La estación de Chamartín.

La estación de Chamartín. Imagen de archivo

Interiorismo

Un experto en arquitectura, sobre la nueva estación de Chamartín en España: "No es fea, pero será fea pronto"

La reforma de Chamartín busca convertirla en un gran hub europeo, pero no todos están de acuerdo con su diseño ni con el resultado final.

Más información: Natalia, analista financiera: "Dejar la calefacción encendida a 19 grados gasta mucho menos que apagarla"

Publicada
Actualizada

Desde hace años, Madrid está llevando a cabo diferentes actuaciones que afectan a sus infraestructuras, entre las que se encuentra la transformación de la histórica estación de Chamartín, con una nueva envolvente y una imagen contemporánea acorde al macroproyecto Madrid Nuevo Norte.

El proyecto liderado por UNStudio junto con Esteyco y b720 Arquitectura trata de convertir la estación en un hub conectado y de referencia para el transporte a nivel nacional y continental, donde se integrarán los trenes de Alta Velocidad con Metro, Cercanías y modos urbanos.

Las obras se desarrollan en una serie de fases que permitirán continuar con el funcionamiento habitual del tráfico ferroviario. Tras haber llevado a cabo nuevas mejoras, como el acceso directo a Alta Velocidad desde Metro y Cercanías y la ampliación de los vestíbulos en 2025, en el presente año 2026 continuarán las actuaciones.

Aunque hay quienes se muestran a favor de esta transformación de la estación de Chamartín para que proyecte una imagen mucho más moderna y actual, hay quienes no consideran que haya sido una buena idea, como asegura el experto en arquitectura, Brontë.

La nueva estación de Chamartín no convence a Brontë

Brontë (@brontesbien) es un joven madrileño que se ha erigido como el "influencer del modernismo", un experto divulgador y sociólogo urbano cuya visión sobre la nueva estación de Chamartín ya fue recogida en una entrevista publicada por Arquitectura y Diseño.

En lo que respecta a la estación de Chamartín, no le convence en absoluto, y asegura que "el sentimiento que me levanta esta arquitectura en general es pereza. Sí, creo que es un buen término: pereza", asegurando que con esta renovación pierde gran parte de su esencia.

"¿Es fea? No. ¿Será fea pronto? Seguro. Y además los interiores no se parecerán en nada a los renders", explica el creador de contenido, que además de criticar la forma final de la estación, también se muestra crítico con el proceso.

En este sentido, Brontë explica que los técnicos siempre eligen actualmente proyectos que "en render lucen medianamente bien" pero que finalmente tienen "resultados penosos", y pone como ejemplo la plaza de España y su entrada al metro.

Por este motivo, asegura sentirse decepcionado, al mismo tiempo que indica que "a estas alturas de la película no sé quién se cree los renders". El render se ha convertido en una herramienta con la que se seduce a las instituciones, pero el resultado final suele distar demasiado, sin generar las mismas sensaciones que la idea plasmada en ellos.

Sin embargo, el experto en arquitectura recalca que el gran problema que ve en la estación de Chamartín, como en otras muchas actuaciones, es que supone una pérdida de identidad clara, todo lo contrario a las construcciones de antaño.

"No deja de ser arquitectura cebra, deslocalizada y sin contexto, podría ser una estación de Madrid, Abu Dhabi o de la Valencia de Calatrava. No me da más que pereza una arquitectura que no busca representar la historia estética de la ciudad", confiesa.

Si bien asegura que no considera que la nueva estación se pueda considerar "fea", aboga por defender "una arquitectura que cuente historias y no renders lindos y fotos hechas para Instagram", al mismo tiempo que indica que Madrid tiene una tradición material muy concreta y un carácter reconocible que se pierde con este tipo de obras.

Un proyecto sin personalidad

Brontë explica que la principal mejora de este proyecto no tiene que ver con la estación, sino con el hecho de que "la zona era un caos y necesitaba una pensadita, sobre todo urbanísticamente", pero critica que no se ha pensado como debería, ya que es "hostil y fría", además de aludir a que supone el desperdicio de mucho espacio en la ciudad.

El experto asegura que la estación de Chamartín estaba ya anticuada y que necesitaba una renovación, pero el problema es que este nuevo proyecto de Madrid Norte no va a suponer una mejora para la situación de la mayoría de los ciudadanos.

De hecho, critica que este proyecto provocará un encarecimiento de diferentes barrios de su alrededor, lo que al mismo tiempo hará que los vecinos de siempre acaben viéndose expulsados mientras llegan nuevas inversiones.

El principal fallo, más allá de la contextualización política, tiene que ver con la estética que proyecta Madrid Nuevo Norte, y tiene muy clara la razón por la que esto sucede: "Madrid no tiene personalidad en sus nuevas construcciones, no busca reinventar su arquitectura desde el orgullo y el cuidado del patrimonio. Algo que envidio mucho de Barcelona".

En su publicación explica que, aunque en Barcelona también hay proyectos en los que sucede lo mismo que en el caso de Madrid y la estación de Chamartín, sí que se consigue mantener el carácter y personalidad de la ciudad.

Sobre las obras que se han realizado en la estación y asegura que "de momento lo que he visto me parece eso, frío, hostil, nada cómodo donde pasar el tiempo de espera", mientras que "las grandes estaciones europeas han entendido que el tiempo muerto es parte de la arquitectura".

Y es que, mientras que en otras estaciones se apuesta por crear espacios que contribuyan a que la espera pueda resultar más agradable y estimulante, esto no sucede en Madrid, y es por este motivo por el que insta a que haya un cambio en este tipo de decisiones y se busque crear espacios con mayor personalidad y valor cultural.