Imagen de archivo de una niña que sufre acoso escolar.
Las marcas en el cuello de su hija encendieron las alarmas: denuncian una agresión en un colegio concertado de Málaga
Desde la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía señalan que el centro ha activado el protocolo correspondiente en este tipo de casos. Según la versión oficial, no existían comunicaciones previas de la familia ni indicios anteriores que apuntasen a una situación de acoso.
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Educación está investigando una nueva agresión en el ámbito escolar que ha tenido lugar esta semana presuntamente en un centro concertado de la capital, donde se ha activado el protocolo de acoso, habitual en estos casos.
Marta (nombre ficticio), una niña malagueña de seis años, estaba esperando a su padre sentada en la salida del colegio el pasado martes. Cuando lo vio, se levantó de golpe y caminó hacia él intentando disimular su cara apagada. Fue entonces cuando su padre se fijó en las marcas que la pequeña tenía en el cuello y en los brazos. "Me han pegado", le dijo.
El padre llevaba tiempo escuchando lo que su hija le contaba al salir de clase. Y notaba que la niña siempre quería irse rápido del centro a la hora de la salida, pero pensaba que todo entraba dentro de lo habitual entre niños. "Hoy se pelean y mañana se abrazan", se repetía, quitando hierro al asunto. Pero aquella tarde, al ver las señales en su cuerpo, terminó mosqueándose.
Según relata, la menor le explicó que varios compañeros la habían agarrado y golpeado. Incluso otra alumna, testigo de lo ocurrido, le aseguró que habían sido tres niños y llegó a decirle sus nombres. "Ahí ya me puse muy nervioso", reconoce.
Buscó respuestas en el propio centro. Primero habló con una docente que se encontraba en ese momento con el grupo, pero le indicó que era la profesora de última hora y que lo ocurrido había tenido lugar antes, en la clase de Educación Física. Después acudió a la tutora, que, según su versión, le trasladó que no tenía constancia de lo sucedido. "¿Se puede saber qué hacen los profesores? Si llega a ser mi hija la que pega un empujón y un chiquillo se cae y se abre la cabeza me indignaría igual. No entiendo ese pasotismo, no sé en qué están los profesores", dice indignado el padre de la menor.
La niña, sin embargo, insistía en que sí lo había contado en clase. "Dice que se lo dijo al profesor y que no le hizo caso, que se hinchó de llorar", relata el padre, que asegura que este docente "no se enteró de que ocurriera nada". La respuesta que recibió el padre al quejarse sobre estos hechos, asegura, fue que al día siguiente se hablaría con los alumnos implicados. También pidió una tutoría presencial, pero la cita más cercana se le ofrece para el próximo lunes, varios días después del suceso. "Con lo que había pasado, no podía esperar", lamenta.
El padre de la menor apunta que solo ha recibido dos llamadas: una para decir que la reunión sería el día 27, "antes no", y que se hablaría con los niños. "Una a mí y otra a mi mujer, con el afán, entiendo, que de tranquilizar, pero no dando soluciones rápidas. Desde esa llamada no sabemos nada más", relata el padre de la menor.
"Lo que sí hemos recibido es el perdón de las familias de dos de los tres niños implicados. Encima son familias a las que queremos y agradecemos el gesto. Sobran las disculpas porque les tenemos muchísimo cariño. Lo que nos indigna es el trato del centro", declara.
Desde la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía señalan que el centro ha activado el protocolo correspondiente en este tipo de casos. Según la versión oficial, no existían comunicaciones previas de la familia ni indicios anteriores que apuntasen a una situación de acoso. En estos momentos, el Servicio de Inspección se encuentra recabando información para esclarecer con detalle lo ocurrido, han manifestado fuentes de Educación.