Príncipe Andrés, Virginia Giuffre y Ghislaine Maxwell

Príncipe Andrés, Virginia Giuffre y Ghislaine Maxwell .

EEUU

El 'caso Epstein' revive para las elecciones legislativas de EEUU: la familia de Giuffre, víctima y denunciante, entra en campaña

La familia de la mujer que también denunció al príncipe Andrés también ataca a los republicanos que encubrieron la publicación de los archivos.

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Denver
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La familia de Virginia Giuffre entra en la campaña de las legislativas de EE.UU. con un anuncio contra el congresista republicano Jeff Crank por negarse a reunirse con ellos.

Los demócratas acusan a Crank de haber bloqueado inicialmente las iniciativas legislativas para hacer públicos los archivos secretos de la red de explotación de Jeffrey Epstein.

El caso Epstein se ha convertido en un argumento recurrente en al menos 35 contiendas al Congreso para proyectar la idea de corrupción y protección entre las élites.

El ataque electoral ha logrado poner en duda el tradicional bastión republicano de Colorado Springs a pocas semanas de la cita con las urnas.

Jeffrey Epstein lleva siete años muerto. Virginia Giuffre, una de las mujeres que consiguió poner nombre y rostro a sus abusos, uno y medio. Pero los dos han acabado entrando en la campaña de las elecciones legislativas de Estados Unidos. Y no precisamente como un asunto del pasado.

El hermano y la cuñada de Giuffre protagonizan un anuncio contra Jeff Crank, congresista republicano de Colorado Springs. "Se negó a reunirse con nosotros", reprocha la familia. Le acusan de haber ayudado a bloquear los primeros intentos para obligar al Gobierno a publicar los archivos de Epstein. Y de haberlo hecho para proteger a Donald Trump.

Giuffre no era una víctima más. Fue una de las principales denunciantes de la red de explotación sexual del financiero. También fue la mujer que acusó al entonces príncipe Andrés de haber abusado sexualmente de ella cuando tenía 17 años. Él siempre lo negó. El caso terminó en un acuerdo extrajudicial.

Su familia intenta ahora convertir la batalla que ella libró durante años en un problema electoral para los republicanos. Epstein ha empezado a aparecer en campaña casi tanto como la inflación, la inmigración o el precio de la vivienda. Al menos 35 elecciones al Congreso han tenido ya anuncios relacionados con él.

En unas, los demócratas intentan recuperar votos republicanos contra la publicación de los archivos. En otras ni siquiera necesitan entrar en tantos detalles. Basta el apellido Epstein para lanzar una misma idea: que existe una élite rica y poderosa que se protege a sí misma.

A menos de un mes de las elecciones del 3 de noviembre, el caso que durante años atormentó a Washington ha encontrado una segunda vida. Esta vez, en las urnas.

El voto que persigue a Crank

La acusación contra Crank tiene su origen en el verano de 2025, cuando el Congreso empezó a pelearse por los archivos de Epstein. En julio, los demócratas intentaron aprovechar aquella votación para introducir una propuesta de Ro Khanna, congresista demócrata y uno de los principales impulsores de la apertura de los archivos.

Su texto obligaba al Departamento de Justicia a recopilar los documentos relacionados con Epstein y hacerlos públicos en un plazo de 30 días. Los republicanos lo impidieron por un solo voto: 211 frente a 210. Crank votó con ellos.

Eso es lo que ahora utilizan los demócratas para acusarle de haber bloqueado la publicación. Su defensa es que aquel voto no preguntaba directamente si quería hacer públicos los archivos. Técnicamente es cierto. Pero también lo es que su voto ayudó a impedir que la propuesta de Khanna pudiera avanzar.

Jeff Crank

Jeff Crank Retrato oficial.

Hubo un segundo intento. Khanna y el republicano Thomas Massie trataron de reunir 218 firmas para obligar a la Cámara a celebrar una votación, incluso contra la voluntad de los líderes republicanos. Crank tampoco firmó.

Fue entonces cuando Sky y Amanda Roberts entraron en escena. Además de ser familia de Giuffre, viven en el distrito de Crank. Le pidieron una reunión para reclamarle que apoyara la publicación. No consiguieron sentarse con él. Terminaron protestando frente a su oficina de Colorado Springs. Al final, sí fueron recibidos por personal de su oficina.

Meses después todo cambió. Trump, que se había resistido a la iniciativa, dio marcha atrás y pidió a los republicanos que la respaldaran. La ley para publicar los archivos salió adelante por 427 votos contra uno. Esta vez Crank votó a favor. Ahí está precisamente la munición electoral.

Los demócratas sostienen que Crank apoyó la transparencia cuando hacerlo ya no tenía coste político. Él responde que, cuando el Congreso votó directamente si los archivos debían publicarse, votó que sí. Su campaña acusa además a Jessica Killin, su rival demócrata, de utilizar a una familia que está intentando superar el duelo.

Virginia Roberts Giuffre, denunciante del 'caso Epstein'

Virginia Roberts Giuffre, denunciante del 'caso Epstein' . GTRES

De los archivos a la 'clase Epstein'

Colorado condensa una estrategia que los demócratas llevan meses ensayando. Epstein ya no aparece solo como un escándalo sexual ni como una pelea sobre documentos secretos. Su apellido se ha convertido en una abreviatura política. Habla de corrupción, privilegio y poder sin consecuencias.

En Ohio, el demócrata Sherrod Brown gastó cerca de 1,5 millones de dólares en anuncios contra el senador republicano Jon Husted. Las piezas vinculaban a Husted con Leslie Wexner, antiguo cliente de Epstein y uno de los hombres más ricos del estado.

Husted respondió con la misma moneda. Lanzó otro anuncio sobre donantes de Brown mencionados en los archivos.

En Maine, grupos demócratas han acusado a la senadora Susan Collins de votar con Trump para "encubrir" los documentos. En Iowa, Ashley Hinson también ha sido atacada por sus votos iniciales y por aportaciones de personas cuyos nombres aparecen en los expedientes.

La senadora Susan Collins.

La senadora Susan Collins. REUTERS/Kylie Cooper

La estrategia tiene riesgos. Algunos anuncios estiran los hechos más de la cuenta: omiten contexto o convierten una simple aparición en los archivos en una insinuación de culpabilidad. Y no es lo mismo. Estar mencionado entre millones de documentos no significa haber cometido un delito ni haber participado en los abusos de Epstein.

Pero ahí está precisamente la fuerza política del caso. Epstein activa una idea mucho más sencilla. Que los ricos y poderosos se protegen entre ellos. Khanna sostiene que esa sensación de un sistema amañado explica por qué el asunto ha sobrevivido tantos meses.

Y hay otra incomodidad para los republicanos. Parte de la indignación nació dentro de su propio electorado. Muchos votantes de la derecha se enfadaron con la resistencia inicial de la Administración Trump a divulgar los documentos. Los demócratas intentan ahora volver esa desconfianza contra el partido del presidente.

Grietas en el bastión republicano

El anuncio tampoco ha aterrizado por casualidad en Colorado Springs. El quinto distrito de Colorado no ha elegido nunca a un demócrata desde su creación en 1972. Crank ganó allí en 2024 con el 54,7% de los votos.

Pero el bastión empieza a mostrar grietas. Una de las principales publicaciones de análisis electoral de Estados Unidos, Cook Political Report, considera ahora competitiva la carrera y los demócratas han decidido invertir dinero en un escaño que hasta hace poco parecía fuera de su alcance.

Su candidata, Jessica Killin, veterana del Ejército, ha convertido la negativa de Crank a reunirse con la familia de Giuffre en una de sus principales armas de campaña. La incógnita es si Epstein servirá para algo más que incomodar a los republicanos. El 3 de noviembre se sabrá si también puede movilizar a los votantes de uno y otro lado.