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Estilo de vida

Maribel García, cocinera: "El pollo al horno no se mejora con limón, se transforma tapándolo en el horno con una bandeja”

Tapar el pollo con una bandeja durante el horneado permite que se cocine en su propio vapor, conservando los jugos y logrando una carne mucho más tierna.

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Las claves

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El pollo es la carne más consumida en España, representando el 40% del consumo de carne fresca por su precio, valor nutricional y versatilidad.

La cocinera Maribel García recomienda tapar el pollo con una bandeja durante la mayor parte del horneado para lograr una carne más jugosa y sabrosa.

El método de cubrir el pollo permite que el vapor de los jugos circule, manteniendo la humedad y potenciando el sabor, y solo se destapa al final para dorar la piel.

El consumo de pollo es beneficioso para la salud, aporta proteínas de alta calidad, ayuda al control del peso y fortalece el sistema inmunitario.

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El pollo es la carne más consumida en España, con una media cercana a los 12-14 kg por persona al año. Es la opción líder en los hogares, representando alrededor del 40% de la carne fresca que se consume, algo que no sorprende si se tiene en cuenta su buena relación calidad-precio, su valor nutricional y la facilidad con la que se adapta a todo tipo de platos.

Además de asequible y beneficiosa, el pollo es uno de los alimentos más versátiles de todos, ya que puede prepararse a la plancha, empanado, en guisos, en ensaladas o incluso en elaboraciones más sofisticadas, aunque hay una receta que sigue ocupando un lugar especial en muchas cocinas: el pollo al horno.

A simple vista, preparar un pollo al horno puede parecer una de las técnicas más sencillas que existen, ya que en esencia consiste en sazonar la carne, introducirla en el horno y esperar.

Sin embargo, cualquiera que lo haya intentado sabe que no siempre es tan fácil lograr un resultado realmente jugoso. Con frecuencia, el pollo puede quedar seco, especialmente en la pechuga, o poco uniforme en su cocción, lo que demuestra que, aunque la receta sea tradicional, encierra más técnica de la que parece.

Por eso resulta especialmente interesante fijarse en los consejos de cocineras expertas que han perfeccionado este plato a base de experiencia. Una de esas voces es la de Maribel García, que propone un gesto tan simple como tapar el pollo durante buena parte del horneado.

Al cubrir el pollo mientras se cocina, se crea un entorno cerrado en el que el vapor generado por los propios jugos de la carne y el líquido añadido en la bandeja no se pierde, sino que se mantiene circulando alrededor del alimento.

Ese vapor actúa como un sistema de cocción suave que evita que la superficie se reseque demasiado pronto y permite que el calor penetre de forma más homogénea.

De esta manera, las fibras de la carne se relajan y retienen mejor la humedad, lo que se traduce en un interior mucho más tierno y jugoso.

Al mismo tiempo, ese efecto de "auto-riego" continuo hace que el pollo se vaya impregnando de sus propios jugos junto con los aromas de las hierbas, el ajo o el laurel, potenciando el sabor sin necesidad de técnicas complejas.

Solo en la fase final, cuando se retira la tapa, entra en juego el calor seco del horno, que permite dorar la piel y conseguir ese contraste tan buscado entre un exterior crujiente y un interior jugoso.

En el caso de Maribel, ella emplea unas bandejas para horno con tapa, que se pueden conseguir en tiendas como el IKEA o plataformas online como Amazon. Una vez conocido su truco, podemos pasar a la receta.

Ingredientes

Para el pollo

  • 1 pollo entero (1,5 – 2 kg)
  • 1 limón (partido por la mitad)
  • 2 ramas de romero fresco (o 1 cucharada seco)
  • 2 hojas de laurel
  • 2 vasos de agua (aprox. 400–500 ml)
  • Sal y pimienta negra al gusto

Para el aderezo

  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 dientes de ajo (picados o machacados)
  • 1 cucharada de mostaza
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de romero (si no usas fresco)

Para la guarnición

  • 500 g de patatas (en trozos medianos)
  • 2 zanahorias (en rodajas)
  • 1 cebolla (en cuartos)
  • 4 dientes de ajo enteros

Paso 1

Para empezar, prepara el aderezo mezclando en un bol el aceite de oliva con los ajos bien picados o machacados, la mostaza, el tomillo y el romero. Remueve hasta que todo quede bien integrado y reserva la mezcla.

Paso 2

Mientras tanto, precalienta el horno a 180 °C. Limpia el pollo si es necesario y sécalo con papel de cocina. Salpimiéntalo por dentro y por fuera, y a continuación introduce en su interior el limón partido por la mitad junto con unas ramas de romero fresco.

Paso 3

Ata las patas con hilo de cocina para que el pollo mantenga su forma durante el asado.

Paso 4

Coloca el pollo en una bandeja de horno y úntalo bien por completo con el aderezo que has preparado, asegurándote de que quede bien cubierto por todas partes.

Paso 5

A continuación, añade en la base de la bandeja los dos vasos de agua y las hojas de laurel. Incorpora también la guarnición repartiéndola alrededor del pollo: las patatas en trozos, la zanahoria en rodajas, la cebolla en cuartos y los dientes de ajo enteros.

Paso 6

Cubre el pollo con otra bandeja o con una tapa apta para horno. De este modo, durante la cocción se generará vapor y el pollo se irá regando con sus propios jugos, quedando extremadamente tierno y jugoso. Hornéalo en estas condiciones durante una hora.

Paso 7

Pasado ese tiempo, retira la tapa y deja que el pollo continúe en el horno durante unos 30 minutos más. Si lo deseas, puedes subir ligeramente la temperatura para favorecer el dorado. En esta última fase, la piel se volverá crujiente y adquirirá ese color dorado tan apetecible.

Paso 8

Cuando esté listo, saca el pollo del horno y déjalo reposar unos minutos antes de cortarlo.

Beneficios del consumo de pollo

La carne de pollo es un alimento ideal para integrar en cualquier dieta saludable, con múltiples estudios que respaldan sus beneficios para la salud.

Es adecuada para todos, pero resulta especialmente beneficiosa para deportistas, personas activas, mayores, adolescentes y niños debido a su aporte de aminoácidos esenciales y su alta digestibilidad.Y es que, la proteína del pollo es crucial para la construcción y reparación de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular.

Incluir alimentos ricos en proteínas, como la carne de pollo, en la dieta puede ser también beneficioso para el control del peso corporal, lo que la convierte en una opción recomendada para dietas de adelgazamiento.

Investigaciones demuestran que un mayor consumo de pollo promueve la termogénesis y la sensación de saciedad en comparación con dietas con menos proteínas. Además, reemplazar la carne roja con pollo puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Además de estas ventajas, la carne de pollo contribuye al buen funcionamiento del organismo y a mantener una buena salud, fortaleciendo el sistema inmunitario y combatiendo bacterias y virus.