Turistas en la Piazza della Signoria.

Turistas en la Piazza della Signoria. Stefano Nicoli

Europa

Capillas convertidas en Airbnb y macro-hoteles ante el Duomo: los vecinos de Florencia luchan contra el turismo de masas

Plataformas vecinales y de patrimonio pelean en Italia por detener el desembarco de grandes fondos de inversión en la capital de la Toscana, que está acabando con edificios históricos gracias a una legislación permisiva.

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Las claves

Las claves

Los vecinos de Florencia denuncian el avance del turismo masivo, que ha transformado capillas en apartamentos turísticos y favorecido la apertura de macro-hoteles cerca del Duomo.

La presión turística ha elevado los precios de alquiler, dificultando la vida de los florentinos, mientras los negocios tradicionales desaparecen y proliferan bares y restaurantes para visitantes.

La plataforma Salviamo Firenze! ha conseguido la prohibición de las keybox y lucha contra proyectos como el hotel de lujo de Capella Hotel Group, que consideran incumple normativas urbanísticas.

Pese a la posibilidad legal de limitar los apartamentos turísticos, el ayuntamiento de Florencia no ha aplicado restricciones, mientras el número de alojamientos de este tipo sigue aumentando.

"Florencia no existe. Esto ya no es Florencia, es otra cosa". Vittorio, anticuario, casi 70 años aunque prefiere no jubilarse, es uno de los parroquianos del Bar Ricci, en la Vía de San Egidio, a cinco minutos andando del Duomo y poco más de 15 de la Galería de los Uffizi, por citar dos hitos turísticos.

"Vengo porque es el último bar que sigue siendo de un fiorentino", insiste, espresso en mano. "¿Dónde están las tiendas? En ninguna parte. El otro día vi que habían construido un apartamento turístico en una capilla preciosa que había en mi calle. Ya está, dije, ya no hay más Florencia".

"La ciudad está presa en un panino", explica Massimo Torelli, de la plataforma Salviamo Firenze!, que busca combatir los peores excesos del turismo. Nos atiende en el otro extremo de la ciudad, al menos psicológicamente, Piazza Dalmazia, un barrio apenas turístico.

"Por arriba tienes a los extranjeros que se compran casas de lujo: segundas, terceras, cuartas residencias para millonarios de todo el mundo… Por abajo, el turismo masivo que convierte las casas en hoteles o AirBnB y cierra negocios tradicionales. En medio, estamos los florentinos".

La historia le sonará a cualquier vecino español de una ciudad turística. La capital de la Toscana, hogar del David de Miguel Ángel o en su día de Dante, es uno de los grandes polos de turismo de Italia.

Turistas en Florencia.

Turistas en Florencia. Stefano Nicoli

Situada en una región por cuyo clima, patrimonio y gastronomía resulta particularmente atractiva para residencias en el extranjero a las grandes fortunas, la presión doble en los precios que denuncia Torelli ahoga a las rentas medias y bajas residentes, con alquileres para pisos de una o dos habitaciones que oscilan entre los 900 y los 1.300 euros y un sueldo medio de 1.600.

La plataforma Salviamo Firenze! presume de algún hito en su estrategia. En 2024, su campaña de "pegatineo" en las keybox —las famosas 'cajas para llaves' clásicas de los apartamentos turísticos, que se abren con un código— provocó que el el ayuntamiento las prohibiese, junto con los micrófonos de los guías turísticos en el centro. Lo hizo, además, en vísperas de una reunión de los ministros de Turismo del G7.

El ejemplo cundió a otras ciudades como Roma y finalmente se convirtió en una prohibición nacional. Eso sí, justificada por el Ministerio de Interior por motivos de seguridad ante el Jubileo Santo de 2025 y los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, aunque se ha mantenido después.

Florencia recibió más de 16 millones de turistas en 2024, una media de 44.000 visitantes diarios que se estima que superó los 80.000 en meses de verano, con 9,8 millones de pernoctaciones internacionales. Según datos del Centro Studi Turistici (CST) de la ciudad, calcula que hasta noviembre del año pasado las llegadas internacionales se habían incrementado un 7,1% y las pernoctaciones un 8,5%.

Salviamo Firenze! denuncia la gran cantidad de alquileres turísticos de la ciudad, con una estimación de 15.000 apartamentos turísticos en un centro urbano en el que se calcula que no habrá más de 30.000 viviendas. Como dice Torelli: "Es muchísimo, Florencia es pequeña, del tamaño de un barrio de Barcelona o Madrid".

Quizás exagera, pero no demasiado. Aunque el área metropolitana de la ciudad roza el millón habitantes, el municipio en sí apenas supera los 362.000.

Permiso para 'reestructurar'

"Quiero ser yo la que tome la decisión de irse, que no me echen de mi casa", comenta Nicoletta, otra voluntaria de Salviamo Firenze!, que habla un español de batalla y es vecina de la vía Cavour.

"Mis hijos son adolescentes y no quieren porque aquí están sus amigos, pero poco a poco no queda nada: cerró el carnicero, cerró el de las verduras, el de la ferretería… Ya solo aguantan la librería, la panadería… y el bar".

Los florentinos tienen ya un nombre para las calles colonizadas por el turismo hasta el punto de que los únicos negocios son bares o restaurantes: 'mangificio'. Se podría traducir como "comederos". Para la activista significa que "el centro se expande, lo que antes solo estaba alrededor del Duomo llega a otras calles".

Nicoletta es vecina del barrio desde niña y su familia al completo sigue viviendo en él. En el edificio de su madre, el apartamento es el único que no es turístico. Desde su terraza se puede contemplar la última obra que Salviamo Firenze! quiere llevar a los tribunales: el futuro hotel de lujo de Capella Hotel Group.

Nicoletta, activista de 'Salviamo Firenze!'

Nicoletta, activista de 'Salviamo Firenze!' Stefano Nicoli

La multinacional con sede en Singapur ha desembarcado en Europa con este proyecto de más de 200 millones de dólares, 22.000 metros cuadrados de superficie y que anunció que tiene previsto ofertar 33 suites, 56 habitaciones estándar y 10 residencias exclusivas, a partir de 2027. Se rumorea que incluso con una piscina con vistas al Duomo desde su terraza.

Para los vecinos, una obra gigantesca, sobre el derribo del antiguo hospital militar de San Gallo —que fue residencia de peregrinos camino de Roma en la Edad Media—, que ha ido creciendo ante sus ventanas. Salviamo Firenze! considera que incumple todas las normativas posibles por altura, volumen y demás.

Por otro lado, afirman, "nos parece normal, porque la política municipal ha sido: ¡haced lo que queráis!".

Massimo Torelli apunta a los mandatos de Matteo Renzi —el que fuese primer ministro de Italia entre 2014 y 2016, que desde 2009 y hasta esa fecha ocupó el cargo de alcalde de Florencia— y Nario Nardella —alcalde entre 2014 y 2024—, ambos del PD (Partido Democrático, centro izquierda) y con una política continuista en cuanto al fomento del turismo.

En 2018, de la mano del segundo, llegó la medida más polémica, y cuyos efectos se notan en el proyecto singapurense que ha invadido el vecindario de Nicoletta: una 'flexibilización' urbanística que permite a los inversores manos libres a la hora de intervenir en edificios históricos.

Protegido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las obras en el centro de Florencia siempre han necesitado de una serie de permisos bastante restrictivos. Con Nardella, se sustituyó en la normativa la expresión "restauro conservativo" (restauración conservadora) por la de "ristrutturazione edilizia limitata" (renovación limitada del edificio).

A efectos prácticos, permite el cambio de estructura interna de los edificios y el cambio de uso sin necesidad de solicitar permiso municipal… siempre y cuando no se cambie la nomenclatura. "Por eso ves tantos 'spa con habitaciones' aunque son hoteles", explica Torelli. El resultado son también capillas desaparecidas como las que lamentaba.

El resultado, según la organización Italia Nostra (especializada en la defensa del patrimonio, equivalente a la española Hispania Nostra) en su informe de 2023 es que entre 2011 y 2021 las actividades hoteleras y de restauración en Florencia casi se duplicaron (de 1.963 a 3.144 negocios documentados), mientras los residentes en el centro histórico disminuyeron un 10%.

A la actual alcaldesa, Sara Funaro —del Partido Democrático, como Renzi y Nardella—, Salviamo Firenze! le reprocha que no aplique la normativa que permitiría cerrar apartamentos turísticos.

Turistas frente al Ponte Vecchio de Florencia.

Turistas frente al Ponte Vecchio de Florencia. Stefano Nicoli

La región de Toscana, donde se sitúan otras ciudades turísticas como Pisa o Siena, ha regulado que los ayuntamientos puedan topar o incluso reducir el número de viviendas en uso turístico, pero en Florencia no se ha llegado a utilizar nunca esa posibilidad.

Torelli se muestra optimista por el precedente de las keybox. "Necesitamos parar un proyecto grande en los tribunales. Puede ser el hotel del antiguo hospital de San Gallo. Un solo gran proyecto es lo que se necesita para que los inversores ya no vean Florencia como un sitio seguro para su dinero".