Keir Starmer en Downing Street este miércoles. Reuters
Starmer gana tiempo para apagar la crisis del 'caso Epstein': se niega a dimitir pese a las críticas internas del laborismo
El primer ministro británico declara ante su grupo parlamentario que no permitirá "que nada nos distraiga de nuestra misión de cambiar Gran Bretaña".
La prensa inglesa recoge rumores de nuevas dimisiones en su gabinete.
Más información: Keir Starmer, cada vez más cercado por el 'caso Epstein': segunda dimisión de un alto cargo de su gabinete.
El premier británico Keir Starmer se reunió este lunes con la cúpula de su partido tratando de aplacar los ánimos y recabar su apoyo incondicional, después de las declaraciones del líder laborista escocés Anas Sarwar pidiendo su dimisión.
"No estoy preparado para renunciar a mi mandato y a mi responsabilidad con el país", anunció a puerta cerrada ante su grupo parlamentario. "No permitiré que nada nos distraiga de nuestra misión de cambiar Gran Bretaña", añadió.
Algunos asistentes al encuentro declararon que Starmer reconoció sus errores y prometió restablecer las relaciones con los parlamentarios críticos con su gestión. También compartió las líneas de acción contra el partido de Nigel Farage, Reformar Reino Unido. Los testigos aseguran que el líder laborista presentará batalla.
No obstante, el primer ministro escuchó las críticas de algunos de sus correligionarios que dudaban de su capacidad para darle la vuelta a la situación: los laboristas van por detrás de Farage en las encuestas y la subida del coste de la vida sigue siendo uno de los temas de mayor preocupación para los británicos, sólo por detrás de la inmigración.
El foco seguirá puesto sobre el N.º 10 de Downing Street en las próximas horas: el diario The Guardian publicó en exclusiva este martes que Chris Wormald, secretario del gabinete, "estaría negociando su salida". De ser así, sería la tercera dimisión en el círculo próximo a Starmer en menos de una semana.
La crisis se desató con la dimisión de su jefe de gabinete, Morgan McSweeney, tras conocerse que había recomendado al primer ministro el nombramiento del embajador Peter Mandelson, destituido por su relación con el 'caso Epstein'
Fuentes del Gobierno británico han declarado que Wormald "tiene los días contados" y que el premier está decidido a reafirmar su autoridad sobre su grupo parlamentario, tras las turbulencias de los últimos días.
Wormald fue nombrado secretario del gabinete en diciembre de 2024 en medio de la polémica. Personas cercanas al primer ministro calificaron la decisión como "desastrosa".
¿Puede caer el Gobierno?
El encuentro del lunes con sus parlamentarios sirvió para dejar clara su intención de seguir en la lucha. Tal y como está la situación en este momento, la renuncia está fuera de cuestión. No obstante, las reglas del partido laborista contemplan su sustitución.
El procedimiento no es sencillo: cualquier candidato que quisiera desafiar el liderazgo de Starmer debería asegurar el apoyo de, como mínimo, 81 diputados, el 20% de los 404 escaños ocupados por los laboristas. También habría de asegurarse un cierto respaldo de las organizaciones de base.
Los aspirantes cualificados con los apoyos necesarios serían sometidos a un proceso de votación interna. En caso de que se presentara un único candidato, no habría votación y éste sería elegido automáticamente como nuevo líder del partido.
La lista de posibles sucesores de Starmer es larga, aunque los laboristas no han reemplazado a ninguno de sus primeros ministros en los más de 125 años de historia del partido. No es el caso del partido conservador, que ha cambiado de premier cinco veces en los últimos diez años.