Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, y el castigo al funcionario a manos de la ronda campesina.

Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, y el castigo al funcionario a manos de la ronda campesina.

América

Un funcionario rural de Perú es azotado en público como castigo por participar en un acto de campaña de Keiko Fujimori

El hombre, que ejerce como subprefecto, fue castigado por una ronda campesina con latigazos tras vulnerar la neutralidad política del cargo.

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Las claves

Un subprefecto de la localidad de Macarí, en Puno, Perú, fue azotado en público por rondas campesinas tras participar en un acto de campaña de Keiko Fujimori.

El funcionario, Freddy Condori, fue castigado por vulnerar la neutralidad política exigida a su cargo, al aparecer junto a la candidata presidencial.

El prefecto regional reconoció que Condori no debió involucrarse políticamente, pero criticó a las rondas por excederse en su castigo.

El caso evidencia la tensión entre la justicia comunitaria y el respeto a las normas del Estado de Derecho en zonas rurales de Perú.

Un funcionario público en una comunidad rural del sur de Perú ha sido azotado en público como castigo por sus propios vecinos en un episodio que refleja la tensión política y el peso de la justicia comunitaria en las comunidades populares.

El trabajador público peruano fue obligado a tumbarse boca abajo y a recibir latigazos a manos de miembros de una ronda campesina en la localidad de Macarí, en la región de Puno. Le reprochaban haber participado en un acto de campaña electoral de la candidata presidencial Keiko Fujimori.

El funcionario, identificado como Freddy Condori, ejerce como subprefecto, una figura común en Perú cuya función es la de operar como autoridad política de confianza. Es dependiente del Ministerio del Interior y representa al Presidente de la República en la zona.

Perú es un país acostumbrado al caos institucional y que vive una profunda crisis política. En las fotografías que se tomó Fujimori en su visita a Macari, se la ve acompañada del funcionario Condori.

Esto motivó que las rondas campesinas, personas civiles que ejercen tareas de vigilancia para mantener el orden en comunidades rurales, decidieran ajusticiarle por incumplir sus funciones.

La figura del subprefecto, a pesar de estar vinculado al ejecutivo, debe mantener una postura de neutralidad frente al poder político, independientemente del ejecutivo que gobierne.

Además de mantener una posición institucional neutral en el país, entre sus funciones también debe coordinar acciones del Ejecutivo en el ámbito local.

Los ronderos justificaron el castigo contra Condori en que el subprefecto vulneró la obligación de no tomar partido que le exige el cargo de autoridad en el municipio.

Por su parte, el prefecto de la región de Puno, Adolfo Pizarro, admitió en declaraciones realizadas a medios de la región que el subprefecto de Macarí no debía haber intervenido en esa actividad, por lo que su caso será evaluado para ser eventualmente sancionado de manera administrativa.

En cualquier caso, acusó a las rondas campesinas de haberse sobrepasado en su actuación contra Condori, independientemente de que hubiera violado la neutralidad política.

"Nosotros respetamos bastante a otras instituciones y organizaciones sociales sobre su trabajo. Sin embargo, tengo entendido que las rondas trabajan bajo una ley que les da la autonomía de apoyar a las autoridades a la hora de impartir justicia", explicó Pizarro.

Este caso, vuelve a poner en entredicho el delicado equilibrio entre las formas de justicia tradicional empleadas en el país y las normas básicas que se deben respetar en un Estado de Derecho.

Territorio hostil

Este lugar situado en la frontera con Bolivia es uno de los territorios más hostiles para las fuerzas conservadoras de Perú.

En 2021, Fujimori centró en Puno sus denuncias sin pruebas sólidas de "fraude" en las últimas elecciones, donde perdió contra el expresidente izquierdista Pedro Castillo (2021-2022) por algo más de 40 mil votos.

La entonces candidata del partido Fuerza Popular, denunció un fraude masivo al haber mesas electorales supuestamente integradas por familiares al tener los tres miembros el apellido Catacora, un apellido muy común en esta zona del país andino.

La hija del fallecido presidente de la República Alberto Fujimori, se ha presentado hasta en tres ocasiones para presidir el país, perdiendo en todas las ocasiones en la segunda vuelta. Nunca ha reconocido la derrota electoral, no obstante, y siempre ha sembrado dudas sobre la legitimidad de los comicios.