El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, no apoya un veto total a la entrada de ciudadanos rusos en la UE

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, no apoya un veto total a la entrada de ciudadanos rusos en la UE UE

Europa

La división entre los países de la UE frena un veto total a los turistas rusos

Los ministros de Defensa de los 27 preparan una misión para entrenar al ejército de Ucrania fuera del país.

30 agosto, 2022 03:01

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¿Debe permitirse que los ciudadanos rusos de a pie hagan turismo por las capitales europeas mientras su Gobierno bombardea Ucrania? Este es el complejo dilema al que deben responder los ministros de Exteriores de la UE en su primera reunión del curso político que empieza este martes en Praga. Mientras que Polonia y los bálticos reclaman un veto total a los turistas rusos, Alemania o España se oponen a esta medida al considerarla contraproducente.

El debate lo ha desencadenado el propio presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, que sostiene que un cierre total de fronteras contra los rusos sería (junto con el embargo energético) la sanción más eficaz contra el Kremlin y una receta eficaz para poner fin a la guerra, que cuenta con el apoyo de la población civil.

"Esta es la única forma de influir en Putin. Porque esta persona no tiene otro miedo que el miedo por su vida. Y su vida depende de si está amenazado por su población interna o no. Por lo tanto, cuando su población ejerza presión sobre sus decisiones, entonces habrá resultados. Y la guerra terminará", argumentaba Zelensky en una entrevista en agosto al diario Washington Post.

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La UE puso fin a todas las conexiones aéreas con Rusia desde el mismo día del estallido de la guerra en febrero. Desde entonces, la mayoría de visitantes rusos entran por tierra a través de los países fronterizos, como Finlandia o los bálticos. Aunque éstos ya están restringiendo los visados, los rusos pueden usar los expedidos por cualquier Estado miembro, que les permiten moverse por todo el territorio Schengen.

Son precisamente Finlandia, Polonia y los bálticos los que reclaman de forma más enérgica el cierre de fronteras frente a los rusos. "No es correcto que, al mismo tiempo que Rusia está librando una guerra de agresión brutal en Europa, los rusos puedan vivir una vida normal, viajar por Europa, ser turistas. No está bien", ha declarado la primera ministra Finlandesa, Sanna Marin.

La primera ministra finlandesa, Sanna Marin, reclama un veto a los turistas rusos

La primera ministra finlandesa, Sanna Marin, reclama un veto a los turistas rusos Reuters

"Tendría un efecto en el Kremlin. Sólo el 30% de los ciudadanos rusos tiene pasaporte extrajero. La mayoría de ellos son residentes de San Petersburgo y Moscú, las élites rusas. Si no estan satisfechos con los actos del Kremlin, si los sienten en su propia piel, también presionarán al Kremlin para que termine esta guerra", sostiene la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas. Kallas defiende excepciones por motivos humanitarios o para disidentes o demandantes de asilo.

De hecho, el régimen de Putin ha reaccionado con particular furia ante este debate, acusando a la UE de "rusofobia". "La irracionalidad de esta forma de pensar está fuera de escala. Esto sólo pudede verse de manera extremadamente negativa. Cualquier intento de aislar a Rusia o a los rusos es un proceso que no tiene perspectivas", ha señalado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. 

Sin embargo, el cierre de fronteras para los rusos ha chocado con la oposición total de Alemania. "Hay mucha gente huyendo de Rusia porque están en desacuerdo con el régimen ruso (...) Las decisiones que tomemos no deben complicar la salida del país para los que escapan de la dictadura en Rusia", alega el canciller Olaf Scholz.

El Gobierno de Pedro Sánchez también tiene dudas sobre la eficacia de esta medida. España apoya cualquier iniciativa que ayude a socavar el esfuerzo bélico de Rusia y a que la paz regrese a Ucrania, pero considera que los ciudadanos rusos deben tener acceso a información libre y veraz y estar expuestos a la realidad, ha dicho el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

Josep Borrell conversa con José Manuel Albares durante una reunión de ministros de Exteriores de la UE

Josep Borrell conversa con José Manuel Albares durante una reunión de ministros de Exteriores de la UE Unión Europea

"No creo que cortar las relaciones con la población civil rusa ayude y no creo que esta idea reúna la unanimidad requerida", ha dicho el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, en una entrevista a la televisión austriaca.

La solución de compromiso que maneja Bruselas consiste en suspender el acuerdo de facilitación de visados que la UE tiene con Rusia. Un paso que complicaría y encarecería (de 35 a 80 euros) el acceso a estos documentos, pero que no frenaría la entrada de turistas rusos a Europa.

En la reunión informal que empieza este martes en Praga, los ministros de Exteriores y Defensa de la UE tienen previsto aprobar la creación de una misión militar de entrenamiento al Ejército de Ucrania, que se llevaría a cabo en los países vecinos.

Esta misión militar fue propuesta por Polonia y los bálticos antes del estallido de la guerra, pero en aquel momento Alemania se opuso por miedo a provocar a Rusia. "Tenemos 17 misiones desplegadas por el mundo. Parece razonable que una guerra, que está durando y que parece que va a durar, requiera un esfuerzo no solo de suministro material, sino también de entrenamiento y de ayuda a la organización del ejército", ha indicado Borrell.

"No será en Ucrania. Será en países vecinos que ya tienen misiones de entrenamiento. Hay muchos soldados ucranianos que están siendo entrenados en Polonia, República Checa, Reino Unido, Francia. Cuando proporcionamos armas, estas son bastante sofisticadas y hay que usarlas. Y para poder ser utilizados, requieren un entrenamiento bastante importante", apunta el jefe de la diplomacia de la UE.