El 'atelier' ha demostrado que el sexo, reinterpretado, está de regreso.

El 'atelier' ha demostrado que el sexo, reinterpretado, está de regreso. Reuters

Moda

Saint Laurent reescribe la sensualidad femenina desde el empoderamiento bajo la batuta de Vaccarello

El creativo cumple su décimo aniversario en la firma cuando la misma celebra sus 60 años de historia. Una retrospectiva que no pierde de vista sus básicos.

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Anthony Vaccarello lleva 10 años siendo el director creativo de Saint Laurent y su alianza con la maison es tan fructífera como la de Daniel Roseberry para Schiaparelli. Su perfil es el ejemplo perfecto de cómo trasladar una visión externa a la firma sin que la esencia de esta se pierda por el camino.

Hace 60 años —cuando se fundó la casa— YSL era sensualidad, sofisticación y mimetización del armario femenino con el masculino. Noches eternas y días que se pierden más allá del atardecer. En los años 80 sucedía lo mismo.

Ahora, en 2026, Vaccarello sigue manteniendo esas bases sin perderle el pulso a las tendencias o a los exigentes ritmos que imponen redes sociales, street style o la vida, en general. En esta ecuación, el resultado es que lo que sale del atelier francés sigue siendo deseado y deseable.

Tras haber visto las propuestas de Demna Gvasalia para Gucci en Milán —donde había multitud de guiños a la etapa de Tom Ford para el taller italiano— y tras haber presenciado el desfile de Saint Laurent, hay varias conclusiones encima de la mesa, pero quizás la más interesante sea que el sexo vuelve a ser tendencia también en moda.

El sexo y el poder. Esto se atisba en las potente siluetas de los esmóquines y trajes que desfilaron ayer ante la atenta mirada de los asistentes.

Como elementos clave en los estilismos, americanas fuertemente estructuradas con hombreras marcadas —un clásico de la maison— y el detalle de que las blazers se llevan sin nada abajo. O, al menos, nada más que la esencia.

El concepto del power suit de los 80s encuentra en estas propuestas de Vaccarello sus mejores aliadas.

Por otro lado, hizo acto de presencia el encaje en una curiosa mezcla con el látex, dejando a la vista recovecos de la piel que siempre se suelen mostrar en los desfiles de Saint Laurent.

Un aspecto interesante de este segmento de la pasarela fue la aparición de los tándems de color block, algo que hacía que la mente volase a la década del 2010, especialmente a los inicios de la misma.

Las referencias a Olivia Palermo o Gossip Girl son inevitables, sobre todo cuando el personaje de Jenny Humphrey afloró hace apenas unos días en la Semana de la Moda de Nueva York.

Bella Hadid desfilando para la 'maison'.

Bella Hadid desfilando para la 'maison'. Reuters

Por otro lado, el encaje se mimetizó también con la tendencia gótico-romántica y mira al siglo XIX. La cultura pop ha puesto de moda esta época y la ha reinterpretado bajo títulos como Los Bridgerton, Frankenstein o la reciente Cumbres Borrascosas, en la que el vestuario juega un papel fundamental. En este plano destaca en especial un diseño negro con un miriñaque ligero.

La paleta cromática de Vaccarello para esta colección se resume en sus habituales: el negro, fundamental; el marrón, que vive un gran momento; tonalidades tierra —de rojizos a ocres—; y, en general, naturales.

En la pasarela brillaron además con fuerza los accesorios, en especial los maxipendientes, broches que cerraban los cárdigan en la parte superior y cinturones joya que abrazaban los cuerpos de las modelos, dibujando su silueta y compensándola cuando llevaban abrigos de pelo estructurados. Es importante destacar las medias marrones.

Las piernas se viste de marrón en Saint Laurent.

Las piernas se viste de marrón en Saint Laurent. Reuters

Apartado beauty

Con respecto al componente de belleza, se apreciaron en la propuesta tres tendencias principales: la raya al lado en el pelo —que en este caso además iba con efecto wet—; el ahumado en los ojos, en negro además y de forma muy difuminada, muy dosmilera de nuevo; y los labios subidos, en burdeos y rojo potente; con acabado glossy.

Detalle del look de belleza de una de las modelos.

Detalle del look de belleza de una de las modelos. Reuters

10 años después de su llegada a Saint Laurent, Anthony Vaccarello no sólo ha demostrado que entiende la herencia de la que bebe, sino que la ha afinado. De su mano, la maison no vive de la nostalgia. El resultado de la pasarela es más una especie de mezcla de memoria y deseo.

Mientras otras casas revisitan su pasado de forma más literal, Vaccarello toma los códigos fundacionales y los somete a la mirada de 2026. Y eso se traduce en la coherencia de una estética y de una filosofía que atraviesa décadas sin perderse entre lo que se lleva.

Lo que Vaccarello entiende es sencillo y complejo a la vez: el deseo puede cambiar de forma o de códigos, pero no de esencia. Y en Saint Laurent, eso es algo que sigue intacto.