Un gato con un body de Kimba.

Un gato con un body de Kimba.

Mascotario

Llega a España la nueva prenda para cubrir heridas quirúrgicas en perros y gatos, y que ayuda a sanarlas

Kimba acaba de introducir en el mercado de las mascotas un producto completamente innovador, ligero y fácil de exportar.

Más información: Eric, educador, revela cómo afrontar la llegada de un nuevo cachorro: "Solo lloró 1 minuto, luego se durmió y fue genial"

Publicada

En el mundo de los negocios, una crisis puede ser el fin de una empresa o el nacimiento de un imperio. Para Kimba, una marca chilena que durante años se dedicó a la confección de ropa infantil, el panorama se tornó complejo.

La feroz competencia de los productos importados y la saturación del mercado tradicional los obligaron a tomar una decisión radical: reinventarse o desaparecer.

La respuesta no estuvo en hacer ropa más barata, sino en cambiar por completo de público objetivo. Dejaron atrás los diseños para niños y se adentraron en el competitivo pero fértil terreno del bienestar animal.

¿Su arma secreta? Un body postoperatorio para mascotas fabricado con tecnología de partículas de cobre y zinc.

De la crisis textil a la vanguardia médica veterinaria

El tradicional collar isabelino —popularmente conocido como "el cono de la vergüenza"— ha sido por décadas el dolor de cabeza de veterinarios y tutores de mascotas. Provoca estrés, dificulta la alimentación y afecta la movilidad del animal durante su recuperación.

Kimba vio en este problema una oportunidad de oro. En lugar de competir por precio en el sector textil común, decidieron competir por valor e innovación.

Diseñaron un body protector que no solo cubre las heridas quirúrgicas, sino que ayuda activamente a sanarlas gracias a la ciencia de los materiales:

  • Partículas de cobre: actúan como un potente escudo antibacteriano y antimicótico, eliminando hasta el 99.9% de los microorganismos y previniendo infecciones en los puntos de sutura.
  • Partículas de zinc: un componente clave que acelera la regeneración de la piel, promueve la cicatrización y reduce de manera notable los malos olores.
  • El resultado: una prenda cómoda, elástica y transpirable que reduce el estrés de la mascota y garantiza una recuperación mucho más rápida y limpia.

El éxito de este pivoteo estratégico se traduce en cifras que asombran al sector empresarial. Lo que comenzó como una apuesta arriesgada se ha convertido en una operación industrial de alto impacto. En la actualidad, venden 20.000 bodies al mes, 240.000 al año.

Durante sus primeros cinco años en el mercado de mascotas, Kimba logró triplicar sus ventas. Hoy en día, lejos de estancarse, la empresa mantiene un ritmo de crecimiento anual sostenido del 20%, consolidándose como un referente de la categoría.

Un producto con ADN global

La innovación de Kimba demostró que las necesidades de las mascotas son las mismas en Santiago, Lima o Miami. La internacionalización de la marca no tardó en llegar.

Actualmente, el 60% de sus ventas se concentra en Chile, donde ya son un estándar en las principales clínicas veterinarias del país. El 40% restante corresponde a la exportación, un hito mayúsculo para una empresa que nació cosiendo prendas locales y que hoy envía soluciones biotecnológicas al resto del mundo.

El caso de Kimba demuestra que el mercado de las mascotas está dispuesto a pagar más si el producto ofrece un beneficio real y respaldado por la ciencia.

Además, al convencer a los veterinarios de los beneficios del cobre y el zinc, convirtieron a los médicos en sus principales promotores y rompieron las barreras geográficas gracias a un producto ligero, fácil de exportar y con una propuesta de valor única en el mundo.

Kimba demostró que innovar frente a la crisis no es solo cambiar lo que haces, sino transformar el impacto de lo que produces. De vestir niños a sanar mascotas: una reconversión textil que hoy da la vuelta al mundo.