Caza Su-35 ruso

Caza Su-35 ruso Sputnik

Observatorio de la Defensa

Dos cazas Su-35 de Rusia se estrellan tras colisionar en pleno vuelo en la región de Kursk, fronteriza con Ucrania

Uno de los pilotos murió en el accidente.

El Su-35 es uno de los principales aviones de combate de Moscú.

Más información: Rusia derriba uno de sus cazas Su-57 tras piratear Ucrania las defensas antiaéreas de Moscú

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Las claves

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Dos cazas rusos Su-35S colisionaron en pleno vuelo en la región de Kursk, fronteriza con Ucrania, resultando en la muerte de un piloto y la supervivencia del otro.

El incidente agrava las pérdidas de este modelo avanzado desde el inicio de la guerra, con al menos una decena de cazas Su-35S caídos por fuego enemigo, accidentes o errores de fuego amigo.

La región de Kursk se ha vuelto especialmente peligrosa para la aviación rusa tras incursiones ucranianas y múltiples fallos propios, incluidos derribos accidentales por las defensas antiaéreas rusas.

La reciente entrega de nuevos Su-35S busca compensar el desgaste de la flota, mientras la colisión evidencia los desafíos de coordinación y fatiga en operaciones de combate aéreo.

El espacio aéreo sobre la región de Kursk, zona fronteriza que se ha convertido en uno de los puntos más convulsos en el conflicto entre Rusia y Ucrania, ha sido el escenario de un grave incidente que vuelve a poner en entredicho a las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia. Dos cazas Su-35S, considerados la columna vertebral de la aviación de combate de vanguardia de Moscú, han colisionado entre sí mientras realizaban maniobras a gran altura.

Hasta el momento, ni las autoridades rusas ni ucranianas han brindado una explicación oficial sobre este suceso, que tuvo lugar el pasado lunes. Los primeros datos sobre el mismo han sido compartidos a través de canales especializados en Telegram vinculados al ámbito militar ruso. Según la información, uno de los pilotos perdió la vida mientras que el segundo logró eyectarse y sobrevivir.

A lo largo de toda la guerra, la flota táctica rusa ha sufrido un desgaste severo y constante. El Su-35S, una evolución de generación 4+ del histórico diseño soviético Su-27, representa uno de los activos más valiosos del Kremlin.

Con capacidad para desempeñar misiones tanto de superioridad aérea como de ataque a tierra, estos aviones son habitualmente desplegados para escoltar a los cazabombarderos Su-34, interceptar misiles y aeronaves no tripuladas, o neutralizar los sistemas de defensa antiaérea enemigos.

La colisión sufrida en Kursk incrementa el cómputo de bajas de este modelo específico a una cifra que ya alcanza la decena desde febrero de 2022, habiéndose producido estas pérdidas por una combinación de fuego enemigo, incidentes mecánicos y fatales errores de fuego amigo.

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La región de Kursk ha intensificado su peligrosidad para los aparatos rusos desde la incursión transfronteriza efectuada por las fuerzas ucranianas a finales del verano de 2024.

A este entorno hostil se suma el historial de fallos propios registrados a lo largo de la contienda, donde analistas independientes han documentado episodios en los que las defensas antiaéreas rusas derribaron por error sus propios cazas en frentes como Zaporiyia, además de casos donde fallos de navegación vinculados a la cartografía militar condujeron a pilotos a zonas de alto riesgo.

Aunque resulta prematuro adjudicar el choque a un factor único antes de que concluyan los peritajes correspondientes, la colisión entre dos plataformas tan avanzadas evidencia que la tecnología de vanguardia sigue estando supeditada a la precisión humana y a la correcta coordinación espacial.

En operaciones de combate, la pérdida de separación visual, los fallos en las líneas de comunicación o la simple fatiga de los tripulantes pueden desencadenar desenlaces nefastos.

Esta pérdida resulta especialmente dolorosa para el mando ruso si se tiene en cuenta la dinámica de reabastecimiento de su flota. Apenas unos días antes de la colisión, la aviación rusa había recibido un nuevo lote de cazas Su-35S recién salidos de fábrica, los cuales formaban parte de un esfuerzo continuo por mantener la capacidad operativa frente a los retrasos productivos del modelo de quinta generación Su-57.

A pesar de los riesgos, los Su-35S han demostrado ser temibles en el combate aire-aire, acumulando numerosas victorias contra aeronaves de Kiev y participando recientemente en incursiones tácticas profundas dentro del territorio ucraniano.