Suiza celebrará un referéndum para decidir si limita su población a un máximo de 10 millones de habitantes para el año 2050, una propuesta impulsada por el Partido Popular Suizo (SVP).
La iniciativa contempla restringir la entrada de nuevos residentes, incluidos solicitantes de asilo y familiares de extranjeros, si la población permanente supera los 9,5 millones de personas.
De aprobarse, el Gobierno estaría obligado a abandonar el acuerdo de libre circulación con la UE si la población alcanza los 10 millones y no disminuye en dos años.
El 27% de los residentes en Suiza son extranjeros y el SVP argumenta que el crecimiento demográfico afecta negativamente a la vivienda, infraestructuras y servicios públicos.
Suiza celebrará este verano un referéndum para decidir si limita la población del país a un máximo de 10 millones de habitantes de aquí a 2050. La iniciativa ha sido promovida por el influyente partido de extrema derecha Partido Popular Suizo (SVP), que ha logrado sacarla adelante tras reunir el número de firmas necesarias en el marco del sistema de democracia directa que tiene el país.
Si se aprueba, la iniciativa —denominada "No a una Suiza de 10 millones"— obligaría al Gobierno y al Parlamento a restringir la entrada de nuevos residentes, incluidos solicitantes de asilo y familiares de extranjeros que ya viven en el país, en caso de que la población permanente (que abarca a los ciudadanos suizos y a los extranjeros con permiso de residencia de al menos un año) supere los 9,5 millones de personas. Actualmente, esa cifra está en torno a los 9,1 millones.
El plan contempla también que en caso de que la población alcanzase los 10 millones, se activarían nuevas restricciones y, si la cifra no comenzara a descender en los dos años siguientes, el Gobierno estaría obligado a abandonar el acuerdo de libre circulación con la Unión Europea, su principal mercado de exportación. Además, una vez superado ese umbral, el plan contempla que a las personas admitidas provisionalmente ya no se les conceda un permiso de residencia o de establecimiento, la ciudadanía suiza ni ningún otro derecho de residencia.
Por el momento, ambas cámaras del Parlamento y el resto del Gobierno federal (formado por un total de cuatro partidos)han recomendado rechazar la votación, de acuerdo con los medios de comunicación locales. Algunas encuestas recientes, como la del grupo de investigación LeeWas, sostienen que cerca del 48% de los encuestados defienden la medida. No obstante, propuestas similares anteriores, como la de 2016 para deportar automáticamente a los inmigrantes culpables de delitos menores o la de 2020 para poner fin a la libre circulación con la UE, no cosecharon buenos resultados.
Según recoge The Guardian, entre los detractores figuran también importantes multinacionales, como Nestlé o Roche, que sostienen que la propuesta pondría en peligro los acuerdos bilaterales con la UE, incluido el alcanzado el año pasado para mejorar el acceso al mercado único.
En la última década, la población suiza ha crecido a un ritmo cinco veces superior al de los países vecinos de la UE y el país cuenta con una de las mayores proporciones de residentes extranjeros de Europa. El atractivo de su economía robusta, con salarios elevados y estabilidad institucional, ha atraído tanto a trabajadores cualificados como a perfiles menos especializados. Hoy por hoy, el 27% de los residentes no tiene la nacionalidad suiza.
El SVP, que es el partido más votado desde hace décadas, sostiene que la "explosión demográfica" está disparando los alquileres, y sobrecargando las infraestructuras y los servicios públicos. "Miremos donde miremos, vemos los efectos negativos de la inmigración descontrolada en nuestro país. Las escuelas están abarrotadas. Las horas de atascos y los trenes llenos son habituales. Los alquileres y la vivienda son cada vez más caros", defiende en su página web.