Los gatos eligen sus cuidadores.
Los veterinarios coinciden: "Los gatos poseen la capacidad de elegir a sus cuidadores buscando un apego seguro"
¿Eliges a tu gato o te elige él a ti? La visión veterinaria sobre el origen del apego felino y cómo identificarlo.
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Con seguridad habrás oído en más de una ocasión esa sugerente afirmación de que el ser humano no escoge a su felino, sino que es el propio animal quien determina a su cuidador.
Pese a ser un mensaje encantador con amplia repercusión en medios digitales, la dinámica real bajo la cual los gatos establecen lazos con las personas resulta considerablemente más articulada.
El profesional veterinario Carlos Gutiérrez, mediante una entrega en YouTube, verifica que los felinos poseen en efecto la facultad de seleccionar a sus acompañantes, si bien matiza que dicha idea romántica entraña una vertiente contraproducente.
El concepto del vínculo protector
Frente al tópico extendido de que estas mascotas destacan por su independencia y desapego, la investigación científica confirma que demandan de las personas lo que se define como un "apego seguro".
Gutiérrez puntualiza que este tipo de conexión protectora resulta equivalente a la que desarrolla un lactante humano con sus figuras de referencia.
Llevado al ámbito cotidiano, esto supone que los animales buscan un entorno confortable y un protector que les brinde resguardo ante eventuales amenazas o situaciones de tensión, demostrando que no nos consideran meros proveedores de comida.
Herencia biológica y etapa formativa
El hecho de que un animal acuda presuroso a friccionarse contra tus piernas o prefiera observarte con distancia responde a diversos factores que moldean a cada ejemplar de forma particular.
La fase formativa en la que el felino asimila la interacción social resulta crucial. Entre la segunda y la séptima semana de vida, los pequeños operan como esponjas captando el modo en que nos aproximamos a ellos.
Haber disfrutado de experiencias favorables durante este ciclo potenciará una actitud mucho más confiada hacia las personas en el futuro. Por otro lado, la genética desempeña un papel notable. Tendencias del temperamento como la curiosidad, la sociabilidad o la audacia proceden de la carga hereditaria paterna.
Ciertas variedades, como los siameses, manifiestan mayor expresividad y demanda de afecto, acaparando el interés humano a diferencia de los persas, más reservados en el contacto. Asimismo, los gatos de entorno urbano aprenden a mostrarse afables frente a las personas para multiplicar sus opciones de obtener sustento.
El inconveniente de aguardar a ser "el elegido"
En este punto es donde el veterinario comparte una de sus reflexiones más determinantes para llamar a la consideración de quienes planean adoptar. Según detalla, dejarse condicionar únicamente por la pauta de que "el felino debe escogerme" genera una brecha desigual.
El experto señala que este enfoque deriva en un agravio comparativo entre las oportunidades que se abren para los animales extrovertidos en detrimento de los miedosos.
Si limitamos la adopción a los ejemplares que se muestran receptivos al visitarlos en el albergue, terminamos descartando a numerosos individuos que, debido a vivencias pasadas, exhiben una postura más distante.
Estos animales prudentes, que prefieren mantener la distancia en un primer momento, no carecen de afecto; sencillamente precisan ritmos más pausados. "También merecen una oportunidad, abandonar el refugio, acceder a un hogar y consolidar una relación de apego seguro con un humano", reflexiona el profesional, animándonos a superar la fascinación por el gato que busca rozarse contra nuestro calzado.
Pautas para afianzar la confianza
Incluso si acoges al individuo más sociable de la protectora, su llegada a la vivienda dará comienzo a un proceso inédito al encontrarse en un espacio desconocido donde debe ubicar sus zonas de refugio y vías de escape.
Con el fin de cimentar una relación sólida con cualquier ejemplar, el especialista sugiere:
- Respetar de forma estricta su iniciativa: Debe ser el felino quien marque el momento de aproximación, tanto si posee un perfil abierto como si es tímido.
- Proporcionar una estancia tranquila y acondicionada: Al ingresar al hogar, conviene destinarle una habitación propia; jamás hay que obligarle a salir ni forzar su presencia si elige resguardarse bajo el mobiliario.
- Garantizar el acceso sencillo a sus enseres: Resulta prioritario situar la comida y la bebida próximas a su zona de resguardo para evitar que deba exponerse en exceso durante los primeros días.
- Propiciar acercamientos gratificantes: Si el animal requiere atención o se aproxima, responde con leves caricias en el rostro o la cabeza, recompénsalo con golosinas o motiva el juego, evitando siempre perseguirlo cuando prefiera retirarse.
La base de la convivencia
La complejidad de las relaciones felinas descansa sobre dos pilares esenciales: la confianza y la paciencia. Un felino no escatima su afecto por el hecho de no acurrucarse junto a ti en el sofá; sencillamente deposita su certeza y demuestra su cariño bajo sus propios parámetros.
Distanciarnos de las visiones estereotipadas que abundan en las redes sociales contribuirá a evitar decepciones y a cimentar vínculos sólidos con nuestras mascotas, respetando siempre los tiempos que requieren.