Un perro en un avión.

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Mascotario

Las aerolíneas endurecen las normas: un perro de 8kg no puede viajar en cabina pero 10kg de alcohol del Duty Free sí

Las aerolíneas permiten las bolsas del Duty Free "además" del equipaje de mano, pero muchas están empezando a sumar el peso total.

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Angelica Rimini
Publicada

Si tienes un perro que pesa 8 kilos y cien gramos, prepárate para la despedida en el mostrador de facturación. Tu mejor amigo pasará las próximas horas en la oscuridad de una bodega.

Sin embargo, si decides comprar 10 kilos de botellas de ginebra en el Duty Free, la tripulación te sonreirá y te ayudará a acomodarlas en el compartimento superior, justo encima de tu cabeza.

En pleno 2026, la lógica aeronáutica parece haber perdido el norte, priorizando el consumo sobre el bienestar animal. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

El muro de los 8 kilogramos

Para las aerolíneas, el número 8 es sagrado. Es la frontera que separa a un "miembro de la familia" de un "bulto de bodega". Esta restricción, que incluye el peso del transportín, condena a la mayoría de los perros de tamaño pequeño-mediano a un viaje estresante lejos de sus dueños.

La excusa oficial siempre es la seguridad y el espacio. Se argumenta que el transportín debe caber bajo el asiento delantero para no obstruir una evacuación. Una lógica impecable, hasta que miramos lo que ocurre en el pasillo de al lado.

El "barra libre" del Duty Free

Mientras que a los dueños de mascotas se les mira con lupa cada gramo, las bolsas amarillas del Duty Free parecen gozar de inmunidad diplomática. Un pasajero puede subir a bordo con varias botellas de cristal (un material pesado y potencialmente peligroso si se rompe) que sumen 10 o 12 kilos de peso.

Esas botellas van al maletero superior, sumando una carga considerable al avión sin que nadie pida un "pasaporte de botellas". Ocupan un volumen preciado en los compartimentos superiores, el cual se niega a los animales por "falta de espacio" en la cabina.

Sin embargo, es correcto precisar que el límite de la IATA es de 5 litros por persona para bebidas de entre 24% y 70% de alcohol. Si compras vino o cerveza (menos graduación), técnicamente podrías llevar esos 10 kg.

Aunque la aerolínea te deje subir 10 botellas, si viajas de fuera de la UE a España, el límite libre de impuestos es de solo 1 litro de alcohol fuerte. Si llevas 10 kg, en el control de salida te tocará pagar o abandonar las botellas.

Una cuestión de prioridades (y de caja)

La realidad es cruda: un perro no consume en el aeropuerto. Las botellas de licor, sí. Las aerolíneas y los gestores aeroportuarios tienen acuerdos comerciales que incentivan el gasto en las tiendas libres de impuestos, permitiendo que esas bolsas no computen, en muchos casos, como equipaje de mano.

Mientras tanto, viajar con mascota sigue siendo un "servicio de lujo" con tarifas que pueden rondar los 150 euros por trayecto, solo para que tu perro tenga el derecho de viajar en una jaula bajo tus pies.

Afortunadamente, no todo son nubarrones. En este 2026, algunas aerolíneas pioneras están empezando a elevar los límites hasta los 10 o incluso 15 kilos, entendiendo que el bienestar emocional del pasajero (y de su mascota) debería valer, al menos, lo mismo que una oferta de 2x1 en whisky de malta.

Hasta que ese cambio sea la norma, seguiremos viviendo en un mundo donde 10 kilos de alcohol son bienvenidos en la cabina, pero 9 kilos de perro son "demasiado peso" para el avión.