron a insultarme de una manera que no puedo repetir… Cuando lograron sacarme del plano de la cámara de vigilancia principal, me lincharon.

¿Cómo que le lincharon?

Me tiraron al suelo, me pegaron, me dieron golpes y me insultaron. Me pusieron boca abajo y me esposaron las manos a la espalda con una presión demencial. Entre cuatro o cinco personas, me inmovilizaron al completo para que no pudiera mover los brazos ni las piernas. Fue entonces cuando empezaron a pincharme.

Pero, ¿cómo que a pincharle?

Sí, sí, déjeme tiempo, no me atosigue, le explico: me pincharon en ambos pulgares, pero sobre todo en el derecho. No podía verlo, pero notaba que me estaban pinchando. Comencé a gritar. Todo eso tiene que estar grabado por alguna cámara, pero no se lo quieren dar al juez. Yo gritaba: “¡Dejen de pincharme, dejen de pincharme!”. Mi corazón empezó a alterarse. Me estaban metiendo alguna sustancia que me alteraba el pulso de una manera nunca experimentada. Y mire que yo he pasado mucho miedo en el mar… Pero el corazón iba a más. Intenté abstraerme. ¿Qué estaba pasando? Respiraba, pero no lograba calmar mi ritmo cardiaco. Ellos me seguían pinchando. Pedía socorro. Un par de secretarias miraban asustadas. Una Mozo y su compañero se dieron la vuelta. Estoy seguro de que querían matarme con adrenalina. Los Mozos me inyectaron adrenalina para matarme de un infarto.

¿Cómo deduce lo de la adrenalina?

Tras nueve horas de detención, fui al Clínico de Barcelona. Me hice un análisis de sangre y no salió nada. Viajé a Los Ángeles a los dos días. Estuve describiendo a tres médicos distintos los síntomas por los que yo había pasado en ese trance. Según su opinión, me inyectaron epinefrina, adrenalina, una sustancia natural del cuerpo. El corazón puede colapsar y morir por culpa de la sustancia, que no dejaría rastro en la autopsia. Según los doctores, la adrenalina se puede diluir en quince minutos. Hubiera sido un infarto de apariencia natural. De verdad, lo creo firmemente. Y así lo he denunciado en un juzgado de Barcelona. Vuelvo a pedir en esta entrevista que me faciliten el audio o las imágenes de aquel día. Esa gentuza intentó asesinarme.

Marichalar denuncia su "detención ilegal" con este vídeo.

Imagino que muchos de los que hayan escuchado esta historia le habrán dicho que suena delirante, a película de espías.

Efectivamente. Es algo tan grave, sucio y difícil de creer… Por eso se lo he contado al juez y a las personas allegadas. Ahora lo explico aquí. A mí también me resulta increíble. Estamos hablando de una policía política que tiene aterrorizada a mucha gente.

Marichalar asegura que los Mossos le torturaron e intentaron asesinarle.

Marichalar asegura que los Mossos le torturaron e intentaron asesinarle. Silvia P. Cabeza

Recientemente, en Gerona, tuvo que escapar corriendo de decenas de encapuchados. ¿Qué ocurrió?

Me invitaron a un acto en homenaje a la Constitución. Mis amigos, aquellos con los que limpié las calles de lazos amarillos durante meses, me pidieron un discurso. Quedé con mi amigo Ramón, que es de allí, para que me condujera a la plaza por las calles más seguras. Los CDR se habían organizado para ocupar el lugar que habíamos elegido, pero fueron desalojados por los Mozos. Debimos de confundirnos de camino y nos topamos con los radicales. Me reconocieron. Vinieron a por mí, me lanzaron varios vasos de vino, me insultaron, me tiraron al suelo y me patearon. En ese momento, dos Mozos de paisano me rescataron y me llevaron hasta un sitio acordonado.

¿Pero no decía que fueron los Mossos quienes intentaron matarle? Le salvaron de una buena.

Conviene apuntar que el cuerpo está dividido entre quienes defienden la Constitución y los que no. Aprovecho para dar las gracias una vez más a esas personas que me ayudaron.

Sigamos con Cataluña. Varios políticos presos han iniciado una huelga de hambre. ¿Qué le parece?

La huelga de hambre es otra pose más. Están viviendo a nuestra costa en unas cárceles que utilizan como despacho. Negocian los presupuestos de los españoles con los comunistas venezolanos. Es algo inaudito. En Europa está alucinados con el chavista de la coleta, que negocia con el delincuente de ERC. Un partido, por cierto, que estaría prohibido en cualquier democracia europea. Ese tiparraco, Junqueras, negocia como si fuera alguien, pero no es nadie, sólo un delincuente. Utiliza la política para hacer algo en la vida.

¿A qué se refiere?

¿Quién lo contrataría? ¿Y a Puigdemont y Torra? Yo soy empresario, he creado siete empresas.

¿Y no les daría trabajo?

En absoluto. Su mirada de malas personas no transmite confianza. Viven de la buena voluntad de la gente. Han creado el fantasma del independentismo y, como es rentable, siguen adelante. Y es rentable porque los gobiernos de España no tienen el valor, la lealtad y el patriotismo para pararlo.

¿Le pareció laxo el 155?

El conflicto se resolvería con ley, ley y más ley. La Constitución prevé un artículo, el 155, que habría que haberlo aplicado hace quince años. Y si no aplicarlo quince años a partir de ahora. No es que fuera laxo, fue ridículo. Esa televisión sectaria, neoestalinista o neonazi que es TV3 sigue vomitando odio, difamación y mentira a la buena gente catalana, que está abducida desde la escuela por un sistema mafioso. La ley pasa por poner administradores públicos leales a ella.

Marichalar dice que los monárquicos deben exigir al rey una conducta absolutamente intachable.

Marichalar dice que los monárquicos deben exigir al rey una conducta absolutamente intachable. Silvia P. Cabeza

Usted conoce la Casa Real por dentro. ¿Qué le pareció la foto del rey Juan Carlos con el líder saudí?

Su majestad el rey padre mantiene grandes amistades en el mundo entero, sobre todo en el árabe. Para él es muy difícil no saludar a esa persona, aunque supongo que tendrá claro que la situación no es fácil allí. En cualquier caso, su majestad está prestando un servicio impagable desde que fue coronado en 1975. Lo importante es saber lo que ha logrado, por ejemplo los contratos de obra que nos ha dado ese país o el petróleo que nos vende a un ventajoso precio.

¿Estuvo al tanto de las cintas de Corinna? Atribuye varios delitos al rey emérito.

No conozco a esa persona. Si su majestad ha tenido alguna relación con un persona así, grave error. Todos somos humanos y podemos errar, pero el rey no debe hacerlo nunca. Debe ser intachable siempre. Los monárquicos exigimos todo al rey. Para que la monarquía perdure, necesitamos a un rey intachable.

¿Y lo ha sido Juan Carlos I?

Juan Carlos ha tenido comportamientos no intachables, ha pedido perdón y le honra, pero es importantísimo mirar todo con perspectiva ancha y no quedarse en el detalle. Hay que exigirle todo y más. Debe ser el primer servidor de los españoles. Encabeza la institución más importante, que pertenece a todos los españoles, y no a él.

El Congreso rehabilitó su figura con una gran ovación el pasado 6 de diciembre.

Sí. Los aplausos también iban para la reina madre. Fue la ovación del 90% de España, que reconoce su propia historia reflejada en el rey. Quienes aplaudieron son conscientes de la gran aportación de Juan Carlos I a la recuperación de la democracia y a la conquista de la libertad. No hay nadie que encarne la paz civil mejor que él.

¿Qué me dice de Felipe VI?

Nuestro rey es lo mejor dentro de la organización estatal, el más valorado. Es la única institución que cumple con su deber.

¿Y la reina Letizia?

Es muy importante que entienda su papel de consorte: siempre dos pasitos por detrás y que no se la oiga. Una consorte no tiene nada que decir. Cuando intenta, como en la catedral de Palma, asumir un papel que no le corresponde, muy mal. Debe aprender de su maestra, la reina Sofía, madre de rey, esposa de rey, hija de rey: sabe lo que hay que hacer y nunca se la ha visto fallar. El papel de consorte es muy difícil. Supone ser sin ser.

¿Está cumpliendo ese “papel”?

En líneas generales, sí. Se está esforzando y eso la honra. Debemos valorarlo. La vida no es el resultado, sino el luchar por conseguirlo. En ese sentido, con todos los fallos que tenemos los humanos, ella consigue esforzarse y por eso la admiro.

¿Le sorprendieron los delitos de Urdangarin?

Los delitos que se cometen aprovechando estar cerca de la monarquía son a mi juicio delitos peores. No cabe mayor delito que valerse de la buena fe de los españoles, de todos los antepasados que hicieron posible esa monarquía. Fueron gravísimos, por ese componente moral.

Defina con un titular a los cuatro grandes líderes políticos. ¿Pedro Sánchez?

El presidente arribista de un desgobierno como jamás tuvo España.

¿Pablo Casado?

Un líder de la derecha que sólo seguirá siéndolo si se quita el complejo de decir que es de derechas.

¿Albert Rivera?

Un líder necesario que ojalá anteponga ante todo el interés general de los españoles.

¿Pablo Iglesias?

Para mí es la nada. El representante de la ideología más perversa, criminal e inútil que ha parido la mente humana: el comunismo.