El líder de AfD en Sajonia, Ulrich Siegmund, cuando llegaba a votar.
Los ultras alemanes de AFD logran su primera gran victoria: gobernarán Sajonia-Anhalt gracias a la extrema izquierda
La llave queda en manos de la extrema izquierda de Sahra Wagenknecht que podría facilitar con su abstención el gobierno de AfD en solitario al compartir puntos ideológicos como la antiinmigración.
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Alternativa para Alemania (AfD) con Ulrich Siegmund al frente en el estado oriental de Sajonia-Anhalt, logra una victoria aplastante sobre el resto de partidos consiguiendo un 46,2% de los votos en las elecciones. Un recuento que ha desatado un auténtico terremoto político en el país al lograr duplicar su resultado de hace cinco años cuando obtuvo el 20,8% de los votos.
Esto abre una nueva puerta porque se abren las negociaciones para lograr esa mayoría holgada y uno de los partidos que podrían facilitarla irónicamente, es el partido de extrema izquierda, Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW).
Un partido que es una escisión de la izquierda radical tradicional, Die Linke, un partido similar a Podemos que se creó en Alemania en 2024 por la política Sahra Wagenknecht.
Si esta formación se abstiene facilitaría un gobierno en solitario de la AfD.
De hecho, la candidata del partido, Claudia Wittig, ha explicado que su partido quiere "decidir en función de los contenidos" y llevar adelante proyectos que sean buenos para el estado federado, "también con AfD o con otros partidos".
Pero no ha querido comprometerse ante la pregunta de si el BSW votaría a Siegmund, como primer ministro.
Algo que podría producirse porque BSW ha conseguido pasar la barrera del 5% que es la que el sistema político alemán exige para poder tener representación dentro del parlamento.
Una coyuntura llamativa, y es que, estos dos partidos que a priori parecerían antagónicos, podrían llegar a apoyarse al compartir políticas antieuropeístas o antinmigración. Además, ambas formaciones defienden el proteccionismo económico y mantienen una política exterior prorrusa siendo muy críticos con la OTAN.
Así, los dos partidos con discursos populistas que podrían parecer antagónicos comparten posiciones ideológicas en ciertos temas trascendentales y con los que el resto de partidos tradicionales marcan distancia y mantienen el cordón sanitario.
De hecho, desde el partido de Merz han asegurado que no van a ir en coalición ni van a facilitar el gobierno de AfD en Sajonia.
Y, es que, aunque la ultraderecha ha conseguido rozar la mayoría absoluta en Sajonia esto tiene eco en el resto del país, también a nivel de política nacional porque evidencia la debilidad de la coalición de Merz (CDU) con el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).
Así, esta victoria supone un cambio de paradigma político dentro de Alemania que agita las fichas del tablero del Bundestag.
Y, es que, desde la Segunda Guerra Mundial un partido de extrema derecha no habívaa logrado rozar la mayoría absoluta en ninguna región, ni estar al frente de un gobierno.
Por eso, estos resultados evidencian una ruptura de ese cordón sanitario que los medios tradicionales habían intentado realizar para que no se diese este escenario con la AfD gobernando en ningún territorio.
Ahora una de las principales preocupaciones es que este partido prorruso y xenófobo logre afianzarse en el resto del país donde tiene una intención de voto del 28% según las últimas encuestas.
Batacazo de la CDU
La CDU, el partido que gobierna en coalición en Alemania, ha sufrido el peor resultado de su historia en Sajonia-Anhalt obteniendo el 18% de los votos. El desplome ha sido del 19,1% con respecto a las anteriores elecciones en esta misma región.
Por eso, ni aunque se juntasen todos los partidos dejando aislada a la AfD lograrían poder imponerse y mantener ese cordón sanitario a la extrema derecha.
Los Verdes quedan con el 9%, el Partido Socialdemócrata (SPD) con el 8% de los votos. Pero, los partidos pequeños, como los liberales del FDP, que formaban parte del gobierno de coalición que lideraba Schulze junto al Partido Socialdemócrata (SPD), no han superado la barrera del 5 %.
Victoria histórica con eco en Europa
La opción preferida por los ciudadanos ha sido Ulrich Siegmund, un hombre de 35 años que ha sabido captar la sensibilidad de los ciudadanos de la región mostrando un perfil carismático.
De hecho, ha señalado que tenderá "la mano a cualquier partido dispuesto a trabajar" con ellos. Un guante que la CDU no ha querido recoger, ya que han señalado que son "extremistas de extrema derecha" y se niegan a aceptar "esa colaboración".
Para Seigmund la "inmigración y la seguridad interna no son negociables" a la hora de formar un gobierno en esta región al Este de Alemania.
En el caso de Nina Warken, la secretaria de CDU ha remarcado que "estas elecciones representan un punto de inflexión para nuestro país".
Sin embargo, esta victoria no ha conseguido sortear las barreras que impone el propio sistema electoral alemán que está diseñado para que se tengan que dar gobiernos en coalición e impedir que un solo partido pueda gobernar en solitario, aunque ha estado cerca de conseguir este hito.
Aunque la secretaria de la AfD, Alice Widel, ha celebrado este "histórico" resultado y ha remarcado que los ciudadanos han dado "un claro mandato para gobernar" en la primera región que lo haría esta formación y también sería la primera vez que ocurre que una fuerza de extrema derecha logra alcanzar el poder desde 1945.
Sin duda este cambio de paradigma en Alemania ha tenido un eco en el resto de formaciones de ultraderecha del resto de Europa.
Poco a poco, las reacciones de los líderes de las diferentes formaciones europeas han ido produciéndose.
El líder de extrema derecha portuguesa, André Ventura, felicita a AfD por su victoria en Sajonia-Anhalt y celebra que "los alemanes estén tomando conciencia de la inmigración ilegal y descontrolada, la corrupción y la supresión de la libertad e identidad".
En esa línea, los ultranacionalistas austríacos FPÖ han asegurado que "ha llegado al hora de los patriotas y del cambio de sistema". Así lo ha manifestado el líder, Herbert Kickl, quien considera que es este triunfo es un "golpe de autoridad democrático" que "se siente más allá de Alemania".