Donald Trump y Vladímir Putin en su encuentro en Alaska.

Donald Trump y Vladímir Putin en su encuentro en Alaska. Reuters Reuters

EEUU

Trump anuncia un acuerdo con Putin para que Rusia inyecte "de inmediato" más de 300.000 toneladas de diésel al mercado

"La cooperación entre Rusia y EEUU en materia de diésel y energía beneficiará al mundo", celebra Kirill Dimitriev, enviado especial de Putin.

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Álvaro Escalonilla
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Donald Trump anuncia un acuerdo con Vladímir Putin para inyectar de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel ruso al mercado.

Moscú suministrará además 500.000 toneladas adicionales en noviembre y un millón de toneladas inmediatamente después para rebajar los precios.

El Kremlin y el fondo soberano de inversión ruso confirmaron su disposición a suministrar petróleo y derivados a los mercados global y estadounidense.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski criticó el acuerdo al considerar que permitir a Rusia vender productos petrolíferos financia y prolonga la guerra.

Donald Trump aseguró este viernes vía Truth Social que había alcanzado un acuerdo con Vladímir Putin para que Rusia inyectara "de inmediato" más de 300.000 toneladas de combustible diésel en el mercado estadounidense y mundial, con el fin de frenar la escalada de los precios del combustible en la antesala de unas midterms en las que los republicanos arrastran los pies.

Según la versión del mandatario estadounidense, Moscú entregará 500.000 toneladas adicionales de diésel durante el mes de noviembre y otras 1.000.000 inmediatamente después. "Además, en función del estado de sus refinerías de diésel, Rusia entregará a continuación, en un breve periodo de tiempo, 3.000.000 de toneladas de combustible diésel", celebró.

"Entre nuestro CONTROL TOTAL del estrecho de Ormuz y este gran anuncio sobre la energía rusa, los precios del diésel para los estadounidenses y, de hecho, para todo el mundo, VAN A BAJAR EN CIFRAS RÉCORD Y RÁPIDAMENTE", escribió (sic) Trump, que acababa de mantener una conversación telefónica "altamente satisfactoria" con Putin.

"Precios más bajos para los estadounidenses, especialmente para nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros, es mi máxima prioridad. Este es un anuncio muy grande e importante. Además, debe entenderse que Irán no tendrá un arma nuclear", sentenció el líder republicano, necesitado de grandes anuncios antes de las elecciones de mitad de mandato.

El propio Trump ya había dejado caer el pasado miércoles la opción de conversar por teléfono con Putin, si bien encuadró ese movimiento en el intercambio de información sobre el presunto brote de peste neumónica en el laboratorio de Siberia que se cobró la vida de una investigadora y obligó a poner en cuarentena a cerca de 200 personas en la región de Irkutsk.

El primer funcionario ruso en pronunciarse sobre el acuerdo fue Kirill Dmitriev, el director ejecutivo del fondo soberano de inversión. "La cooperación entre Rusia y Estados Unidos en materia de diésel y energía beneficiará al mundo", presumió en la red social X.

El Kremlin confirmó después a través de un comunicado que "al debatir el estado de las cosas en la energía mundial" durante el diálogo con Trump, "la parte rusa confirmó su disposición a suministrar petróleo y derivados del petróleo a los mercados estadounidense y mundial".

"Estoy seguro de que esto repercutirá positivamente en toda la economía global", celebró el propio Putin, que sin embargo evitó confirmar las cifras adelantadas por Trump.

El acuerdo no sentó bien en Kiev. "Los regalos a Putin no traerán la paz ni beneficio alguno al mundo civilizado. Rusia 'pagará' el diésel con más terror y perfidia", escribió Volodímir Zelenski en la red social X.

"Permitir que Rusia venda productos petrolíferos es una inversión en una guerra que debe terminar, no prolongarse", argumentó acto seguido el presidente ucraniano. "Lo que se necesita es una desescalada real con Rusia sobre una base recíproca".

Zelenski había dejado claro que Ucrania estaba dispuesta "a dar pasos de desescalada simétricos" y que sus ataques contra las refinerías rusas y otras instalaciones petroleras no eran sino "una respuesta a la campaña de terror que Rusia lleva años ejerciendo contra el sector energético ucraniano".

"Ucrania no prenderá fuego a las refinerías rusas si Rusia no destruye nuestra infraestructura energética. Este es el tipo de acuerdo que proponemos a América y creemos que Estados Unidos tiene poder suficiente para lograr ese compromiso", sentenció.