La niña Málaga.

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La pequeña Málaga ya tiene cuatro años: “Cuando voy a La Rosaleda le pregunto a papá por qué me llama la gente”

Con apenas unos meses, Málaga apareció en este periódico sin ser consciente de todo lo que significaba su nombre. Ahora lo sabe reconocer por la calle, lo escribe y presume de él ante sus nuevos amigos.

Más información: "Le puse a mi niña Málaga porque esta ciudad me ha dado mucho y se lo devuelvo dándole vida"

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Las claves

Málaga es una niña de cuatro años cuyo nombre único ha generado curiosidad y simpatía en su entorno desde su nacimiento en la ciudad homónima.

Sus padres eligieron el nombre como homenaje a la ciudad que les cambió la vida, y hasta ahora no se conocen más niñas registradas con ese nombre.

Málaga disfruta de su singularidad, es conocida en su colegio y presume de su nombre en lugares emblemáticos de la ciudad, como La Rosaleda.

La familia ha recibido tanto elogios como críticas por la originalidad del nombre, pero para ellos, la naturalidad y felicidad de su hija son lo más importante.

Algo más de cuatro años han pasado ya desde que la pequeña Málaga llegó al mundo en la ciudad que le da nombre. El comentario fue casi unánime en el paritorio del Hospital Materno Infantil. "¿Málaga? Nombres curiosos hemos visto muchos... pero nunca Málaga", le dijeron a Marta, su madre, cuando sostuvo a su hija recién nacida. EL ESPAÑOL de Málaga publicó días después de aquel 2 de octubre de 2021 la historia, por lo llamativo de su nombre, pero ahora nos hemos vuelto a reunir con la pequeña para que ella misma nos cuente qué se siente cuando tienes un nombre así de especial.

Llega a la cita, en la calle Alcazabilla de Málaga, engalanada con su camiseta del Málaga C.F., el equipo de sus amores, pero sobre todo, el de su padre, Antonio, que la lleva a La Rosaleda para inculcarle los colores blanquiazules. Está ya enorme y su pelo está repleto de definidos rizos que le dan una personalidad tremenda. No es nada tímida, pero se protege con un pequeño peluche, un capibara, un dibujo animado que levanta pasiones entre los críos de su edad, al que ha elegido de fiel escudero por si la vergüenza aparecía por sorpresa.

Al llegar al mirador junto al Teatro Romano, presidido por unas letras enormes donde se lee 'Málaga', la pequeña comienza a reírse. "Nadie tiene su nombre escrito por la calle de una manera tan chula como tú, Málaga", le dice su madre, mientras le tomamos unas fotos. La pequeña, al pedirle que haga de 'L' en este photocall, obedece y posa como un "palito", bien recta. 

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"¿Y a ti te gusta tu nombre, Málaga?", le preguntamos con una sonrisa. La pequeña responde rápido con un sí rotundo. "Nadie se llama como yo en el cole, a todos le gusta mucho mi nombre, a mí también", confiesa, mientras que su madre añade que la pequeña dice que es "famosa", porque toda su clase se entera cada vez que tiene que ir a una entrevista. "Hoy le ha contado a su seño todo, que ibais a hacerle fotos y a hablar con ella", expresa riendo Marta.

Cuatro años después de la publicación de este medio, aquella anécdota ha dejado de ser solo una historia llamativa para convertirse en una realidad del día a día de esta familia. Málaga ya no es el bebé que dormía del tirón y no protestaba para nada, sino una niña de sonrisa gigante que ya escribe su nombre sin tener que copiarlo, porque lo reconoce por la calle, y que empieza a comprender la trascendencia de este.

En el colegio, los padres siguen acercándose a Marta en la puerta con la misma pregunta que escuchó los primeros días: “¿Cómo se llama de verdad?”. En la comisaría, cuando fue a hacerse el DNI, el carné de la niña pasó de mano en mano entre los agentes porque a más de uno no se lo creía. Y en el parque, una mujer algo chismosa fue a Marta para preguntarle si se había enterado que una niña se llamaba Málaga. "Y tanto que lo sé, como que es la mía... ¿Algún problema?", le dijo con arte. 

Una vez más, se han vuelto a consultar las estadísticas de nombres y apellidos del Instituto Nacional de Estadística para comprobar si el nombre aparece ya en los registros oficiales. Pero de momento, nada. "Creemos que Málaga sigue siendo la única, esperamos enterarnos si nace alguna más", explican los padres de la pequeña.

Cabe recordar que la decisión de ponerle Málaga no tuvo ni un ápice de improvisación. Marta llegó a la ciudad en 2009 desde San Roque, en Cádiz, para estudiar Filología Hispánica convencida de que no duraría demasiado en una capital que le imponía respeto. Sin embargo, se quedó para el máster, construyó su vida aquí y conoció a Antonio, papá de Málaga. “Esta ciudad me lo ha dado todo”, explicaba entonces, cuando el nombre era todavía una declaración de agradecimiento.

La familia al completo.

La familia al completo.

Cuando en la Clínica Gutenberg del Centro de Málaga les confirmaron que esperaban una niña, lo dijeron a la vez. Se llamaría Málaga. La ecógrafa se sorprendió, como lo hicieron después en el Registro Civil al comprobar que el nombre figuraba correctamente en todos los apartados del formulario.

Cuatro años más tarde, es ella quien presume de su nombre. "Cuando conoce a alguien por primera vez, siempre le pregunta el nombre. Si no le devuelven la pregunta, se enfada... ¿No me preguntas el mío? Siempre insiste", confiesa Marta entre risas.

La historia de este nombre tan malagueño es aún más gracioso cuando se conoce la de su padre, Antonio, al que bautizaron con un nombre larguísimo: Antonio Jesús Cautivo de la Santísima Trinidad. Más malagueño tampoco puede ser. "Pero yo me lo quité del DNI. Me quedé solo con Antonio. No soy yo demasiado capillita. Pero nosotros siempre decimos eso, que si Málaga algún día quiere cambiarse su nombre, libre será. Aunque ella está encantada", dice Antonio, que sabe de sobra que la menor no tiene intención de desprenderse de su nombre.

Aseguran que su nombre le viene como anillo al dedo. Se sabe el himno del Málaga entero, lo canta sin esfuerzo. Reconoce la bandera andaluza... "El día del ascenso del Málaga, cuando conté en la grada que mi niña se llamaba Málaga... No se lo creían. Por un momento pensaba que iba a perder el DNI de la niña. Igual que el muchacho de una nave a la que compramos mercancía para nuestra tienda. Es muy malaguista y flipó al escuchar que se llamaba Málaga. Me dijo que lo más malagueño que se le había ocurrido era llamar a su hija Victoria", relata Antonio.

Y aunque sus padres no sean cofrades, Málaga vive la Semana Santa con una intensidad quizá impropia para su edad. "Le encanta. Ella dice que hay una 'muchacha' que acompaña a Jesús en los tronos, que es muy guapa. Dice que la Virgen le habla y que vayamos a verla. Como en nuestra tienda esotérica vendemos velas, cuando ve nazarenos nos pregunta si nos han comprado los cirios a nosotros... y si tienen olores, como nuestros productos", cuenta Marta.

Una imagen de Málaga.

Una imagen de Málaga.

Cuando la historia se hizo pública al nacer, las redes sociales reaccionaron con entusiasmo por el bonito nombre de Málaga, pero también con crítica. Hubo quien celebró la originalidad y también quien cuestionó a estos padres y sus gustos. La familia optó por dejar de leer comentarios. "Pasamos, hay Áfricas, Romas, Trianas y hasta Andalucías. Nos dijeron en el hospital que poco antes nació Andalucía, a la niña que sacasteis Cuatro años después, el debate digital importa poco en comparación con la naturalidad con la que la niña defiende su nombre.

Mientras el Instituto Nacional de Estadística espera a que aparezcan cuatro más en la provincia para convertir su nombre en dato oficial, Málaga, como niña que es, seguirá jugando por las calles de su tocaya. Al acabar la entrevista, mientras se sacaba unas fotos por la calle Alcazabilla, un grupo de ancianos turistas escuchan a Marta pedirle a Málaga que mire a cámara. "¿Ha dicho Málaga?", preguntan al aire. Seguro que cuando le prometieron que en su viaje iban a conocer a Málaga no se imaginaban que la ciudad podía devolverles la mirada y una preciosa sonrisa.