Carlos III y la reina Camila en la sesión inaugural del Parlamento británico.

Carlos III y la reina Camila en la sesión inaugural del Parlamento británico. Kirsty Wigglesworth/ REUTERS

Europa

Carlos III anuncia que Londres legislará para priorizar la relación con la UE en plena crisis del Gobierno de Starmer

El monarca ha leído ante el Parlamento en Westminster los objetivos de Downing Street para el próximo ejercicio parlamentario, mientras las presiones para que Keir Starmer dimita se recrudecen.

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P. Fava
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Las claves

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Carlos III anunció ante el Parlamento las prioridades legislativas del Gobierno de Keir Starmer, destacando la mejora de la relación comercial con la Unión Europea.

El Gobierno laborista propone leyes para combatir el antisemitismo, impulsar la economía, reforzar la seguridad energética y endurecer las normas de asilo.

La crisis interna del Partido Laborista se agrava tras dimisiones en el gabinete y crecientes presiones para que Starmer abandone el liderazgo.

El Partido Nacional Escocés presentará una moción de censura contra Starmer, mientras sectores laboristas se dividen entre apoyar o exigir la salida del primer ministro.

El rey Carlos III ha expuesto este miércoles ante el Parlamento las prioridades legislativas del Gobierno de Keir Starmer para el próximo ejercicio parlamentario, en plena crisis sobre el futuro del líder laborista, presionado para dimitir tras los malos resultados en las elecciones locales y regionales del pasado jueves.

En una tradicional ceremonia llena de pompa, el rey leyó un discurso preparado por el Ejecutivo, en el que detalló los proyectos de ley que se tramitarán este año. Combatir el antisemitismo tras la oleada de ataques a la comunidad judía británica y estrechar la relación comercial con la Unión Europea lideran las iniciativas.

La primera de las proposiciones de Ley versará sobre los Acuerdos con Europa para mejorar los intercambios comerciales con la Unión Europea, y extender la posibilidad de profundizar en las actuales y futuras asociaciones. Según el Gobierno, esta legislación será necesaria para desarrollar acuerdos recientes sobre energía, emisiones o alimentación.

Otra iniciativa priorizará el crecimiento económico al tiempo que regulará áreas como la salud y el medioambiente. Permitirá que sectores emergentes como la Inteligencia Artificial o la tecnología médica prueben nuevos productos y servicios en entornos seguros y controlados, con una reglamentación mejor adaptada.

Una norma adicional se centrará en facilitar las sanciones contra los grupos que realizan actividades hostiles al servicio de estados beligerantes. Esto facilitará que la Policía y los Fiscales actúen con mayor facilidad contra los actos de sabotaje y espionaje.

Se contempla aprobar medidas que faciliten la retirada de títulos y privilegios para los políticos y representantes que hayan caído en desgracia. El caso de Peter Mandelson, que todavía puede usar el título de 'Lord' pese a la investigación que pesa sobre él por haber proporcionado información confidencial a Jeffrey Epstein, es el más evidente.

El endurecimiento de las normas de asilo formará parte de la nueva legislación. Habrá un único mecanismo para los solicitantes que sólo permitirá una oportunidad para apelar en caso de rechazo del expediente. También restringirá las interpretaciones que pueden hacer los jueces de la Convención Europea de los Derechos Humanos.

También se legislará para garantizar la seguridad energética británica invirtiendo en centrales nucleares, y desvinculando el precio de la electricidad de la volatilidad del gas. También se aumentará la proporción de 'energía limpia' con tecnologías eólicas y de hidrógeno.

Además, se aprobará el voto a partir de los 16 años en todas las elecciones de Reino Unido. Sorprendentemente, no se ha hecho ningún anuncio para reformar el Sistema Nacional de Salud (NHS), un proyecto que presentó Starmer hace un año y fracasó.

Después de la intervención del monarca la Cámara de los Comunes iniciará el debate sobre el Discurso del Rey. El Partido Nacional Escocés (SNP) ya ha anunciado que, mediante una enmienda al texto, presentará una moción de censura contra Keir Starmer para forzar una votación sobre su liderazgo.

Una crisis inédita en el Gobierno

El discurso de Carlos III se produce en un momento de desintegración del gabinete de Starmer como protesta por su empeño en permanecer en el puesto. Cuatro secretarios de Estado renunciaron en cadena a lo largo del martes y un quinto, Zubir Ahmed que ostenta la cartera de Sanidad, lo ha hecho este mismo miércoles tras "perder la confianza" en el primer ministro.

Su superior, el ministro británico de Sanidad Wes Streeting, mantuvo este miércoles una breve reunión con Starmer en Downing Street, inmediatamente antes del discurso del Rey en el Parlamento. El encuentro de 19 minutos se celebró entre conjeturas sobre el futuro de Streeting como nuevo candidato al liderazgo del laborismo en las primarias.

Según publica el Times, Streeting podría dimitir tan pronto como mañana jueves, lo que podría desencadenar el mecanismo de sustitución del actual primer ministro si hubiera un respaldo suficiente.

El reglamento del partido implica que el proceso de primarias puede activarse si un candidato reúne al menos 81 firmas laboristas -correspondientes al 20 % del total de diputados del partido (403). Al menos 87 parlamentarios de la agrupación habrían pedido ya a Starmer o bien que dimita o que establezca el calendario para su reemplazo.

Aunque el número de detractores ya supera el umbral necesario para forzar unas primarias en el partido, todavía no se ha perfilado ningún candidato de consenso que haya agrupado individualmente los apoyos necesarios para disputarle el liderazgo, informa Raúl Bobé de EFE.

Por otro lado, unos 110 diputados laboristas, el equivalente a más de una cuarta parte de sus parlamentarios en la Cámara de los Comunes, se han erigido como dique para la ola crítica con una carta conjunta de apoyo al primer ministro en el que aseguraban que no era momento de "discutir por el liderazgo" del partido.

Starmer llegó al poder hace casi dos años tras ganar las elecciones generales con mayoría absoluta. Pero su impopularidad es enorme entre los británicos después de controvertidas decisiones fiscales y políticas, como el nombramiento del exministro Mandelson como embajador en Washington.

El debate sobre su continuidad se avivó con la debacle laborista de las elecciones municipales y regionales de la semana pasada, tras perder 1.500 concejales en Inglaterra y gobiernos autonómicos como el de Gales. En ese momento, Starmer dejó de parecer el líder idóneo para hacer frente al auge de la derecha populista del Reform UK de Nigel Farage.

El candidato favorito podría ser el actual alcalde de Mánchester, Andy Burnham. Pero no sería una opción inmediata, puesto que para desafiar a Starmer necesitaría primero conseguir un escaño parlamentario. Entre el ala más derechista del partido, el predilecto parece ser Streeting, pero aún debe demostrar que cuenta con respaldo suficiente.