Juan Antonio Gómez Alarcón en fotos cedidas por su familia.
16 años sin Juan Antonio Gómez, el espeleólogo de Mijas: su pueblo lo recuerda hoy con una marcha
El espeleólogo desapareció el 20 de julio de 2010 en la sierra de Mijas y su pueblo lo recuerda este lunes con una marcha hasta el mirador que lleva su nombre.
Más información: Casi 12 años sin Juan Antonio Gómez: "Creemos que descubrió la cueva 55 de Mijas, pero no pudo salir"
Este lunes se cumplen 16 años exactos de la desaparición de Juan Antonio Gómez Alarcón, un montañero, escalador y espeleólogo experto de Mijas Pueblo que se conocía la sierra de su localidad mejor que la palma de su mano.
Su familia sigue sin tener una sola pista de su paradero, el caso permanece archivado desde 2012 y su pueblo lo recuerda esta tarde con un acto homenaje bajo el lema "16 años en nuestra memoria".
Era martes, 20 de julio de 2010. Juan Antonio, de 32 años, avisaba a su familia de que estaría fuera "2 o 3 días". Se dirigía a la sierra de Mijas, como tantas otras veces, con la intención de hacer senderismo.
Todo indica que aquella jornada habría planeado una ruta circular, ya que solo cogió dinero para el autobús de ida, en dirección Fuengirola-Marbella. Lo último que se sabe con certeza es que fue visto subiendo a ese autobús.
"Si no se iba en furgoneta es que hacía rutas circulares. Creemos que hizo la de Ojén-Mijas, que sale en su libro", explicaba a este periódico en 2022 su hermana, Carmen Gómez Alarcón. Tanto era el nivel de conocimiento del espeleólogo que llegó a escribir una guía de excursiones en la que documentaba las 54 cuevas de la sierra. Su entorno mantiene que posiblemente descubrió una más, la número 55, "pero no pudo salir" de ella.
Esta sería solo la principal hipótesis, un accidente en la montaña, tal vez un golpe, un desvanecimiento o una caída, porque la familia ni siquiera ha podido confirmar que Juan Antonio llegara a adentrarse en la sierra. No portaba documentación ni teléfono móvil, algo habitual en él, ya que sabía de sobra que en las zonas por las que solía moverse no había cobertura.
El cartel de las actividades.
Cuando pasó el plazo que él mismo había anunciado y no regresó, la familia interpuso la denuncia. Comenzaba así una búsqueda que, 16 años después, sigue en el mismo punto. Sin una llamada, sin un indicio concluyente, sin su cuerpo.
Carmen mantiene viva la memoria de su hermano al tiempo que denuncia el abandono institucional que les ha marcado todo este tiempo. Reconoce ciertos avances desde 2010 en concienciación y formación de los cuerpos de seguridad, si bien, cada vez que este periódico ha hablado con ella, confirmaba que llegan tarde y a un ritmo insoportablemente lento para quienes viven en carne propia una desaparición.
El caso se archivó en 2012, en sus propias palabras, "sin que la familia fuese informada". Se enteraron por su cuenta, tras pelear por la información. Desde entonces, ni una sola novedad.
El único apoyo constante lo ha encontrado en el ámbito local. La última de las actividades que han organizado tiene lugar este mismo lunes. A las 20.30, la puerta del Ayuntamiento será el punto de partida de una marcha hasta el mirador Juan Antonio Gómez Alarcón, que lleva el nombre del montañero, donde habrá música y poesía.
El acto, bajo el lema "16 años en nuestra memoria", está organizado por el área de Cultura del Consistorio junto a la Asociación Mijeña Amigos de la Literatura.
No es la única iniciativa para que su historia no caiga en el olvido. El pasado año, en el 15.º aniversario, familiares y amigos recorrieron las calles de Mijas Pueblo en la marcha solidaria Walkathon x Juan, y los turistas que se asoman al mirador pueden leer su historia y saber que sigue desaparecido.
"Tener un ser querido desaparecido es una herida muy abierta", explicaba Carmen el pasado año a EL ESPAÑOL de Málaga. "Tienes que encontrar el equilibrio entre seguir viviendo y seguir buscando. Nunca quieres abandonar, pero a veces no puedes más. Es un desastre emocional muy grande".
Por eso siempre pide a los senderistas que avisen a las autoridades si encuentran un zapato, una mochila o cualquier objeto que pudiera pertenecer a un excursionista, porque detrás de ese objeto puede haber alguien a quien le haya pasado algo. Y lanza un mensaje claro a quienes tienen poder de decisión. "Hace falta más formación específica en desapariciones, pero sobre todo, más empatía con las familias. Somos personas", reclama.
A día de hoy, Carmen no pide un milagro, solo algo de voluntad. Y se aferra al mantra que repite cada vez que este periódico habla con ella. "Si no hay evidencia de muerte, hay esperanza de vida".