Imagen de archivo de los Astilleros Nereo, en Málaga.
Cultura 'sentencia' el futuro de Astilleros Nereo con la declaración BIC de la carpintería de ribera
La Comisión Provincial de Patrimonio respalda la propuesta de la Junta de proteger solo la actividad en toda la provincia de Málaga, sin amparar los inmuebles ni vincular la declaración al histórico astillero.
Más información: Desbloqueado el renacer de los Baños del Carmen de Málaga: Costas da luz verde al gran parque junto al mar
La apuesta de la Junta de Andalucía por elevar a la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC) la protección que pesa sobre la carpintería de ribera de la provincia de Málaga sigue avanzando en su tramitación y acaba de sumar el aval indispensable de la Comisión de Patrimonio.
El ente informó favorablemente al expediente a mediados del pasado mes de febrero. El pronunciamiento, más allá de amparar la línea de acción dibujada hace ahora casi un año por la Administración regional, viene a sentenciar la continuidad de Astilleros Nereo en su actual emplazamiento.
Grosso modo, el plan autonómico pasa por proteger el oficio como actividad de interés etnológico, pero sin amparar los inmuebles ni vincular la declaración al histórico astillero, cuyo emplazamiento ha condicionado desde hace años el proyecto de conexión del Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso con el de Pedregalejo.
La decisión de la Comisión de Patrimonio de avalar la tesis de la protección solo de la actividad, sin incluir edificio o instalación alguna, supone en la práctica una palada de tierra más sobre las opciones de Nereo para mantenerse a pie de playa.
Durante años, los defensores de Astilleros Nereo han ligado la pervivencia de la carpintería de ribera en Málaga a la continuidad del astillero en la franja litoral de Pedregalejo.
La resolución de Patrimonio rompe ese vínculo: el oficio se protege, pero el lugar que lo simbolizó queda fuera del paraguas institucional.
El dictamen respalda el enfoque de la Junta de declarar BIC la carpintería de ribera como actividad inmaterial en toda la provincia, sin delimitar un ámbito territorial específico ni incorporar instalaciones concretas.
El expediente insiste en que la protección "no implica la consideración como patrimonio cultural inmueble" de los espacios donde se desarrolla el oficio y recalca que estos recintos tienen carácter "efímero" y carecen de una tipología arquitectónica propia que justifique su catalogación.
Además, se subraya que la proximidad al mar ya no es un requisito para ejercer la actividad, gracias a la posibilidad de construir embarcaciones tierra adentro y trasladarlas por carretera hasta el punto de botadura. De hecho, se mencionan, más allá del caso concreto de Astilleros Nereo, otros que se localizan en el interior, lejos del mar.
Esa idea desactiva uno de los argumentos clásicos utilizados para defender la permanencia de Nereo en la arena: que sin astillero a pie de playa el oficio estaba condenado a desaparecer.
La comisión no solo evita blindar a Nereo, sino que asume el diagnóstico jurídico que ha ido estrechando su margen de maniobra.
El expediente recoge que los actuales poseedores "carecen de título de posesión válido" sobre los terrenos de dominio público marítimo‑terrestre, recuerda la caducidad de la concesión administrativa y menciona una sentencia de la Audiencia Nacional que declara de utilidad pública la recuperación de esa franja para un proyecto estatal de regeneración ambiental.
En paralelo, la resolución desplaza el foco hacia otros actores como garantes del futuro del oficio. El texto señala que la demanda real se concentra hoy en la construcción y reparación de embarcaciones de regatas de remo tradicionales y propone facilitar la instalación y permanencia de los clubes de remo en las playas, con chambaos y cobertizos a pie de arena.
Son ellos, y los talleres que los abastecen, los que pasan a ocupar el centro del modelo de protección, mientras Nereo pierde el último gran argumento institucional que podía ligar su supervivencia a la defensa de la carpintería de ribera.