El mayor centro comercial de Varsovia, en llamas en 2024.

El mayor centro comercial de Varsovia, en llamas en 2024. Reuters

Europa

Sabotajes, ciberataques e incendios: Rusia practica en Polonia la 'guerra híbrida' con la que ahora amenaza a Oesía

Tres personas están acusadas de perpetrar ataques contra objetivos civiles polacos y de países del Báltico como represalia por la ayuda prestada a Ucrania.

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P. Fava
Publicada
Las claves

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Rusia utiliza tácticas de guerra híbrida en Polonia, combinando sabotajes, desinformación y ciberataques para desestabilizar al país.

El Ministerio de Defensa ruso ha señalado a fabricantes europeos, como UAV Navigation (filial de Oesía), como objetivos legítimos por su colaboración con Ucrania.

Polonia sufre entre 20 y 50 intentos de sabotaje ruso al día, incluyendo incendios, sabotajes a infraestructuras y ciberataques a servicios esenciales.

Las autoridades polacas han detenido a varias personas, algunas de nacionalidad ucraniana y bielorrusa, acusadas de incendios y sabotajes relacionados con los servicios secretos rusos.

Rusia ha estado librando en los últimos años un nuevo tipo de guerra en paralelo a su invasión de Ucrania. Su objetivo ha sido Polonia, bajo una ofensiva que combina sabotajes contra objetivos civiles, desinformación y ciberataques.

Este concepto de 'guerra híbrida', en la que se pretenden desestabilizar al país en lugar de derrotarlo en un enfrentamiento militar convencional, ha servido de ensayo para una campaña más amplia que ahora podría afectar a empresas de toda Europa.

El Ministerio de Defensa de Rusia publicaba este jueves una lista de fabricantes considerados "objetivos legítimos" por contribuir a la producción de los drones ucranianos que están causando estragos entre sus filas.

En el documento se recoge como "potencial objetivo" a UAV Navigation, filial del Grupo Oesía con sede en San Sebastián de los Reyes (en Madrid). La empresa ha asegurado que cumple "estrictamente" con la normativa, "en coordinación con el gobierno español y en el marco del compromiso con la Unión Europea".

Sin embargo, las represalias rusas no tienen por qué tomar forma de ataques directos. Dariusz Standerski, viceministro de Asuntos Digitales de Polonia, explicaba el pasado mes de septiembre que su país es blanco de entre 20 y 50 intentos de sabotaje ruso al día.

El más aparatoso de estos incidentes tuvo lugar en 2024 cuando ardió el mayor centro comercial de Varsovia, situado en la calle Marywilska 44. Como represalia, el gobierno de Donald Tusk ordenó el cierre del consulado ruso en Cracovia.

En noviembre de 2025, Tusk denunciaba un atentado en el ferrocarril que conduce de Varsovia a Lublin, la ciudad desde la que se envía la ayuda a Ucrania. "Un artefacto explosivo destruyó la vía férrea", lamentaba el primer ministro.

El primer ministro Donald Tusk ante un helicóptero de ataque apache.

El primer ministro Donald Tusk ante un helicóptero de ataque apache. Marcin Stepien/Agencja Wyborcza.pl/via REUTERS

La última de estas agresiones tuvo lugar en Nochevieja, cuando Rusia lanzó un ciberataque destinado a dejar a Polonia "sin luz ni electricidad". Aunque no tuvo éxito, en palabras del propio Tusk, "estuvo cerca de privar a 500.000 personas de calefacción en pleno invierno".

"Sembrar el caos"

"Hemos detenido a 55 personas en total relacionadas con actos de sabotaje, de las que 23 se encuentran detenidas", explicaba el primer ministro en el Parlamento. Otras 28 personas, añadía, habían sido expulsadas, y ocho fueron interceptadas mientras realizaban labores de reconocimiento de puntos estratégicos.

En todos los casos de sabotaje y espionaje por encargo, subrayaba Tusk, se constató la cooperación de los servicios secretos rusos. Este patrón se habría repetido en otros países europeos, particularmente en el Báltico y en Europa del Este.

"El modelo es muy similar. Ciudadanos de otros países, frecuentemente de Ucrania, son contratados para realizar este tipo de operaciones", denunciaba Tusk. "Rusia no aspira únicamente a causar daños directos, sino a lograr consecuencias sociales y políticas".

El objetivo de la 'guerra híbrida', por lo tanto, es "sembrar la desorganización, el caos, el pánico, la especulación y la incertidumbre", concluía el mandatario.

Los saboteadores

Esta misma semana, la Fiscalía de Polonia ha anunciado que tres personas serán juzgadas como autores de la campaña de sabotajes. Se les considera como miembros de una célula que recibiría órdenes de Rusia, cosa que el Kremlin ha negado.

Uno de los imputados es Stepan K, de nacionalidad bielorrusa, y está acusado de prender fuego a una tienda en Varsovia en 2024. Los otros dos son Daniil B y Oleksandr H, ambos de nacionalidad ucraniana y acusados de quemar una tienda IKEA en Vilnius.

Sin embargo, también son sospechosos de haber provocado el incendio del centro comercial Marywilska 44, así como de planear el incendio de otro IKEA, este en Riga.

El autor material del fuego en el centro comercial no ha sido identificado aún, explicaba el portavoz de la Oficina del Fiscal Nacional, Przemyslaw Nowak. Tampoco se ha podido determinar con precisión cómo se encargó y planeó.

"La investigación sobre este grupo de incendiarios criminales prosigue, por lo que no podemos decir que el caso ha terminado", subraya Nowak. Los tres se enfrentan a sentencias de por vida, mientras que otros dos han sido imputados por delitos menores.