Soldados israelíes inspeccionan un edificio dañado por un ataque iraní,

Soldados israelíes inspeccionan un edificio dañado por un ataque iraní, Reuters

Oriente Próximo

Irán desafía el ultimátum de Trump para que reabra Ormuz con un bombardeo sobre civiles y el principal aeropuerto israelí

El alto mando militar de Teherán amenaza con cerrar por completo el tráfico por el estrecho y atacar intereses vinculados a EEUU en la región.

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Las claves

Irán ha ignorado el ultimátum de Trump sobre el estrecho de Ormuz y ha lanzado ataques con drones y misiles sobre objetivos civiles en Israel, incluido el aeropuerto Ben Gurion.

El presidente de EEUU, Donald Trump, ha amenazado con destruir la red eléctrica y plantas de energía de Irán si persiste el bloqueo de Ormuz.

Irán ha advertido que podría atacar infraestructuras en Israel y en países del Golfo que alberguen bases estadounidenses, aumentando la tensión regional.

La OTAN respalda la ofensiva militar de EEUU y considera a Irán una amenaza existencial, mientras el cierre de Ormuz ya afecta a la economía global.

"Arrasar" las plantas de energía de Irán y terminar con toda su red eléctrica. Esa es la nueva amenaza que el presidente de EEUU, Donald Trump, ha lanzado contra el país persa si persiste en su bloqueo de Ormuz.

Y sin embargo, la amenaza parece haber caído en saco roto. Teherán no solo no se pliega a los deseos del republicano, sino que ha doblado su amenaza bajo la promesa de "ojo por ojo".

Además de una nueva lista de amenazas, los ayatolás y sus guardias han lanzado sus drones y misiles contra objetivos civiles de Israel, incluido el aeropuerto Ben Gurion, el mayor del país.

Las amenazas de Trump son fútiles. El alto mando militar iraní sostiene que Ormuz será cerrado por completo.

Además, amenazó con extender los ataques a infraestructuras en Israel y a intereses vinculados a EEUU en la región.

También pusieron en su punto de mira a las centrales eléctricas en países que alberguen bases militares estadounidenses en el golfo, sus mayores enemigos desde el inicio de la guerra.

La advertencia marca un nuevo punto de tensión en un conflicto que amenaza con desbordarse mucho más allá de las fronteras de Irán.

En paralelo, el presidente Masoud Pezeshkian reforzó el mensaje en la cuenta red social de Elon Musk.

"Las amenazas y el terror no hacen más que reforzar nuestra unidad", escribió en una mezcla de desafío a Trump y firmeza.

"Pronto veréis qué pasa"

Si fútiles son las advertencias de Trump, el inquilino de la Casa Blanca tampoco parece prestar atención a la respuesta de su interlocutor.

Tras la respuesta iraní, el presidente estadounidense recurrió a su peculiar estilo comunicativo para hacer oídos sordos a Pezeshkian y sus generales.

"Pronto veréis lo que pasa con el ultimátum de las centrales eléctricas, el resultado va a ser muy bueno. La destrucción va a ser total y va a funcionar estupendamente", aseguró acerca de un plazo que termina este martes.

Como es habitual en él, sus palabras no fueron adornadas con hechos concretos.

Eso sí, el mandatario volvió a cargar contra sus aliados de la OTAN, de quienes dijo que "no están haciendo nada" en una guerra de la que no les avisó y que, según han dicho en varias ocasiones, no les concierne.

"Irán ha sido muy malo durante 47 años", concluyó con su análisis.

Evitando toda respuesta, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tomó la palabra para asegurar que la ofensiva militar de Estados Unidos es "fundamental" para eliminar la capacidad nuclear y misilística iraní.

"Irán es una amenaza existencial para Israel, para la región, para Europa y para el mundo entero. Por eso es crucial que Estados Unidos esté haciendo esto", afirmó.

Acerca de Ormuz, el jefe de la OTAN consideró que es necesario "colaborar" con los 22 países que dijeron estar dispuestos a garantizar el paso seguro por esta ruta estratégica.

"Escalar para desescalar"

También en Washington, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que la Fuerza Aérea y la Armada iraníes están "completamente debilitadas".

Ante ese escenario, y recurriendo al léxico trumpista, afirmó que todas las opciones, incluyendo el envío de tropas, están sobre la mesa.

"A veces hay que escalar para luego desescalar", apuntó Bessent en una retórica del "ojo por ojo" similar a la de Teherán.

Una retórica que, a modo de frontón, encuentra réplica inmediata en Teherán y dispara la tensión bélica mientras el impacto del cierre de Ormuz sigue golpeando la economía.