El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una sesión de la Knesset.
Netanyahu busca el apoyo de Trump para frenar y desmantelar la CPI antes de su inminente viaje a EEUU
Zohran Mamdani ha tenido que admitir que la administración municipal de Nueva York carece de la autoridad para aplicar mandatos de la CPI.
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Con una orden de arresto internacional sobre los hombros, Benjamín Netanyahu aterriza este lunes en Washington.
El primer ministro israelí se reunirá con Donald Trump para abordar la crisis en Oriente Medio y coordinar una respuesta firme contra la Corte Penal Internacional, que lo acusa de crímenes de guerra en Gaza.
Antes de despegar, Netanyahu confirmó haber acordado con el secretario de Estado, Marco Rubio, una ofensiva coordinada para desmantelar la CPI, asegurando que el tribunal "pone en peligro la justicia en el mundo y limita la seguridad" de los países.
El mandatario israelí ha aprovechado además la reciente destitución del fiscal jefe de la corte, Karim Khan —salpicado por un escándalo de conducta sexual indebida—, para tachar a la institución de corrupta y afirmar que las órdenes dictadas contra él solo buscaban desviar la atención de los trapos sucios del fiscal.
Sin embargo, la presión judicial persigue a Netanyahu hasta suelo estadounidense.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha pedido públicamente a Donald Trump que ordene el arresto del líder israelí cuando este acuda en septiembre a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Tras estudiar minuciosamente todas las vías legales para ejecutar la detención por cuenta propia en la Gran Manzana, Mamdani ha tenido que admitir la realidad jurídica: la administración municipal carece de la autoridad para aplicar mandatos de la CPI, dejando la decisión final en manos del Gobierno federal.
La respuesta de Washington ha sido un no rotundo. Trump ha descartado categóricamente la detención de Netanyahu, calificándolo de "aliado esencial" en un escenario regional al límite por el conflicto abierto contra Teherán.
La tensión geopolítica escala a pasos agigantados: el presidente estadounidense ha amenazado abiertamente con destruir puentes y centrales eléctricas en la capital iraní por cada ataque que las fuerzas de Irán perpetren contra buques en el estratégico estrecho de Ormuz.
En este contexto de conflagración bélica, la alianza militar entre Washington y Tel Aviv prevalece sobre cualquier mandato de la justicia internacional.
A pesar de que las relaciones personales entre Trump y Netanyahu han atravesado momentos de fuerte fricción, la visita a la capital estadounidense busca sellar un frente común absoluto.
Más allá de asistir al funeral del senador Lindsey Graham y coordinar las acciones militares contra Irán, Netanyahu aterriza en EEUU con un objetivo prioritario: conseguir el blindaje de la Casa Blanca para despojar de toda eficacia a la Corte Penal Internacional.