La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Kay Nietfeld / dpa

Europa

Meloni abre otro frente sobre política migratoria al rechazar las devoluciones de solicitantes de asilo que le exige Alemania

Italia rechaza la aplicación del protocolo de Dublín, que devuelve a los peticionarios de asilo al país por el que entró en la UE.

Más información: Berlín activa las cláusulas más duras del Pacto de Migración y pretende devolver a Italia a los solicitantes de asilo

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Las claves

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Giorgia Meloni rechaza la devolución de solicitantes de asilo que exige Alemania bajo el reglamento de Dublín, abriendo un nuevo frente en la política migratoria europea.

El Pacto Europeo de Migración y Asilo mantiene la responsabilidad del país de entrada pero introduce compensaciones económicas y refuerza el control fronterizo.

Italia argumenta que no debe recibir a solicitantes de asilo llegados antes del 12 de junio y pide que la compensación considere el origen de las ONG que rescatan migrantes.

Alemania presiona para devolver a los 'dublinantes' a Italia, mientras que Roma no ha aceptado ninguna de las peticiones desde la entrada en vigor del nuevo pacto migratorio.

La crisis migratoria de Ceuta sigue agitando las cancillerías europeas. El mismo día que la primera ministra italiana Giorgia Meloni y su homóloga danesa Mette Frederiksen rechazaban mediante un manifiesto la "inmigración descontrolada" en Europa, un choque entre Berlín y Roma ha sacudido la política migratoria común.

El motivo son los conocidos como 'dublinantes', es decir, solicitantes de asilo extracomunitarios regulados bajo el Sistema Europeo Común de Asilo (SECA). El apodo se deriva del 'reglamento de Dublín', que desde hace más de dos décadas trata de regular estos procesos de acogida.

El aspecto más controvertido del sistema tiene que ver con el concepto de 'país de entrada'. Esto implica que el estado miembro por el que accedió a la UE la persona peticionaria es el encargado de acogerle mientras se resuelve su expediente, incluso si "por movimientos secundarios" ha terminado viviendo en otro país.

Según los mecanismos de Dublín, por tanto, Alemania tiene derecho a retornar a los 'dublinantes' a Italia si entraron por este país aunque soliciten asilo ante las autoridades germánicas. Los detractores del sistema señalan que esto perjudica a los estados que naturalmente sufren más presión migratoria.

Así, la propia Italia, pero también Grecia y varios países del Este, denunciaron lo insostenible del sistema cuando más de 160.000 refugiados sirios cruzaron en masa en 2015 por la frontera oriental y el Mediterráneo. La Comisión Europea fracasó entonces en el establecimiento de cuotas de reparto de asilados entre los países, lo que hubiera devuelto cierta equidad al modelo de Dublín.

Desde entonces, las autoridades italianas han esgrimido el colapso de su sistema de acogida migratoria para rechazar las peticiones de recibir 'dublinantes' de otros países. La aprobación del Pacto Europeo de Migración y Asilo (PEMA), que entró en vigor el pasado 12 de junio, cambia sin embargo el marco comunitario.

El PEMA mantiene la responsabilidad del 'país de entrada' para la gestión del peticionario de asilo, pero incluye otras medidas que convencieron a Italia para aceptar mantener el sistema de Dublín. Entre ellas, una política fronteriza común más estricta, mayor control de los 'movimientos secundarios' y acuerdos con países 'de tránsito' que abren la puerta a un proyecto codiciado por Meloni: los 'centros de repatriación' extracomunitarios.

Además, el Pacto incluye nuevas formulaciones del 'compromiso de solidaridad', que originalmente implicaba un reparto equitativo de refugiados entre los países. Ahora, el estado que devuelva a los 'dublinantes' deberá compensar económicamente al país de entrada por la mayor presión migratoria que sufren.

España, Italia, Grecia y Chipre son algunos de los estados considerados por la UE bajo "presión migratoria", y beneficiarios por tanto de este mecanismo de solidaridad. Para 2026, se ha establecido en este sentido un fondo de 420 millones de euros, o hasta 21.000 recolocaciones de migrantes.

No obstante, Italia se ha mostrado reticente hasta ahora a cumplir la norma. La Comisión Europea publicó el pasado 15 de julio que ocho países ya han solicitado desde la aprobación del Pacto Migratorio el regreso a Italia de solicitantes de asilo que entraron por su frontera. En concreto, de 12 migrantes, ninguno de los cuáles ha sido aceptado por Roma.

La presión política por Ceuta

La avalancha de migrantes en la ciudad autónoma española también se ha leído en clave de política nacional tanto en Italia como en Alemania. En el primer caso, se ha traducido en la decisión del Ejecutivo de Meloni de suspender la aplicación del espacio Schengen con España.

Sin embargo, la decisión del canciller Friedrich Merz de forzar la mano de Italia con la devolución de 'dublinantes' no puede entenderse fuera del foco de la crisis ceutí y las propias elecciones locales en Alemania que tendrán lugar en septiembre. El partido de extrema derecha AfD, que hace de la lucha contra la inmigración su caballo de batalla, es el favorito.

La CDU de Merz trata de mostrar firmeza sobre inmigración frente a sus competidores. Hace un año, sin embargo, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Berlín falló que los solicitantes de asilo no podían ser rechazados 'en caliente', sino que debían ser devueltos al país de entrada para que sus autoridades decidan sobre su proceso de asilo.

"En el ámbito de los acuerdos bilaterales, Italia aceptaron en otoño de 2025 reintroducir las reglas de Dublín en el marco del nuevo sistema de asilo a partir de junio de 2026", recordaban hoy desde el gobierno germano. Incumplir las medidas podría llevar a sanciones, recuerdan, como la exclusión del mecanismo de solidaridad.

Una tasa por las ONG

Italia considera en su respuesta que no tiene obligación de recibir a solicitantes de asilo que llegaron antes de la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración el pasado 12 de junio. Pero tampoco está aceptando casos que haya podido registrarse posteriormente. "No tenemos ningún 'dublinante' que aceptar de Alemania", resumían fuentes gubernamentales citadas por la Agencia ANSA.

Todos los expedientes previos a la entrada en vigor del Pacto Migratorio habrían quedado "extinguidos" de facto, explicaba el Ministerio de Interior. Y si hay casos posteriores, afirman, "todavía es prematuro" asegurar que hay solicitantes de asilo en otros países de Europa que realmente entraron por Italia.

Además, el Ejecutivo de Meloni introduce una nueva petición, sugiriendo que el mecanismo de compensación debería tener en cuenta el origen de las ONG que llevan a puertos italianos a los migrantes rescatados en alta mar. "Muchas son alemanas", apuntan, por lo que acarrearían en su opinión una tasa mayor.

Sin embargo, Merz no renuncia a aplicar los mecanismos europeos de devolución. Abdirisaq Warsame, una joven somalí de 22 años que huyó de su país para evitar un matrimonio forzoso y que se encuentra en un centro de Niederwerrn (Baviera), ya habría recibido notificación de que el 19 de agosto será reenviada a Italia, país por el que entró.