La fachada de unos apartamentos.
Un economista sobre vivir en pareja: "Con 1.800 euros cada uno podéis comprar una vivienda de 350.000 €"
¿Cuánto puede permitirse una pareja que cobra 1.800 euros cada uno? Un economista pone cifras al límite real para comprar vivienda en España.
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En una era en la que el mercado inmobiliario en España atraviesa un momento complicado, hay quienes tienen dudas acerca de cómo vivir en pareja y poder comprar una vivienda, para lo cual es imprescindible hacer cálculos para comprobar si es viable.
En este sentido, el economista Antonio Costa ha aprovechado su cuenta de Instagram (@antoniocosta.vivienda) para explicar la situación de aquellos que estén interesados en comprar una casa con su pareja si cobran 1.800 euros cada uno de ellos.
El experto es consciente de que la compra de la primera vivienda es uno de los principales retos para las nuevas generaciones en nuestro país, con un encarecimiento de los precios que se suma al estancamiento salarial y unas condiciones de financiación cada vez más exigentes.
Todo ello genera una gran preocupación entre los ciudadanos, especialmente entre los más jóvenes. Por este motivo, es clave conocer hasta dónde puede llegar el presupuesto de cada uno y cuáles son los límites razonables de endeudamiento que se deberían poder asumir a la hora de comprar un inmueble.
La casa que puede comprar una pareja mileurista
Antonio Costa comienza con sus cálculos, explicando que, si ambos integrantes de la pareja cobran 1.800 euros al mes, esto supone que en conjunto se esté hablando de unos ingresos netos de 3.600 euros mensuales.
Teniendo esta cifra en consideración y la recomendación del Banco de España de destinar como máximo el 35% de los ingresos para no endeudarse en exceso en el pago de la cuota de la hipoteca, como mucho una pareja con estas circunstancias podría llegar a pagar 1.260 euros al mes de hipoteca.
Si se usa la fórmula que él siempre aplica en estos casos, su estimación es que esta pareja podrá "comprar una casa de 350.000 euros como máximo". Indica que, con esa cuota, se puede obtener una hipoteca de unos 315.000 euros, pero como habitualmente los bancos financian hasta el 90% del valor de la vivienda, da como resultado la cifra mencionada.
La clave, según Antonio Costa, radica en el ahorro previo, puesto que se debe "aportar un 10% como entrada de la vivienda", que en este caso serían unos 35.000 euros, además de sumar "otro 10% aproximadamente para los gastos de notaría, puestos, registro…", si bien este último porcentaje puede variar en función de la comunidad autónoma.
Esto implica que, para comprar una casa de 350.000 euros, se deben tener 70.000 euros ahorrados. Sería recomendable no superar esta cifra para no alcanzar un nivel de endeudamiento que pueda provocar problemas financieros.
Por otro lado, tanto Antonio Costa como otros expertos coinciden en los riesgos que tiene que no exista una planificación financiera previa, ya que puede llevar a situaciones de sobreendeudamiento similares a las que se registraron en la crisis de 2008.
"Comprar una casa no es solo pagar la hipoteca, es poder vivir tranquilos dentro de ella", comenta al respecto Antonio en otro de sus vídeos. Además, tener estabilidad laboral, un colchón de ahorro y prudencia al contratar créditos adicionales son factores clave.
Cómo comprar una casa en pareja
Uno de los grandes motivos para comprar una casa en pareja, más allá del compromiso que ello supone, es la posibilidad de poder acceder a una hipoteca más elevada, reducir la carga económica que implica comprar una vivienda y repartir los gastos.
Esta es una de las decisiones más importantes que se toman en una relación y, como es habitual que haya dudas al respecto, conviene tener claras las implicaciones fiscales, legales y patrimoniales que tiene la compra en cada caso.
Comprar como matrimonio o pareja de hecho
Comprar una casa en pareja estando casados o registrados como pareja de hecho implica no solo compartir un espacio, sino disfrutar de una serie de beneficios fiscales, legales y financieros que pueden ser de gran ayuda a la hora de adquirir y mantener el inmueble.
Entre las principales ventajas de que se dé una de estas dos figuras legales al comprar una vivienda habitual, podemos destacar las siguientes:
- Facilidades en la financiación: de cara a la entidad bancaria, este tipo de unión es un indicativo de estabilidad y menor riesgo, aumentando las posibilidades de conseguir una mejor hipoteca.
- Mejores condiciones hipotecarias: al existir dos sueldos y una situación legal regulada, existen más posibilidades de que se conceda una hipoteca con condiciones más atractivas.
- Ventajas fiscales: si el matrimonio se rompe y la vivienda se vende antes de los tres años, los miembros de la pareja estarán exentos de pagar IRPF por las ganancias si lo reinvierten en otra vivienda habitual.
No obstante, no todo son ventajas, ya que puede tener algunos inconvenientes, como si se está casado en régimen de gananciales, que hará que la casa sea de los dos al 50% a pesar de que uno pueda pagar más que el otro.
Si se está casado en separación de bienes, cada uno mantiene su patrimonio por separado, y es importante que la diferencia, si uno aporta más que el otro, quede reflejada en la escritura de compraventa para evitar que se considere que son propietarios a partes iguales.
En el caso de las parejas de hecho, no tienen un régimen económico por defecto, por lo que la vivienda se reparte en función del porcentaje que figure en la escritura.
Comprar casa en pareja sin vínculo legal
Si se compra un piso o casa en pareja, pero sin ningún tipo de vínculo legal, entre las ventajas se encuentra que la deuda será más sencilla de pagar al compartir gastos y riesgos, además de tener una mayor financiación que si se comprase en solitario. También existen fórmulas de protección legal para regular la relación.
Sin embargo, tiene algunas contras, como la menor estabilidad a ojos de la entidad financiera, lo que puede afectar al préstamo, así como el hecho de que habrá una desprotección legal en caso de ruptura si no hay acuerdos previos. Igualmente, habrá un mayor riesgo de conflictos y complicaciones legales si no hay un contrato claro.