4.3 25

Oriente Próximo

Israel acelera sus ataques contra objetivos prioritarios en Irán por "temor" a que Trump ordene el alto el fuego este sábado

El vicepresidente JD Vance viajará este fin de semana a Pakistán para negociar un acuerdo de paz con los representantes iraníes, según la CNN.

Más información: Navy Seals, 3.000 paracaidistas de la 82 Aerotransportada y Delta Force llegarán el viernes al Golfo por si falla el plan de paz

Publicada
Actualizada

Las claves

Israel acelera ataques contra objetivos en Irán por temor a que Trump declare un alto el fuego inminente.

Netanyahu reúne a altos mandos para intensificar la operación 'Rugido del León' antes de una posible pausa negociada.

Estados Unidos refuerza su presencia militar en la región mientras Trump envía un acuerdo de paz a Irán que Teherán rechaza por considerarlo excesivo.

El cierre del estrecho de Ormuz y las tensiones militares afectan al comercio mundial y elevan la presión para una solución negociada.

Benjamin Netanyahu conoce bien a Donald Trump, y abriga la sospecha de que el inquilino de la Casa Blanca planea anunciar un alto el fuego con Irán tan pronto como este sábado, antes incluso de alcanzar un acuerdo de mínimos con Teherán, según adelantó anoche el Canal 12 israelí.

Desconfiado, el primer ministro israelí reunió ayer en su despacho a los altos mandos políticos y militares para pedirles que agilizaran los ataques contra sus "objetivos prioritarios" en Irán, que engrosaran en las próximas horas los logros de la operación Rugido del León.

La maniobra de Netanyahu no caduca. Si se cumplen sus peores presagios y la guerra acaba este mismo fin de semana, habrá conseguido asestar sus últimos golpes a la República Islámica. En cambio, si Trump decide escalar el conflicto, habrá contribuido a debilitar a su gran enemigo.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visita a soldados israelíes en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, visita a soldados israelíes en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. Avi Ohayon Reuters

El presidente de Estados Unidos mantiene todas las opciones encima de la mesa. Emite señales dispares, contradictorias. Genera caos. Por un lado, reitera su interés en alcanzar una solución negociada a la guerra; por otro, refuerza su despliegue militar en Oriente Próximo y amenaza con desatar "el infierno" en Irán.

Según Reuters, el Pentágono planea enviar al Golfo miles de paracaidistas para ampliar el abanico de posibilidades de Trump, que no descarta poner botas sobre el terreno. Las tropas acompañarían a otros dos contingentes de infantes de Marina que están de camino. La primera unidad, que viaja a bordo del buque de asalto anfibio USS Tripoli, puede llegar a finales de semana.

Las evidencias de que la Administración Trump prepara una operación terrestre se acumulan. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, deslizó este miércoles en la red social X que, "según algunos informes de inteligencia, los enemigos de Irán, con el respaldo de un país de la región, se preparan para ocupar una de las islas iraníes". Apuntaba hacia Arabia Saudí y su príncipe heredero, Mohamed bin Salman, que pide a Trump endurecer la ofensiva.

Además, la congresista republicana Nancy Mace, representante de Carolina del Sur, escribió tras asistir a una reunión a puerta cerrada en el Capitolio en la misma plataforma que no apoyaría "tropas sobre el terreno en Irán, y menos aún después de esta sesión informativa".

Intercambio de mensajes

La Administración Trump remitió un acuerdo de paz de 15 puntos a sus interlocutores iraníes a través de Pakistán, un mediador enfrascado en su propio conflicto con Afganistán. Teherán confirmó haber recibido la propuesta de Washington, pero la rechazó al considerarla "excesiva" y respondió con cinco reclamaciones para terminar la guerra. El nuevo liderazgo iraní no cerró la puerta del diálogo, pero intentó colocar su marco.

A la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no le sentó bien la estrategia dilatoria del enemigo y advirtió de que su postura podría llevar a su jefe a recrudecer la ofensiva: "Si Irán no acepta la realidad del momento actual, si no entiende que ha sido derrotado militarmente, y que lo seguirá siendo, el presidente Trump se asegurará de que sea golpeado más fuerte que nunca antes".

Leavitt reconoció, sin embargo, que las negociaciones con Irán estaban en marcha y eran "productivas", aunque evitó confirmar el contenido del plan de paz, que, según las filtraciones, contempla levantar "todas" las sanciones internacionales que lastran la economía iraní a cambio de que el régimen elimine sus reservas de uranio enriquecido, limite su programa de misiles balísticos y deje de financiar a Hezbolá, Hamás y el resto de milicias afines.

"Hay elementos de verdad en él, pero algunas de las informaciones que leí no eran totalmente fieles a los hechos", respondió la secretaria de prensa de la Casa Blanca al ser preguntada por la propuesta.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores puntualizó, en cambio, que el hecho de intercambiar mensajes "no significa negociar". "Estados Unidos plantea ideas en sus mensajes que se transmiten a las máximas autoridades y, si es necesario, se anunciará una posición por parte de ellas", declaró Abbas Araqchi en una entrevista emitida este miércoles en la televisión estatal.

Ormuz, en el centro

Trump anunció el lunes a través de su plataforma Truth Social que llevaba un par de días negociando con los iraníes y que evitaría atacar sus infraestructuras energéticas hasta este viernes. Cinco días de distensión para los mercados. El anuncio apaciguó a los inversores y consiguió rebajar los precios del petróleo, pero no neutralizó el cierre de Ormuz.

El pasado jueves 26 de febrero, dos días antes del inicio de la operación Furia Épica, atravesaban el estrecho un total de 132 embarcaciones, según los datos de Windward Maritime Intelligence. Un mes después, sólo lo cruzaron seis. Irán percibe el cuello de botella como es el talón de Aquiles de Trump, y no piensa soltarlo.

"Si Estados Unidos quiere reabrir el estrecho [de Ormuz], sólo tiene dos opciones reales: llegar a un acuerdo con Irán, o emplear una fuerza abrumadora", explica el analista Danny Citrinowicz, investigador no residente del Atlantic Council. "No hay una tercera opción".

Según su lógica, Trump sólo tiene dos salidas. La primera es aceptar un alto el fuego sin llegar a ningún acuerdo previo con Irán, o alcanzar un acuerdo en los términos del enemigo. Una rendición de facto. La segunda es escalar las hostilidades, un desvío que, según el especialista, acarrearía "graves consecuencias" para el comercio mundial.

Netanyahu tiene motivos para pensar que Trump se decanta por la primera opción. La noticia que abona esta tesis la adelantó este miércoles la CNN, y es que el vicepresidente JD Vance, el miembro de la Administración más reacio a lanzar la operación Furia Épica, viajará este mismo sábado a Pakistán para negociar allí con los representantes iraníes un eventual acuerdo de paz.