Un gato gris debajo de las mantas.

Un gato gris debajo de las mantas. Archivo redacción

Mascotario

Carlos Gutiérrez, veterinario: "Dejar que los gatos salgan solos a la calle reduce su esperanza de vida a apenas 7 años"

El experto se opone categóricamente a que los animales transiten por las vías públicas, especialmente en zonas urbanizadas.

Más información: Aída, veterinaria: "Para tu perro, 10 minutos de olfateo equivalen a 1 hora de ejercicio físico donde aprende a regularse"

Angelica Rimini
Publicada

La discusión recurrente sobre si los felinos deben permanecer únicamente en el interior del hogar o contar con vía libre hacia el exterior continúa suscitando posturas enfrentadas.

Sin embargo, el criterio del veterinario Carlos Gutiérrez resulta tajante: "me opongo categóricamente a que nuestros compañeros felinos transiten por la vía pública sin control, especialmente en zonas urbanizadas", manifiesta.

Basándose en su bagaje técnico y vivencial, el profesional desmitifica varias de las creencias más asentadas respecto a las supuestas "exigencias naturales" de estas mascotas, centrando el debate en los peligros palpables a los que se enfrentan al deambular en la calle.

La falacia de la "naturaleza indomable"

Un concepto sumamente extendido sostiene que el felino precisa salir para cazar, rastrear y "desarrollar su esencia". No obstante, la realidad demuestra que las mascotas domésticas acumulan siglos amoldándose a la rutina con las personas a cambio de refugio y sustento.

Respecto a este punto, Carlos puntualiza que "no debemos mitificar la idea de que un felino doméstico alcanzará un mayor bienestar en un entorno silvestre".

Las estadísticas respaldan esta postura: mientras un ejemplar que habita resguardado en el hogar suele rozar los 15 años de longevidad, aquel que pasa buena parte de su existencia en la vía pública ve reducida su expectativa de vida casi a la mitad, situándose sobre los siete años.

Una vía pública repleta de amenazas

El especialista enfatiza que un felino carece de herramientas para gestionar por sí mismo los contratiempos del medio urbano. Entre las incidencias más habituales destaca los arrollamientos por vehículos, la presencia de sustancias tóxicas depositadas de forma maliciosa o las precipitaciones desde estructuras elevadas.

A estos factores se añaden las disputas territoriales con otros congéneres. Al tratarse de animales marcadamente celosos de su espacio, un felino ajeno suele ser catalogado como una amenaza, desencadenando enfrentamientos, cuadros de estrés y lesiones.

En la esfera sanitaria, Carlos recalca la amenaza de transmisión de patologías infectocontagiosas. Si bien existen coberturas vacunales para ciertos virus, alerta de que "existen patologías parasitarias o condiciones como la inmunodeficiencia que requieren máxima precaución".

Múltiples de estos cuadros se propagan mediante la transferencia sanguínea durante disputas o mediante el consumo de agua en superficies e instalaciones contaminadas.

El acondicionamiento del hogar

Uno de los reparos más comunes para rechazar la permanencia exclusiva en el hogar es el temor al tedio del animal. Carlos aborda este matiz aclarando que la conducta lúdica en la etapa adulta responde a la sensación de protección en el entorno, un proceso denominado neotenia.

Los ejemplares asilvestrados, aclara, apenas dedican tiempo al juego debido a que deben sostener un nivel de alerta constante. El secreto no reside en permitir el acceso al exterior, sino en acondicionar el espacio doméstico. "Si nuestro compañero posee un perfil curioso, debemos habilitar alternativas dentro de la vivienda para canalizar esa inquietud", argumenta.

Esto implica "gatificar" el inmueble: acondicionar pasadizos, reubicar mobiliario para ofrecer rutas de inspección, habilitar niveles elevados, postes de rascado, zonas de cobijo y reservar momentos diarios para dinámicas de juego interactivo que simulen la actividad predatoria.

Opciones de exterior protegidas

Para los tutores que buscan brindar contacto con el exterior sin asumir los peligros del entorno urbano, el veterinario sugiere diversas opciones bajo control:

  • Terrazas y parcelas delimitadas: Instalar módulos cerrajes conectados a accesos o balcones, o colocar mallas de seguridad y cerramientos anti escapes en vallas.
  • Miradores adaptados: Crear rincones de observación junto a los cristales, pudiendo situar comederos de pájaros al otro lado de la ventana para ofrecer entretenimiento visual sin margen de riesgo.
  • Caminatas con arnés: En aquellos ejemplares que lo acepten, es posible habituarles progresivamente al uso de correa y arnés para transitar por espacios apacibles y exentos de caninos.