Peter Magyar ofrece una rueda de prensa un día después de las elecciones parlamentarias en Budapest.

Peter Magyar ofrece una rueda de prensa un día después de las elecciones parlamentarias en Budapest. Reuters

Europa

Péter Magyar inaugura la era de "una Hungría libre y europea" tras 16 años de "régimen criminal" de Viktor Orbán

El ganador de las elecciones ha anunciado su intención de introducir un límite de dos mandatos para el primer ministro en la Constitución con carácter retroactivo, lo que impediría a Orbán volver a presentarse.

Más información: El autócrata Orbán admite su derrota tras 16 años de poder: el centroderecha de Magyar arrasa en las urnas de Hungría

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Las claves

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Péter Magyar, líder del partido Tisza, asume el liderazgo tras una contundente victoria electoral y promete iniciar una "Hungría libre y europea".

La supermayoría parlamentaria obtenida por Magyar permitirá aprobar reformas clave, incluidas leyes constitucionales, y revertir el legado legal del gobierno de Viktor Orbán.

Magyar ha anunciado la creación de una oficina anticorrupción y propone limitar a dos los mandatos de primer ministro, con aplicación retroactiva para impedir el retorno de Orbán.

El nuevo líder busca restablecer las relaciones con la UE, desbloquear fondos europeos y adopta una postura más alineada con Bruselas respecto a Ucrania y Rusia.

 Hungría, día cero. Este lunes, el líder conservador del partido Tisza, Péter Magyar, ha comparecido públicamente para presentar su programa político tras su contundente victoria del domingo en las urnas.

Ha comenzado con una declaración de intenciones: un saludo —"buenos días"— en húngaro, francés e inglés, subrayando así su voluntad de acercar al país a la Unión Europea tras años de aislamiento y confrontación. "Estaré todo el día hablando con líderes europeos y no quiero hacerles esperar", ha señalado ante los medios de comunicación nacionales e internacionales presentes en la rueda de prensa.

Su victoria, que pone fin a 16 años de gobierno ultranacionalista de Viktor Orbán, ha sido arrolladora. Ha logrado una supermayoría parlamentaria de 138 escaños, cinco por encima de la mayoría simple.

Unos resultados que contrastan con la abrumadora derrota del hasta ahora partido gobernante, el Fidesz, que apenas ha conseguido 55 escaños, y que le permitirán aprobar en solitario leyes clave, incluso de rango constitucional, y deshacer buena parte del andamiaje legal levantado por Orbán en la última década.

"Hemos hecho historia", ha dicho, tras agradecer a los votantes, que —según ha señalado— "han entendido la importancia de estos comicios para el futuro de la nación". En su intervención, también ha cargado contra lo que ha calificado como un "régimen de corrupción" del anterior Ejecutivo. "El Fidesz solía tener dos tercios del Parlamento porque había una máquina de propaganda detrás. El Estado entero estaba manejado por el partido", ha afirmado.

En ese contexto, Magyar ha anunciado su intención de introducir un límite de dos mandatos para el primer ministro en la Constitución. Una idea que ya había anunciado durante la campaña electoral pero a la que ahora ha añadido un componente retroactivo, lo que impediría a Orbán volver a presentarse. 

Peter Magyar ofrece una rueda de prensa un día después de las elecciones parlamentarias en Budapest.

Peter Magyar ofrece una rueda de prensa un día después de las elecciones parlamentarias en Budapest. Reuters

Su intención, ha añadido, es romper con ese modelo y promover "el cambio de régimen" que, según ha recordado, han votado los ciudadanos con claridad. "No vamos a utilizar las instituciones para el partido", ha asegurado, tras denunciar que hasta ahora el país estaba totalmente controlado —desde los medios de comunicación hasta los círculos económicos— por "un grupo criminal".

Destrucción de documentos

En concreto, ha criticado al primer ministro Viktor Orbán, a quien responsabiliza de haber conducido al país durante la última década hacia una deriva autocrática. "Orbán ha traicionado a los húngaros, y el país ha sido devastado hasta convertirse en el país más corrupto de la UE", ha dicho. Por este motivo, ha explicado que creará una nueva oficina anticorrupción en junio. 

También ha lanzado una dura acusación contra el ministro de Exteriores saliente de Hungría, Péter Szijjártó, a quien ha señalado por "destruir documentos" relacionados con las sanciones de la Unión Europea y por haber facilitado el acceso de Rusia a información sensible vinculada a la seguridad nacional. La información por el momento no ha sido confirmada. 

Sin embargo, durante la campaña electoral, ya se filtraron llamadas telefónicas que mostrarían cómo Szijjártó ofreció a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, sus servicios para intentar suavizar las sanciones impuestas a Moscú por la invasión de Ucrania.

El primer ministro húngaro saliente, Viktor Orbán, en el Consejo Europeo de marzo

El primer ministro húngaro saliente, Viktor Orbán, en el Consejo Europeo de marzo Unión Europea

"No hay tiempo que perder"

Así, quien previsiblemente será el nuevo jefe de Gobierno tras su nombramiento oficial por el presidente ha asegurado que su partido, Tisza, "representará a todos los húngaros, incluso a los que no nos han votado". También ha extendido ese compromiso a quienes viven fuera del país: "Incluso a los que no están en el país. Representaré sus intereses", ha reiterado.

Para llevar a cabo esa misión —la de inaugurar "la era de una Hungría libre y europea"—, ha pedido al presidente Tamas Sulyok (a quien ha exigido su dimisión) que convoque un nuevo Parlamento lo antes posible, una vez los resultados sean definitivos, a más tardar el 4 de mayo, cuando se hayan contado los votos del extranjero.

"No hay tiempo que perder", ha señalado, expresando además su deseo de que "la transición sea rápida y corta".

Con un tono serio, alejado de la efusividad de la campaña electoral, ha señalado que su principal objetivo será desbloquear los 18.000 millones de euros de fondos europeos, actualmente bloqueados por Bruselas por las violaciones al Estado de derecho detectadas durante el denominado orbanismo.

En este sentido, ha subrayado que se trata de una cuestión clave para la economía del país. "Sin ellos, la economía húngara no puede mejorar", ha indicado. Estas tensiones se enmarcan en el legado político del Gobierno de Orbán, bajo el cual se han acumulado los bloqueos por parte de las instituciones europeas.

También ha dedicado unas palabras a Moscú y Pekín, con quienes el Gobierno de Orbán había estrechado lazos en los últimos años, en medio de las críticas del bloque europeo.

"Espero que respeten a Hungría como un país soberano e independiente y que no intervengan en los asuntos internos del país", ha afirmado, marcando así una posición de continuidad en la defensa formal de la soberanía nacional, aunque con un tono más conciliador hacia sus socios internacionales. 

Respecto a Ucrania, el ganador de las elecciones húngara ha señalado que "todo el mundo sabe que Ucrania es la víctima en esta guerra" y ha declarado a Rusia "un riesgo para la seguridad del país y de la UE". Una postura muy diferente a la de Orbán, que no sólo ha mantenido una postura contraria a las políticas de apoyo europeo a Kiev, sino que durante los últimos meses ha convertido al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en su principal enemigo público.