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Monument Women, las manos tras la restauración de la Puerta de Alcalá y del Oratorio de la Villa de Madrid

En los rincones más emblemáticos de la capital, no sólo se esconde la historia, sino la visión de un equipo cuya labor es trascendental.

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Algunos de los rincones más desconocidos y exclusivos de Madrid se despliegan ante la vista de los presentes. No se trata de vías principales de la ciudad donde habitan las firmas de lujo, sino de un concepto diferente de este término.

El legado artístico e histórico de la capital tiene un valor incalculable y hay un grupo de mujeres que se encarga de velar por él.

Son las guardianas del Patrimonio Cultural. Su última misión ha sido la de salvaguardar el estado de un monumento tan emblemático como la Puerta de Alcalá y de un espacio tan oculto como el Oratorio de la Villa, ubicado en la plaza homónima, entre otros proyectos ya pasados y la lista de los venideros del Ayuntamiento de Madrid.

Ante las cámaras y las grabadoras —y en los lugares que durante meses han sido casi una segunda casa para ellas—, Marta Rivera de la Cruz, delegada del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte; Elena Hernando, directora de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano; María Domingo, subdirectora de Patrimonio Cultural.

También, Blanca Mora, jefa del servicio de Restauración y Patrimonio Histórico; Victoria Sandstede, jefa del servicio de Conservación Preventiva; Cristina Moreno, consejera técnica de la Subdirección de Patrimonio Cultural; y Gema Sanz, jefa de la Unidad de Intervención en Monumentos.

De las palabras de todas se desprende un máximo respeto hacia su labor y a lo que la misma supone para la colectividad —sinónimo de la población local y mundial—.

"Tocar estos bienes culturales es tocar el pasado", comenta María Domingo, algo que apostilla Blanca Mora con una declaración de peso: "¡Ojo! Es que en nuestro trabajo tenemos en las manos un trozo de historia".

Y es que el paso de los años a veces puede llegar a moldear las raíces, o a hacer que se pierdan u olviden. Por eso, desde Patrimonio Cultural, además de las funciones técnicas, insisten sobremanera en la palabra cuidado, porque lo que protegen habla de la ciudad, del tipo de país que se quiere ser y de quienes lo habitan.

Monument Women, las manos tras la restauración de la Puerta de Alcalá y del Oratorio de la Villa de Madrid

"Es un mensaje muy potente y me gustaría recordar con mucha pena que no hace tanto tiempo —hablo de los años 50 y 60 del siglo XX— se destruyó buena parte del patrimonio palaciego de Madrid, ya que no había sensibilidad hacia las labores de conservación", comenta Marta Rivera de la Cruz, quien añade que el concepto de urbanismo es algo relativamente moderno.

En esos cuidados entra también la apreciación que se hace desde la mirada femenina de este equipo. "Es cierto que el trabajo restaurativo es una labor donde creo que es importante que estén los ojos de la mujer. No son los que construyeron, son los que observan, los que ven el resultado. Y no sucede a lo largo del durante, sino en el momento de después", expresa la delegada.

En la presencia de este mensaje también tiene mucho peso la labor comunicativa y divulgativa, tal y como aclara Elena Hernando:

"Creo que cuando explicas el proceso de restauración, cuando has finalizado, cuando estás en curso y convocas a periodistas, lo están explicando mujeres. Por tanto, también hay una percepción femenina, por lo que llega a los ciudadanos de esa forma. El relato está cambiando en ese sentido".

No obstante, hay un mensaje lógico que flota en el ambiente y que define el enfoque de lo que se hace tras los muros y encima de andamios con una dedicación absoluta. La restauración entiende de técnica y de equipos multidisciplinares. Es decir, de buen hacer y de abordamientos poliédricos.

El equipo de trabajo delante de una de sus obras: la restauración de la Puerta de Alcalá.

El equipo de trabajo delante de una de sus obras: la restauración de la Puerta de Alcalá. Esteban Palazuelos

"Aquí trabajan hombres y mujeres de diferentes capacitaciones y formaciones. Se hace todo al unísono en la constitución de un discurso que, efectivamente, ahora ya es plural y que acoge todas las miradas. Pero siempre bajo ese prisma de carácter científico", aclara María Domingo.

Estas narrativas no sólo hablan de lo que existe tras estas iniciativas, sino también de aquello a lo que se aspira. Las labores de restauración y cuidado entroncan de forma directa con lo que se quiere mostrar y trasladar al mundo. Son sinónimas de, en este caso, el Madrid y el país, que se quiere ser.

"La gente viene a ver la ciudad y sabe que está preciosa, pero las cosas no son gratuitas. Está así porque se mantiene un cuidado, una sensibilidad que se va desarrollando y unos proyectos que, cada vez más, tienen en cuenta la perspectiva de la protección del patrimonio que tenemos, cuya responsabilidad también tenemos que asumir, transmitir y conseguir que perdure para las siguientes generaciones", comenta Elena Hernando.

"Los ciudadanos nos demuestran cada día con las actividades de difusión que se promueven que están muy interesados en esta preservación. Se trata de una simbiosis y todo eso deriva en una percepción de Madrid como una ciudad que respeta, cuida y valora el legado cultural", añade.

Se mire por donde se mire, aquí la clave siempre se encuentra en el trabajo en equipo. La prueba de que en este contexto cada pieza ha ido encajando y funcionando de forma tan precisa como la maquinaria de un reloj no sólo se mide gracias a la admiración de aquellos que día tras día se plantan ante la Puerta de Alcalá, por ejemplo, a observar su majestuosidad.

También ha habido reconocimientos oficiales que han destacado el esfuerzo que hace que la historia siga viva en la capital de España.

En concreto, la restauración del emblemático monumento que se encuentra junto a una de las entradas del Parque del Retiro se ha llevado el Premio Europa Nostra, pero también el Premio Europeo del Público.

Estos dos galardones suponen un claro mensaje: el trabajo de estos equipos multidisciplinares que centran sus labores en la técnica, el cuidado y el máximo respeto hacia lo que está en sus manos es algo que traspasa fronteras y que es notable ante los ojos de los expertos. Pero también ante los de aquellos que, en su tiempo de ocio, deciden mirar más allá del clic tras una fotografía entre semáforos.

Tras cada análisis, diagnóstico, pincelada, limpieza o enmasillado se esconde un gran esfuerzo. Detrás de cada labor que emprende una restauradora se encuentra esa pausa tan necesaria y que hoy, en el día a día, se escapa debido a las prisas.

El equipo que ha llevado a cabo estas tareas, tanto en la Puerta de Alcalá como en el Oratorio de la Villa, ha disfrutado del privilegio de encontrarse cara a cara con la riqueza del Patrimonio Cultural que atraviesa Madrid.

Después de tantos meses dialogando con tales monumentos y espacios, el momento de devolverle al pueblo lo que siempre le perteneció puede ser sinónimo de alivio, orgullo o incluso nostalgia. Durante un tiempo, lo que normalmente admira el mundo se convierte casi en algo privado, íntimo. La historia se desnuda ante apenas unos ojos.

“Por un lado, estás deseando recuperar la ciudad, el monumento, ver cómo ha quedado, observar el antes y el después. Por otra parte, pierdes ese punto de vista privilegiado", comenta Victoria Sandstede, jefa del servicio de Conservación Preventiva.

Las puertas del Oratorio de la Villa se abrieron ante las cámaras de Magas.

Las puertas del Oratorio de la Villa se abrieron ante las cámaras de Magas. Esteban Palazuelos

"Por ejemplo, es muy diferente ver la Puerta de Alcalá desde arriba que desde la acera. La escala que tienen las esculturas en lo alto del andamio, haber pasado meses codo con codo con ellas, decidiendo qué hacer en cada momento... Cuando comenzamos a desmontar, el equipo al completo estaba invadido por la nostalgia", añade.

Al unísono, el cuerpo técnico dice que vive una especie de luto, que han tenido casi secuestrados estos lugares durante mucho tiempo. Y, como cualquier duelo, hay que pasar por cada una de sus fases. Por suerte, en la última reside algo de optimismo. "Al final, siempre hay alegría cuando devuelves el reo a la ciudad", apostilla Gema Sanz.

Asumiendo los retos de la restauración de la Puerta de Alcalá y el Oratorio de la Villa, dos lugares totalmente distintos entre sí, la pregunta que pulula en el ambiente es obvia. ¿Despiertan también emociones distintas cuando se observan, y se pulen, de cerca?

El debate está servido, aunque existe consenso de inicio: las labores siempre parten de un punto común que es seguir la misma metodología. De ahí la importancia de la técnica y de que haya un equipo multidisciplinar.

"Siempre afrontamos los distintos retos teniendo muy claros cuáles son los criterios de intervención y qué es lo que queremos conseguir. Pero es verdad que, a lo largo de la intervención, el conocimiento exhaustivo de la obra hace que te la apropies y te despierta unas emociones muy distintas en un caso y en otro", explica Victoria Sandstede.

En la sala, la cuestión se siente como preguntar si se quiere más a mamá o a papá.

Cuando se empieza a rasgar la parte sentimental de este trabajo, que es mucha, la conversación regresa a la historia. En las manos de las restauradoras convergen los tres tiempos: pasado, presente y futuro. Condicional, incluso.

Haber observado de cerca rincones tan evocadores de la idea de Madrid también supone encontrarse con lo que fue la ciudad. Saber qué han supuesto estos enclaves a lo largo de los siglos. "La Puerta de Alcalá no ha sido siempre así. De hecho, en su momento era parte de la cerca de la ciudad. Era lugar de parada y se utilizaba tal y como su nombre indica", destaca Blanca Mora.

"Cada vez que te enfrentas a una restauración, tienes que conocer el monumento a fondo; por eso hemos visto todo lo que ha sucedido alrededor de cada uno. Algo que nos llamó mucho la atención fue encontrar unas fotos de una procesión pasando por la Puerta de Alcalá. Es otra manera de vivirla. De broma, siempre decimos que para Carlos III fue una especie de muro de Facebook", cuenta Mora.

Y, sin embargo, ahí sigue. La Puerta de Alcalá, pero también el Oratorio de la Villa. Ambos, desde sus posiciones, midiendo el pulso de Madrid. A veces, marcándolo incluso. Y siempre, bajo la atenta mirada y cuidados de sus guardianas.

Los perfiles

Marta Rivera de la Cruz

Marta Rivera de la Cruz

Marta Rivera de la Cruz Esteban Palazuelos

Delegada del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte y miembro de la Comisión Permanente Ordinaria de Cultura, Turismo y Deporte.

Estudió Periodismo Ciencias de la Información y se especializó en Comunicación Política. Ha publicado diferentes novelas y cuentos y ha sido finalista del Premio Planeta.

Elena Hernando

Elena Hernando

Elena Hernando Esteban Palazuelos

Licenciada en Geografía e Historia y funcionaria de carrera del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado.

Actualmente es Directora General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid.

María Domingo

María Domingo

María Domingo Esteban Palazuelos

Licenciada en Historia, es funcionaria de carrera desde 2006 del Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos del Ministerio de Cultura.

Desde 2021 ejerce como Subdirectora General de Patrimonio Cultural en el Ayuntamiento de Madrid.

Blanca Mora

Blanca Mora

Blanca Mora Esteban Palazuelos

La arquitecta superior es jefa del Servicio de Restauración del Patrimonio Cultural en el Ayuntamiento de Madrid. Se ha especializado en el campo de la conservación y restauración del patrimonio arquitectónico.

Actualmente integra la Dirección Facultativa del proyecto de rehabilitación de la Real Casa de Campo. Es miembro de la Comisión Local de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Victoria Sandstede

Victoria Sandstede

Victoria Sandstede Esteban Palazuelos

Arquitecta Superior y Jefa del Servicio de Conservación Preventiva en el Ayuntamiento de Madrid.

Además, es vocal de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural del Consistorio.

Gema Sanz

Gema Sanz

Gema Sanz Esteban Palazuelos

La arquitecta técnica en Ejecución de Obras y arquitecta superior es la Jefa de la Unidad de Intervención en Monumentos en el Ayuntamiento de Madrid.

Igualmente, es vocal de la Ponencia preparatoria de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural del Consistorio.

Cristina Moreno

Cristina Moreno

Cristina Moreno Esteban Palazuelos

La arquitecta superior es Consejera Técnica de la Subdirección General de Patrimonio Cultural en el Ayuntamiento de Madrid.

Además, es miembro de la Comisión Local de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Integra junto a Blanca Mora la Dirección Facultativa del proyecto de rehabilitación de la Real Casa de Campo.