Penélope Gómez, en el Ayuntamiento de Málaga.
Penélope Gómez: "Estamos en una sociedad tan polarizada; tengo unos conocidos que me han dejado de saludar"
"El tema que más dolor de cabeza me ha dado es el ruido; somos súper estrictos, pero no podemos hacer más. No podemos controlar a la gente que está en la calle a las tres de la mañana".
"Desde un punto de vista técnico hidráulico el Guadalmedina se podría embovedar perfectamente. No es ninguna temeridad".
Hablar con Penélope Gómez no es hablar de una política al uso. De hecho, lejos de ‘vender’ logros con la verborrea habitual de quienes llevan años dedicados a esa tarea, la actual concejala de Sostenibilidad Medioambiental del Ayuntamiento de Málaga sigue aplicando en sus argumentos la rectitud de los números, de las estadísticas, de los valores absolutos.
Su historia reciente es la de quien, atraída por el proyecto de Francisco de la Torre y la idea de devolver a la sociedad parte de su preparación profesional, decidió asumir el reto de entrar en la Casona del Parque como concejala.
-¿Cómo alguien con un marcado perfil técnico y académico acaba en política?
-Mi primera impresión fue decir que no a la llamada del alcalde. De hecho le dije que se estaba equivocando conmigo, que yo era muy técnica, nada política y que no me veía en el primer frente. Quizás como un número dos en algún área, mucha gestión… Pero no me veía como política.
Es verdad que si me llega a llamar otra persona le habría dicho que no. Incluso hablé con mi padre y con mi marido y los dos me dijeron que no me veían. Pero hubo un mentor, una persona muy importante en mi vida profesional, al que llamé y me dijo: "No le digas todavía que no, piénsalo". Cuando hablé con el alcalde no le di un no rotundo, le dije que me lo iba a pensar.
Tras meditarlo mucho, pensé que estar cuatro años al lado del alcalde era un lujo. Era un reto nuevo. E insisto, porque era Paco de la Torre. También era una oportunidad de aplicar mi conocimiento a la ciudad y devolver a la sociedad parte de lo que me ha dado.
La llamada de De la Torre
"Mi primera impresión fue decir no a la llamada del alcalde. Tras meditarlo mucho pensé que estar cuatro años a su lado era un lujo"
-Tras tres años en el cargo, ¿era lo que se esperaba?
-Al principio no. Al principio fue como cuando te cae una losa encima, no las veía venir. Estaba muy abrumada. Sobre todo por la exposición pública. Pese a ser profesora y estar acostumbrada a hablar en público, no es lo mismo hablar el lenguaje técnico que el lenguaje político, el que te miren siempre con ese sesgo. En ingeniería todo lo que hablaba se basaba en unos cálculos, todo era muy riguroso, muy cuadriculado. Hablas y es lo que es.
Pero en la política, de partida, desconfían de ti. Siempre parece que lo que dices tiene un sesgo político porque eres de un determinado partido. Eso me costaba mucho. Siempre intentaba decir que me quitaba la gorra de política, que hablaba desde el punto de vista técnico.
Gómez, en la escalinata de la Casona del Parque.
Eso es algo que me sigue frustrando a veces. Por ejemplo, con el Guadalmedina me frustra muchísimo que piensen que vamos a hacer un proyecto que vaya en contra de la seguridad hidráulica y con el mantra de la temeridad. Y que la gente lo diga y se quede tan ancha. Eso lo llevo regular.
-Imagino que en los primeros plenos trataba de medir cada palabra. Ese trato con la oposición…
-No solo con la oposición. Yo no llevo ningún distrito, pero como si los llevara todos, porque al final hablamos de podas, de ratas, de agua, de si se ha roto una tubería. Voy muchísimo a los distritos y hablo con los vecinos.
Como estamos en una sociedad tan polarizada se nota el que no es afín o simpatizante con la derecha, por ejemplo. De primeras es que te miran con cara como de asco, es que te trata mal la gente, cuando de lo que se trata es solo de contar una obra.
Hace unas semanas me pasó. Fuimos a informar al distrito Este de una obra del plan de inversiones de Emasa. Estaba contenta por poder contar lo que se iba a hacer y pensando que iba a ser algo valorado por los vecinos. Pero nos iban a comer. Menos mal que voy acompañada de los concejales más veteranos, en los me apoyo mucho. A eso todavía no me he acostumbrado.
-Habla de la polarización. ¿La percibe más ahora que está dentro del campo político?
-Se amplifica mucho más ahora. Antes podías tener una pequeña percepción, pero ahora hay gente… Tengo unos conocidos que me han dejado de saludar. No era consciente... También le confieso que el tema político nunca me ha interesado mucho.
-¿Cuando se presentó a las elecciones como parte de la candidatura de Francisco de la Torre era afiliada del Partido Popular?
-No. Y sigo sin serlo. El alcalde me dijo que nunca me iba a pedir. Pero si me lo pidieran tampoco tendría ningún problema. Cuando estaba estudiando la carrera en Granada sí estuve afiliada al Partido Popular, en Nuevas Generaciones, pero tampoco fui muy activa. Fui a algunas reuniones y luego ya me salí.
-De todos los temas que has tratado en estos tres años, ¿qué es lo que más dolor de cabeza le ha dado?
-El tema del ruido, porque por más que quieras es muy difícil de resolver y puedo asegurar que somos súper estrictos. Desde la sentencia Mitjana las cosas estaban muy enquistadas y hemos desliado muchos temas que no se ven. Con la seguridad jurídica que tenemos que cumplir no podemos hacer más. Tenemos a los establecimientos machacados. Han hecho una inversión enorme para estar bien insonorizados, perseguimos mucho que se cumpla, hemos mejorado nuestra dinámica de trabajo, pero hasta ahí llegamos. No podemos controlar a la gente que está en la calle a las tres de la mañana.
Es que con que haya tres, si vives en un primero los vas a escuchar. Es un problema muy difícil de resolver. Eso sí me ha dado quebraderos de cabeza. En las reuniones de seguimiento veo a las pobres personas que me dicen que no pueden dormir y que no se puede hacer más. Hacemos todo lo que está en nuestras manos.
-El Ayuntamiento está trabajando en la revisión de las Zonas Acústicamente Saturadas.
-Estamos en ese proceso. Se sigue superando el objetivo de calidad acústica, pero algo se ha mejorado en bastantes calles. Algo se va consiguiendo.
-¿Hay una decisión ya tomada?
-No, estamos analizando los resultados de esas mediciones. Todavía estamos en fase de análisis. El consultor nos ha dado toda la información y ahora hay que procesarla.
Un momento de la entrevista.
-¿De cara al futuro se ve dando continuidad al trabajo que está realizando? ¿Cuatro años como concejala han sido suficientes?
-Es que no son suficientes. El alcalde me dijo que mi encomienda número uno era hacer el Guadalmedina. Soy muy martillo pilón y hemos conseguido los informes sectoriales. Pero para redactar los proyectos, hacer los estudios geotécnicos, los estudios hidráulicos se necesita tiempo. Ya tenemos los anteproyectos, tenemos al Puerto implicado, a la Junta de Andalucía implicada…
Hemos dado muchos pasos firmes. Ahora acabamos de licitar el proyecto constructivo de la primera fase. Por mucho que queramos correr, hasta septiembre no estará el consultor adjudicatario, con unos once meses de plazo. Queremos hacer algún hito intermedio que permita licitar obras. Ir faseando. La actuación en el lecho sí hay que hacerla conjunta.
Intentaremos optar a fondos europeos. Creo que es un proyecto susceptible de ir a por ellos. Vamos a mejorar la seguridad frente a las inundaciones y a generar zonas verdes. Pero si no logramos los fondos europeos y el Ayuntamiento se encuentra con un colchón económico puede hacer una de las plazas puente, ver como lo acoge y lo hace suyo la ciudadanía. Quiero llegar a que la ciudadanía pida esas plazas puente, que nos digan ‘hazme otra plaza puente’.
-Entiendo por lo que me dice que cuatro años se quedan cortos.
-Como mi encomienda es lo del Guadalmedina, no me da tiempo. Nada más que por eso sí me gustaría tener la oportunidad de... Pero no creo que sea una decisión mía, creo que es más la decisión del alcalde. Estará muy condicionado a que el alcalde, ojalá sea así, se presente de nuevo y siga contando conmigo.
-¿Su futuro político depende de la continuidad de De la Torre?
-Es que si es otra persona lo mismo no tira de mí.
-Algunos le ven ciertas similitudes con el alcalde, por su perfil técnico.
-Hay una cosa en la que sí nos parecemos y es que a los dos nos gusta mucho el tema del agua. Pero vamos, estamos a años luz. Es el piropo más bonito que me pueden decir, porque me parece una persona brillante.
Antes me preguntaba por los temas que más quebraderos de cabeza me habían dado… El de la sequía es otro. Es que íbamos a traer agua en barco. Fueron noches sin dormir. Lo hemos pasado muy mal, buscando recursos alternativos. Estamos muy orgullosos del trabajo que hemos hecho. Málaga fue punta de lanza en las medidas y nos iban copiando.
Nosotros seguimos trabajando como si no hubiera llovido. Tenemos las baterías de los pozos. Hemos contratado el servicio para tenerlos en servicio. Algunos de los que utilizamos en el momento malo de la sequía eran de los años 60, otros de la sequía del 95 y estaban aterrados. Hemos tenido que inventar.
A eso hay que sumar la monitorización de todo el acuífero. Hoy el 30% del suministro de agua de la ciudad viene de los recursos alternativos. No tiramos de los embalses. Antes de la sequía era cero. Cuando llovía sí tenemos el azud de Aljaima que permite durante unos dos o tres meses abastecer a la ciudad. La pena es que está muy limitado. Por eso es tan importante la presa de Cerro Blanco.
Sequía
"Málaga fue punta de lanza en las medidas y nos iban copiando. Seguimos trabajando como si no hubiera llovido. Hoy el 30% del suministro de agua de la ciudad viene de los recursos alternativos"
-El debate sobre Cerro Blanco está de nuevo activo.
-Es responsabilidad estatal sin lugar a dudas. Y se ha conseguido meter otra vez en el plan hidrológico pero con horizonte del año 2039. Van a sacar el estudio de alternativas. Es una buena infraestructura por la sequía y por las inundaciones. Con el tren de borrascas tuvimos que tomar decisiones sobre el desalojo de vecinos en Campanillas. Fueron días de no dormir, cuando los desagües de fondo de Casasola estaban atorados.
-Y en el caso del Guadalmedina…
-Tenemos la presa del Limonero y con el cambio normas de explotación tiene capacidad para laminar hasta la avenida de 10.000 años. Todos los resultados que han ido saliendo en los cálculos los hemos incrementado un 30%. El diseño de la propuesta para el Guadalmedina no puede ser más conservadora y aún así hemos mejorado las condiciones hidráulicas del estado actual.
Ahora mismo, considerando una avenida de 500 años, de los 22 puentes del Guadalmedina en el que habría menos resguardo sería el del Carmen. Pero con la intervención que proponemos vamos a garantizar un metro de resguardo. Hemos aumentado la seguridad.
-Por eso le molesta que se ponga en duda el trabajo realizado…
-Es que he llegado a oír que el alcalde ha conseguido que bajen el caudal de los 600 metros cúbicos por segundo a 460. Cuando dicen eso no critican al alcalde, sino a todos los técnicos que hay detrás, que son ingenieros y que no van a informar sobre algo que no tenga todas las garantías
-¿Es la ocasión en la que más cerca está Málaga de actuar sobre el río?
-Creo que sí. La oposición dice primero que no es seguro y, luego, que es mucho hormigón. ¿Pero han visto las infografías? Hemos trabajado de la mano del organismo de cuenca para intentar reblandecer lo máximo el lecho y hacer un mosaico de materiales. Pero no nos engañemos, lo que no se puede poner es un bosque de árboles. Las estructura en superficie se plantean de manera que sean muy permeables.
-Lo que ahora se propone no se parece en nada que ver con el histórico Plan Guadalmedina. Hablo del embovedado.
-Aquello es totalmente factible desde el punto de vista técnico. Ya le digo que los puentes actuales, con las condiciones que hemos usado para modelizar, tienen algo de resguardo. Algunos más justitos que otros. Eso quiere decir que el canal tal y como está desagua perfectamente. Desde un punto de vista técnico hidráulico se podría embovedar perfectamente. No es ninguna temeridad. El río Darro en Granada está embovedado y hay muchísimos ríos embovedados por debajo de las ciudades y no pasa nada. Lo que ocurre es que la tendencia es recuperar los ríos donde es posible.
-¿Se puede hablar de seguridad en los ríos en un contexto de cambio climático?
-Es que los estudios que se hacen se toman en cuenta el cambio climático. En Valencia, por ejemplo, la orden de magnitud fue la de 500 años. Lo que ocurre es que sucedió en cuatro horas. En el caso del Guadalmedina estamos organizando un foro con expertos para que expliquen esto.
Penélope Gómez.
-Tras la catástrofe de Valencia, el alcalde pidió que se estudiase la respuesta de Málaga ante un episodio semejante.
-En el caso del Guadalmedina, rotundamente sí, porque tiene la presa. El río está protegido para 10.000 años de periodo de retorno. Lo que estamos haciendo es estudiarlo en el resto de la ciudad. La parte Este tiene unas características orográficas con mucha pendiente, con un tiempo de concentración muy corto. Esto quiere decir que cada gota que cae en la cabecera de cuenca tarda segundos en llegar abajo, con lo que toma velocidad.
Como estábamos estudiando el plan director de la zona Este, se le ha pedido a la consultora una serie de tanteos. Las conclusiones a las que se han llegado no me convencían del todo y he querido que se estudie con más profundidad. Ahora estamos en Emasa en este tema, viendo si es necesario poner alguna laminación o elemento de retención aguas arriba.
-¿Hay un problema de ratas en Málaga?
-Ahora que visito todos los distritos para conocer las quejas de los vecinos vamos notando que ha bajado mucho. Lo que nos dice la gente del equipo de desratización es que la situación ha vuelto a la normalidad. Eso no quiere decir que haya zonas más afectadas, aunque en muchos casos eso está vinculado al civismo de los ciudadanos.
Tuvimos un problema con la empresa anterior y se rescindió el contrato. Impulsamos un contrato de urgencia e hicimos un refuerzo estival. En ningún momento se ha quedado la ciudad sin cubrir. Ratas siempre va a haber, no se pueden eliminar todas, pero ahora sí están bajo control.
Tras la catástrofe de Valencia
"El Guadalmedina, que tiene la presa, está protegido para 10.000 años de periodo de retorno. Estamos estudiando el resto de la ciudad"
-Le pregunto por la Zona de Bajas Emisiones. ¿Está en duda o hay convicción firme en el equipo de gobierno?
-Hay convicción de que nosotros cumplimos la ley. Y la ley nos dice que en las ciudades de más de 50.000 habitantes tenemos que tener una Zona de Bajas Emisiones. Queremos comprobar la bonanza de haberla implantado cuando lleve un tiempo. Es verdad que nosotros en contaminación atmosférica no estamos mal, pese a que todos los años sale un artículo diciendo que Málaga es una de las ciudades que más contamina.
-Usted también es responsable de Parcemasa.
-Y son muchas las alegrías que me está dando.
-Bueno, el tema de la cafetería…
-Sí, lo de la cafetería es verdad. Ha sido un problema duro. La empresa estaba en concurso de acreedores y fue dictaminado por una jueza. No nos quedaba otra. Entiendo que la gente demande tener una cafetería, un sitio donde tomarse algo caliente. Estamos viendo de qué manera se puede dar esa prestación.