El ya exministro de Sanidad británico, Wes Steeting.

El ya exministro de Sanidad británico, Wes Steeting. REUTERS/Toby Melville

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El ministro británico Streeting dimite entre críticas a Starmer pero no activa aún el proceso de primarias en el laborismo

El entorno del ya exministro de Sanidad afirma que tiene suficientes apoyos como para presentarse contra el primer ministro, pero no ha dado el paso.

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P. Fava
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Las claves

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Wes Streeting, ministro de Sanidad británico, dimite criticando la falta de liderazgo de Keir Starmer en el Partido Laborista.

Streeting sostiene que la reciente debacle electoral del laborismo se debe a la impopularidad del gobierno y errores personales de Starmer, como recortes a pensionistas.

Más de 81 diputados laboristas apoyan iniciar primarias, pero Streeting aún no confirma suficientes respaldos para activar el proceso.

Figuras como Angela Rayner y Andy Burnham emergen como posibles alternativas para liderar el partido ante la crisis interna.

El ministro de Sanidad británico Wes Streeting, uno de los rivales internos más destacados del primer ministro Keir Starmer, ha presentado su dimisión este jueves, asegurando que "ha perdido la confianza" en el líder laborista. Aboga por abrir un debate sobre el liderazgo de la formación "con el mejor rango de candidatos posible".

"Tengo claro que usted [Starmer] no liderará el Partido Laborista en las próximas elecciones generales, y los diputados y sindicatos laboristas quieren que haya un debate de ideas, no de personalidades o facciones", asegura en un comunicado en la red social X.

En el texto de su dimisión, Streeting defendió las fortalezas de Starmer como líder, tras haber llegado al poder en julio de 2024 con una mayoría absoluta, o a la hora de mantener al Reino Unido fuera de la guerra en Irán.

A continuación, desgranó sus debilidades. Aseguró que la debacle electoral de la pasada semana es resultado de la "impopularidad" del Ejecutivo laborista de Starmer y de los "errores personales" cometidos, como la decisión de recortar ayudas para los pensionistas. Ha dejado al país, afirma, sin saber qué es lo que el partido defiende realmente.

"Donde necesitamos visión, tenemos una aspiradora. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva", dijo Streeting, que defendió que los retos futuros que enfrenta el país necesitan una mirada más valiente y soluciones mejores que las que actualmente está ofreciendo el Gobierno.

Sin embargo, aunque ya hay más de 81 firmas laboristas -el 20 % del total de 403 diputados del partido- a favor de que se active el proceso de primarias en el partido, Streeting no ha confirmado que tenga suficientes apoyos como para convocar este mecanismo.

Streeting mantuvo el miércoles una breve reunión con Starmer en Downing Street, inmediatamente antes del discurso del rey Carlos III en el Parlamento. Tras el encuentro de 19 minutos, el primer ministro declaró que "confiaba" en su ministro de Sanidad.

Cuatro secretarios de Estado renunciaron en cadena a lo largo del martes como protesta por su empeño en permanecer en el puesto y un quinto lo hizo el miércoles tras "perder la confianza" en el primer ministro.

Starmer se encuentra asediado por los resultados en las municipales y regionales de este fin de semana, una debacle en la que perdieron 1.500 concejales y el gobierno de Gales, que capitalizaron UK Reform de Nigel Farage y los nacionalistas galeses y escoceses.

Con un estilo directo y buenas dotes de comunicación, Wes Streeting (43 años) es una de las figuras emergentes del laborismo. Sin embargo, es considerado como parte del ala 'derechista' del partido y genera desconfianza .

Además, Streeting ha sido uno de los protegidos del exministro Peter Mandelson, cuya influencia sobre Downing Street le brindó el apodo 'Príncipe de las Tinieblas'. El nombramiento de Mandelson -investigado como socio y cómplice del magnate y pedófilo Jeffrey Epstein- como embajador en EEUU es uno de los principales escándalos de la era Starmer.

La exviceprimera ministra Angela Rayner (46 años), por el contrario, está bien considerada por el ala izquierda del laborismo, especialmente entre sindicatos y la militancia tradicional. De origen obrero, dejó la escuela sin cualificaciones y trabajó como cuidadora antes de comenzar su carrera política en el sindicato Unison.

Su salida del Gobierno en 2025 se produjo por acusaciones de evadir impuestos en la compra de una vivienda, pero la inspección de Hacienda ha quedado definitivamente cerrada hoy. Eso ha llevado a Rayner a dar un paso adelante y retar a Starmer a marcharse.

El alcalde de Mánchester Andy Burnham (56 años) sería la opción más popular. Un histórico representante de las clases trabajadoras, fue diputado entre 2001 y 2017 y ocupó cargos ministeriales en varios gobiernos laboristas, entre ellos Sanidad y Cultura.

Burnham se ha granjeado una fama de defensor del norte de Inglaterra. Pero al no ser parlamentario, no podría disputar el liderazgo sin regresar antes a la Cámara de los Comunes. Tendría que presentarse y ganar una elección parcial para conseguir un escaño.